EL PIZARRIN

Evaluación o negocio

Por Eduardo Lara Peniche

El pasado 28 de febrero, en todas las secundarias de Cancún, se aplicó la simulación del examen ENLACE, siguiendo las instrucciones de los cuatro supervisores de zona (dos de secundarias generales y dos de técnicas), examen en el que se intentó cobrar cinco pesos a todos los alumnos de aproximadamente dieciocho escuelas secundarias de la ciudad, lo que en números redondos asciende a una cantidad aproximada de cien mil pesos, situación que generó inconformidad en muchos padres de familia y que fue ignorada por las autoridades escolares, quienes argumentaron que este gasto es necesario para la formación de sus hijos, puesto que al ser un simulacro del examen ENLACE, que deberá presentarse en el mes de mayo, los estudiantes deberán de mejorar sus resultados obtenidos en el curso escolar anterior.
Cabe mencionar que dicho examen fue elaborado a partir de preguntas en las áreas de español, matemáticas, ciencias (biología, física y química), formación cívica y ética, historia e inglés, todas ellas elaboradas por los docentes de las escuelas, a solicitud de las supervisiones mencionadas, en un supuesto intento de mejorar el desempeño de estudiantes y profesores, según el argumento de las autoridades educativas de la zona norte del estado.
Investigando un poco al respecto, pudimos enterarnos de las inconformidades de padres de familia de varias escuelas, al exigir a sus hijos el pago de cinco pesos por este examen, el cual no es oficial, al ser una propuesta de sólo un sector educativo del estado (en la zona centro y en el sur del estado no se aplicó), la inconformidad de los padres de familia se dio debido a que en las escuelas se informó que era obligatorio el pago del examen, incluso en algunas de las escuelas se hizo la observación que de no pagar dicho derecho a examen los alumnos serían suspendidos de sus labores escolares, situación que afortunadamente no sucedió, pero que dejó un mal precedente, de lo que pudiera ser una buena acción en beneficio de la educación, pero que en realidad demostró la carencia de ubicación pedagógica de los supervisores y directivos de las escuelas secundarias de Cancún.
Debido a las características del mencionado examen y la improvisación en muchas de las actividades, un servidor se atreve a pensar de mal manera, puesto que en el mercado local han empezado a circular guías y exámenes tipo ENLACE, editados por varias de las empresas editoriales que tienen influencia a nivel nacional, por lo que al parecer los supervisores intentaron adelantarse al jugoso negocio que representa vender estos materiales en las escuelas, los cuales no tienen otra intención que capacitar a los alumnos a responder exámenes de este tipo, sin considerar muchos otros aspectos que intervienen en elevar el nivel académico de la educación.
Con este tipo de situaciones, las autoridades educativas demuestran su falta de visión educativa y su sumisión total a programas educativos que tienen como objetivo principal cumplir con las disposiciones educativas que se dictan desde el Banco Mundial para asegurar el bajo nivel educativo del país, para satisfacer la demanda de obra de mano barata para las empresas transnacionales, como es el caso de Wall Mart, la cual se ha convertido en el símbolo mundial de explotación laboral y que hace algunos días anunció una gran inversión en México, anuncio que fue aplaudido por Felipe Calderón, en una simulación más de su política económica, la cual requiere de medidas educativas que aseguren empleados dóciles que se conformen con salarios de hambre y no protesten, que agradezcan la oportunidad que tienen de ser explotados por el gran capital.
Por lo expuesto y ante la realidad educativa de México y Quintana Roo, los padres de familia deben de exigir que en lugar de lucrar con este tipo de acciones, las autoridades educativas implementen acciones que en verdad la mejoría en el nivel académico de nuestras escuelas, ya que la intención de aplicar esta simulación de examen puede ser buena, pero los procedimientos dejan muchas dudas a la población, al obligar el pago de una acción que supuestamente es oficial y por lo tanto, debería de ser cubierta por el presupuesto de la propia secretaría de educación del estado, porque ante las evidencias, parece ser que Eduardo Patrón Azueta, secretario de Educación desconoce lo que hacen estos ilustres colaboradores.
ES CUANTO.
Críticas, comentarios y mentadas, se reciben en larapeniche@hotmail.com

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