BUSCANDO CHAMBA

Por Nicolás Lizama

Es una desgracia -aquí en “San Caralampio y en cualquier otro lugar-, que los mejores trabajos no los desempeñen los más capacitados.

Por alguna u otra razón, las pruebas son contundentes, los más aptos tienen que conformarse con ser los segundones de otros que tuvieron más suerte e hicieron amistades con quienes luego, de un plumazo, los convirtieron en gente importante.

Tengo el presentimiento –no soy un experto en estas cuestiones, ni en ninguna otra, aclaro-, de que las universidades están llenas de gentes frustradas que se pasan más tiempo pensando en dónde encontrar trabajo que en estudiar lo suficiente para aprobar el examen que los convertirá en flamantes profesionistas.

Ya desde mis épocas de estudiante de secundaria sufríamos mucho pensando en qué demonios sería de nuestras vidas. ¿Abogados, médicos, ingenieros?, era el cuestionamiento que nos hacíamos con mis demás compañeritos. Había uno sin embargo, más bueno para poner a trabajar la materia gris, que ipso facto nos bajaba de la nube. “No hay una sola profesión que no esté saturada”, nos decía con una contundencia que nos desarmaba a todos.

En casa era peor el asunto, los papás, que no tenían los recursos económicos para enviarnos a una buena escuela, le encontraban la solución más clásica al problema: “Te irás a Bacalar a estudiar para maestro” (con todo respeto para los maestros, por supuesto).

Pude haber sido uno más de tanto chico que no teniendo la más mínima de las aptitudes, tuvo que graduarse como maestro. Resistí sin embargo hasta donde pude. Desde chaval supe que no me había sido dada la virtud de la enseñanza. Me enfermaba tan solo de imaginarme frente a 30 o 40 rapazuelos a quienes a base de pescozones había que meterles los conocimientos en la cabeza.

Yo aprecié mucho a mis maestros, más que por otra cosa, porque tuvieron la paciencia necesaria para transmitirnos sus conocimientos. En mi grupo, la mitad al menos, merecía ser colgado de una de las ramas del enorme cedro que crecía en los patios de la escuela. Éramos la piel de Judas, sin embargo, gracias a esos profesores que jamás se rindieron -verdaderos héroes en su mayoría-, muchos enmendamos el camino y si bien no terminamos como verdaderas eminencias despidiendo luz por todos lados, al menos varios nos encontramos a nosotros mismos y aquí estamos tratando de desquitar lo más que podemos el sueldo que cada quincena cae en nuestras manos.

Siendo testigo presencial, a mí me aterraba la idea de terminar en las garras de 30 o 40 diablillos que en sus casas eran verdaderos ángeles gracias a los cintarazos que recibían constantemente, pero que en la escuela se desbordaban sabiendo que el maestro, pobre, a lo más que podía llegar, era a expulsarlos algunos instantes del salón de clases.

Lloré como una Magdalena cuando un día don Nico me dijo que no había de otra, que el CREN de Bacalar era mi destino. Derramé tantas lágrimas, que el viejo, asustado, temeroso de que inundara a todo el pueblo, se condolió de mí y aceptó que me fuera a estudiar la preparatoria a la ciudad de Chetumal.

Fue lo mejor que le puso haber sucedido a mi existencia. Finalmente no llegué a graduarme en una universidad como Dios manda, pero conocí a gente que me convenció de que lo mío era terminar como reportero. Tuve suerte. Conozco a ex compañeros de escuela que hasta hoy no tienen un trabajo estable y por lo tanto es precaria su sobrevivencia.

Hoy, imagino, hay cientos de estudiantes que, qué remedio, le apuestan a la suerte para que, después de graduados, obtengan un trabajo que les permita ser solventes en sus gastos. Tienen el grave problema de que hay mucha gente haciendo “cola” para encontrar empleo. Y para acabarla de amolar, hasta la profesión de reportero se ha saturado de tal manera que hay que insistir para lograr que nos contraten en vez de apachurrarnos las narices con la puerta.

Comentarios: colis2005@yahoo.com.mx

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s