Julián y su jauría extorsionan masivamente con el acoholímetro y las grúas

Por Luis Mis

CANCUN.— Aprovechando que sólo le quedan dos meses de gobierno y bajo el pretexto de estar en plena temporada vacacional, el alcalde Julián Ricalde Magaña ha ordenado la extensión de los días del “Alcoholímetro”, solapando impunemente los abusos de los agentes encargados bajo el mando del director de Tránsito, Edgar Alonso Paredes, quienes tienen la encomienda de remitir a cuanto ciudadano les sea posible, muchas veces bajo el pretexto de oponer resistencia y negándoles la oportunidad de que su vehículo sea conducido por algún familiar, porque entonces se acaba el “negocio” pactado con las compañías de grúas.

En definitiva, parroquianos que fueron trasladados a “El Torito”, argumentaron que los observadores de “Convivencia Sin Violencia” A.C., uno de los promotores principales de este programa de Alcoholemia, han sido prácticamente sometidos por la autoridad, no tienen voz ni voto y son literalmente observadores ya que no se conducen con imparcialidad durante los operativos y solapan los malos tratos de los médicos que certifican a los ciudadanos, inclusive los abusos se dan desde el momento mismo en que se hacen las detenciones en los retenes, además de que han desvirtuado los orígenes de esta medida, porque ahora es obligatorio que el vehículo se traslade a los corralones de las compañías privadas.

En este sentido, algunos ciudadanos más afectados, dudaron que los aparatos empleados para medir el nivel de alcohol consumido sigan siendo transparentes porque también se pueden calibrar a modo, pero la duda y las especulaciones surgen a raíz de los malos tratos que reciben de los encargados de aplicar la medida, ya que se conducen con prepotencia y una total falta de respeto, “los criterios no existen, aunque el límite permitido se haya rebasado en lo más mínimo”, coincidieron.

Y es que en un principio “Convivencia Sin Violencia” A.C. destacó que la medida obedece a despertar la conciencia entre los conductores para que reflexionen y de esta forma reducir el índice de accidentes por manejar bajo los influjos del alcohol, y descartaba tajantamente que sirviera para recaudar y afectar los bolsillos de los cancunenses infractores que consumen alcohol someramente, mientras consumen sus alimentos en familia, en algún restaurante.

Sin embargo en estos últimos dos meses de gobierno, llamados “los meses de Hidalgo”, el negocio de las grúas que trasladan los vehículos “obligatoriamente” a los corralones de su propiedad, hacen suponer entre la ciudadanía que “pagan bajo el agua” al Ayuntamiento o mejor dicho a Julián Ricalde por medio de Edgar Alonso, un porcentaje de los mil 900 a dos mil 200 pesos que cobran por los servicios de arrastre y estadía, toda vez que no les permiten llamar a familiares para que vengan por sus vehículos y ya dentro de “El Torito”, el único acto de reflexión y conciencia que hacen es en contra, de total reproche e impotencia hacia el gobierno municipal.

Por si esto fuera poco, Edgar Alonso, anunció que el alcoholímetro se implementará los días miércoles, además de los fines de semana y muy probablemente, a partir de las 4 de la tarde y también participan activamente las patrullas de seguridad pública y tránsito que deambulan por los estacionamientos de restaurantes, bares y antros de la ciudad para anticiparse a detener a posibles infractores.

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