CANCUN DE MIS RECUERDOS

Benito Juárez García
(Segunda parte)

Por Alfredo Navarro

En este contexto, por segunda vez, el colonialismo francés trata de hacerse pagar deudas exorbitantes y de convertir a México en un bastión francés que sirva de base para imponer otros protectorados en centro y Sudamérica. Años antes, el conde francés Gastón de Roausset-Boulbon había fracasado en su intento de crear un nuevo país con los estados de Sonora, Sinaloa, Durango y Chihuahua. Ahora, Napoleón III busca crear una Liga Latina que incluya tierras mediterráneas y las ex colonias españolas y portuguesas. Pretende constituir un baluarte monárquico y católico para contrarrestar en la región la influencia norteamericana anglosajona, republicana y protestante. En tanto, los Estados Unidos están en vísperas de una guerra civil  que al estallar en 1861, los distraerá de ejercer su influencia sobre el resto de América y sólo hasta después de 1865, podrán de nuevo hacer valer su doctrina Monroe y su “destino manifiesto”.
En lo interno, el país se encuentra dividido: los gobiernos de Colima, Guerrero, Guanajuato, Jalisco, Michoacán, Oaxaca, Querétaro, Veracruz y Zacatecas, apoyan a Juárez. La mayoría del ejército y el clero a Zuloaga, quien fue reconocido por los representantes de gobiernos extranjeros.
Juárez organiza su ejército con elementos populares y emprende la Guerra de Reforma contra los conservadores que dura tres años (1858-1861). Ahora se enfrenta a Miramón, quien desde el 2 de febrero de 1859 sustituye a Zuloaga. La mayoría del cuerpo diplomático, especialmente los embajadores de Inglaterra, Francia y España apoyan a los reaccionarios. Ante la fuerza de los conservadores, Juárez se repliega a Guanajuato y de ahí pasa a Guadalajara, donde Guillermo Prieto lo salva de ser muerto por la soldadesca sublevada con el grito: “Los valientes no asesinan”. Continúa a Manzanillo, en donde se embarca en marzo de 1858 rumbo a Panamá, La Habana, Nueva Orleáns y Veracruz, en donde lo respalda el gobernador Manuel Gutiérrez Zamora.
Desde el fuerte de San Juan de Ulúa, el 12 de julio de 1859 expide la Ley de nacionalización de los bienes del clero regular y secular, el 23 de julio siguiente la Ley sobre el matrimonio civil, y el día 28 del mismo mes la Ley del registro civil. Leyes que junto con las anteriores leyes Juárez, Lafragua y Lerdo, así como la Ley de libertad de cultos que se expedirá más tarde (el 4 de diciembre de 1860) integran las principales leyes de Reforma.
Ese mismo año de 1859, Melchor Ocampo obtiene el reconocimiento del gobierno juarista por los Estados Unidos y para recibir empréstitos, negocia el Tratado denominado McLane-Ocampo, (que no ratifica el Congreso de Estados Unidos, ni el propio Juárez) que concede tres vías de paso por territorio mexicano a los norteamericanos. Dicho tratado tiene antecedentes en el Tratado de Gadsden o de La Mesilla, por el cual Santa Anna vendió a Estados Unidos más de cien mil kilómetros cuadrados de territorio mexicano, además de dar libre tránsito a los buques norteamericanos por el golfo de California y conceder a los Estados Unidos libre paso de personas y mercancías por el istmo de Tehuantepec.
Por su parte, los conservadores firman el Tratado Mont –Almonte que reconocía cuantiosas deudas dudosas y contrataron préstamos muy onerosos con el banquero suizo Jean Baptiste Jecker para financiar a su ejército.  Dada la legalidad del gobierno de Juárez, en la punta de Antón Lizardo, el 6 de marzo de 1860, barcos norteamericanos al mando del almirante Turner, impiden “por piratería”, el arribo a Veracruz de dos buques conservadores que trataban de bloquear el puerto y cercar a los liberales ya sitiados por tierra, acto que sería declarado ilegal por los tribunales norteamericanos. Así, las fuerzas liberales logran recuperarse y derrotar a los conservadores en Guadalajara y Calpulalpan. Miramón escapa al exilio.
Al vencer la causa liberal, Juárez regresa a la capital y es electo presidente constitucional en 1861. Decreta entonces nuevas leyes: libertad de imprenta, secularización de hospitales e instituciones de beneficencia, reglamentación de la instrucción pública; adopción del sistema métrico decimal y ordena la expulsión del nuncio papal Luis Clementi y de los embajadores de Guatemala y de España que habían apoyado a los conservadores. Señala Juárez ante el Congreso: “En cuanto a la expulsión del delegado apostólico, no hay en ella ni cuestión diplomática, ni ataque a la libertad religiosa. Con el gobierno temporal de Roma, la República conservará las mismas relaciones que con las otras potencias y las leyes que aseguran la libertad de cultos, no se oponen a que los católicos residentes en el país mantengan libres relaciones con el jefe de su religión, pero sólo en lo espiritual”.
Enfrenta las gavillas terroristas a que se redujo el ejército conservador, que hostilizan a las fuerzas liberales y asesinan a sus personajes destacados como Leandro Valle, Melchor Ocampo y Santos Degollado. Asimismo, trata de conciliar los conflictos entre los propios liberales que ocasionan renuncias e inestabilidad en el gobierno; también lucha contra la desobediencia civil a que convoca el clero.
La escasez de recursos públicos, lo obliga a suspender por dos años el pago de la deuda externa el 17 de julio de 1861: “Desde la fecha de esta ley, el gobierno de la Unión percibirá todo el producto líquido de las rentas federales, deduciéndose tan sólo los gastos de administración de las oficinas recaudadoras, y quedando suspensos por el término de dos años todos los pagos, incluso el de las asignaciones destinadas  para a la deuda contraída en Londres y para las convenciones extranjeras”. Juárez señala en una carta enviada al ministro de México ante Francia e Inglaterra que “salvar a la sociedad y reorganizar nuestra hacienda, para poder satisfacer más adelante nuestros compromisos con la debida religiosidad, es el objeto que nos ha guiado a decretar la suspensión”.
México había dejado de pagar la deuda pública exterior en 1827, 1832, 1838, 1846, 1847 y 1854, sin consecuencias graves. Sin embargo, esta vez los acreedores, España, Francia e Inglaterra, unidos por la Convención de Londres del 31 de octubre del mismo año, responden a la suspensión con el bloqueo militar del puerto de Veracruz. Carlos Marx escribe en el New York Tribune que esta intervención tripartita  es “una de las más monstruosas empresas jamás registradas en los anales de la historia internacional”.   Juárez se ve obligado a autorizar el desembarco condicionado de tropas extranjeras en diciembre de 1861, pero el 25 de enero del año siguiente, expide una ley que establece la pena de muerte para los extranjeros invasores del territorio nacional y para los mexicanos que auxilien a sus tropas. En febrero siguiente, Manuel Doblado logra renegociar los términos de la deuda con España e Inglaterra mediante los Tratados de Soledad. Los barcos españoles al mando del general Prim y los ingleses comandados por el comodoro Hugh Dunlop se dan por satisfechos y regresan a sus respectivos países.
(Continúa mañana)
¡Ánimo Cancún¡ ¡Viva México!
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