CANCUN DE MIS RECUERDOS

Benito Juárez García
(Primera parte)

Por Alfredo Navarro

En Cancún de mis recuerdos, no podría faltar un homenaje a tan ilustre hombre en la Historia Mexicana y ejemplo para muchos países del mundo. Es un gran orgullo presentar a ustedes un poco más de este ex presidente de la Republica Mexicana. Recordemos que nuestro municipio lleva el nombre de tan distinguido personaje y que además es admirado y respetado por miles de políticos y millones de ciudadanos en el mundo.
Juárez García Benito Pablo (1806-1872)
Nace el 21 de marzo de 1806 en San Pablo Guelatao, poblado zapoteca ubicado en la Sierra de Ixtlán, perteneciente a la intendencia de Oaxaca. Sus padres fueron Marcelino Juárez y Brígida García. Huérfano a los tres años, queda al cuidado de su abuela Justa López y ayuda a su tío como pastor, quien le enseña el castellano. En 1818, al perder una oveja, por temor al castigo, se traslada a la ciudad de Oaxaca a vivir con su hermana Josefa, sirvienta en la casa de la familia Maza. Patrocinado por el fraile lego franciscano Antonio de Salanueva, ingresa al seminario Conciliar y después al instituto de Ciencias y Artes para estudiar derecho.
Forma parte de un grupo de liberales encabezados por Miguel Méndez. Por pedir velar en Oaxaca los restos de Vicente Guerrero, asesinado después de la traición de Picaluga, es aprisionado y desterrado a Tehuacán. En 1831 inicia su carrera política como regidor del ayuntamiento de Oaxaca. Se titula de abogado en 1834, es maestro, rector y diputado local, desde este último cargo propone confiscar las propiedades de los herederos de Hernán Cortes. Como magistrado del Tribunal Superior de Justicia defiende a los indígenas de Loxicha de las limosnas excesivas; el párroco comparece ante los juzgados y es absuelto, pero Juárez es encarcelado al revertírsele las acusaciones contra el clero.
En 1843 casa con doña Margarita Maza, hija de la familia que lo acogió en su niñez y con la que procreó ocho hijos. Entre 1844 y 1847, es sucesivamente juez civil y de hacienda, diputado federal y secretario de gobierno en Oaxaca. En su desempeño se opone a las exigencias del clero del pago de limosnas excesivas y de consignar a quienes se niegan a pagar el diezmo; asimismo, apoya que se financie la guerra con los Estados Unidos mediante hipotecas de los bienes del clero.
Como gobernador de Oaxaca del 2 de octubre de 1847 al 12 de agosto de 1852, prohíbe a Santa Anna el paso por el estado de Oaxaca por el desastre de la guerra con los Estados Unidos; suprime las alcabalas, establece una casa de moneda e introduce un sistema de rotación de cultivos; reorganiza al poder Judicial y multiplica las escuelas públicas; inicia la construcción de caminos y funda sucursales del Instituto de Ciencias y Artes. Al término de su periodo deja un pequeño superávit en la hacienda pública.    Después, regresa al Instituto de Ciencias y Artes como su director.
Es entonces que la dictadura de Santa Anna divide al país entre liberales y conservadores. Los conservadores piensan que el progreso sólo se alcanzará mediante un sistema monárquico y una sociedad corporativa, fundamentados en una iglesia y un ejército fuertes. Los liberales pugnan por una república representativa, federal y popular similar a la norteamericana, que destruya la herencia colonial, las corporaciones y los fueros, y que desamortice los bienes del clero y las propiedades comunales para construir un país de pequeños propietarios. Los liberales moderados quieren la restauración de la Constitución de 1824, los radicales demandan una nueva Constitución.
En medio de esta lucha entre liberales y conservadores, en mayo de1853 Santa Anna envía a Juárez prisionero a San Juan de Ulúa, luego a La Habana y de ahí se le deporta a Nueva Orleáns donde para sobrevivir, trabaja en un taller de imprenta –enferma de fiebre amarilla- y como torcedor de tabaco. Ahí consolida sus ideas liberales y su acercamiento con personajes como Melchor Ocampo, José María Mata y José Guadalupe Montenegro, también exiliados.
Al proclamarse el plan de Ayutla, Juárez vuelve a México en julio de 1855 y sirve como escribano en el cuartel del general Álvarez, jefe de la insurrección contra Santa Anna. Alvarez lo identifica y lo nombra su consejero político. Juárez expone en su autobiografía “Apuntes para mis hijos”: “el pensamiento de la revolución [de Ayutla] era constituir al país sobre las bases sólidas de libertad e igualdad y restablecer la independencia del poder civil, [por eso], se juzgó indispensable excluir al clero de la representación nacional… los gobiernos civiles no deben tener religión porque su función no es gobernar en nombre de la Iglesia, sino del pueblo que los ha elegido…”
Al triunfo de la revolución de Ayutla, Juárez es secretario de Justicia e Instrucción Pública, cuando el presidente Juan Álvarez expide la Ley de administración de justicia y orgánica de los tribunales de la Nación, del Distrito y Territorios, que suprime los fueros eclesiásticos y militares y establece la igualdad jurídica de todos los ciudadanos, conocida como Ley Juárez, el 22 de noviembre de 1855.
En 1856 es gobernador interino de Oaxaca. Un año después, ya jurada la Constitución de 1857, durante el gobierno de Comonfort, es secretario de Gobernación y después electo presidente de la Suprema Corte de Justicia. El Papa Pío IX condenó la nueva Constitución y en diciembre de 1857, el general Félix Zuloaga demandó la convocatoria de un nuevo congreso constituyente; y el presidente Comonfort lo apoyó porque tenía dudas de si se podía gobernar con la nueva Constitución.
El 18 de diciembre de 1857 asume la presidencia de la República interinamente por ministerio de ley por ausencia de su titular Comonfort, quien abjura la Constitución de 1857. Comonfort ordena su aprehensión pero después lo pone en libertad cuando Zuloaga lo desconoce y se proclama presidente. Juárez establece su gobierno legítimo en Guanajuato el 18 de enero de 1858, mientras Zuloaga instala un gobierno conservador paralelo en la capital. A partir de entonces Juárez ocupa sin interrupción el cargo de presidente de la República más de catorce años hasta su muerte.  Juárez inicia su gobierno, en un mundo en el que las potencias  industriales europeas, principalmente Inglaterra y Francia, avanzan hacia la segunda revolución industrial y se disputan las materias primas y los  mercados de los países latinoamericanos que ha dejado libres España. Por su parte, el capital financiero ha iniciado su globalización e incursiona también en esos países recién independizados.
(Continúa mañana)
¡Ánimo Cancún¡ ¡Viva México!
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