CONFESIONES

Por Vázquez Handall

 El primer año de gobierno, eminentemente político.

 Cuando estamos a solo unas unos días de que se cumpla el primer año de la administración del Presidente Enrique Peña Nieto, al frente del gobierno federal, en términos generales podríamos decir que este primer año fue predominantemente político.

Si bien es cierto que para hacer un balance completo, se requiere analizar una enorme cantidad de asignaturas, una revisión estadística profunda y el impacto de esta en los aspectos políticos, económicos y sociales, esta vertiente es la fundamental.

Porque en un esfuerzo de resumir los aspectos más trascendentes de este periodo, es la parte política la que sobresale y de paso sirve para explicar muchas cosas más.

Por estrategia el régimen privilegio la negociación política por encima del ejercicio administrativo y los grandes proyectos de inversión e infraestructura, que normalmente son con los que se empieza un gobierno.

Es decir, que en vez de comenzar con anuncios espectaculares, toda la intención se concentro en la creación del “Pacto por México” como herramienta de entendimiento con las fuerzas partidistas rivales.

Derivado de este instrumento, el gobierno del Presidente Peña Nieto se avoco a presentar y negociar sus proyectos de reformas constitucionales, que hasta ahora han sido la única prioridad rescatable.

“el Pacto por México” fue antesala de la discusión legislativa definitiva para el tránsito de las reformas, independientemente de la esencia y posteriores resultados por observar de cada una de ellas, el pacto fue de hecho el espacio en donde realmente se daba trámite a la negociación.

Es así que a través de esta inédita modalidad en la política mexicana, el régimen logra impulsar el andamiaje constitucional de su intención rectora, sin embargo precisamente a causa de las negociaciones respectivas, la misma no se desarrollo tal y cual se planteo originalmente.

El mejor ejemplo de ello, está representado en la reforma hacendaria, que termino por convertirse en lo que seguramente será una victoria pírrica, que incluso no deja completamente satisfecho ni siquiera al propio gobierno.

Porque no se puede dejar de lado que desde el inicio de la administración, las perspectivas de crecimiento económico se vinieron dramáticamente abajo, lo que representa un antecedente de recisión muy grave.

Si a esto le sumamos la lentitud en el ejercicio del gasto oficial, gran parte de la responsabilidad del entuerto económico es responsabilidad de este gobierno, lo que supone que el aumento de impuestos consignado en la reforma hacendaria es un despropósito.

Sin lugar a dudas el impacto de la reforma, tendrá un efecto negativo ante el fenómeno económico de desaceleración en marcha, mas aun si se considera que el presupuesto de egresos, es muy similar a los anteriores en cuanto a los porcentajes que corresponden al gasto corriente oficial, que incluyen los programas asistenciales.

Por otro lado, como parte de la innegable influencia política que medio en las negociaciones legislativas, podemos encontrar conceptos que son sumamente contrastantes con la intención recaudadora.

Porque es evidente que los cambios legales pretenden fortalecer la capacidad receptora de recursos del gobierno, sin embargo para lograrlo se dispuso de fondos que provendrán precisamente de la agenda fiscal.

Siendo así no se entiende el costo político que tendrá tanto el gobierno como su partido, si la distribución de los recursos públicos no está encaminada hacia la inversión para el desarrollo, a cambio de un esquema de clientelismo partidario.

Veamos los siguientes ejemplos, se establecen ciertos recortes presupuestales, por cierto sin atender las promesas de campaña relativas a la transparencia del ejercicio, y sin profundizar en las medidas para combatir la corrupción.

Cuando por otro lado se destinan recursos para que los Diputados Federales puedan realizar obras publicas por ellos mismos, cuando se crea el fondo de capitalidad para el Distrito Federal.

Este último por supuesto, derivado del apoyo del perredismo para la aprobación de la mencionada reforma, sin embargo implica un multimillonario ingreso para destinarse al bastión electoral del PRD.

Aunque claro, los fondos que más llaman la atención y por mucho son el que propuso el Coordinador de la bancada priista en el Congreso Manlio Fabio Beltrones, denominado programa de apoyo a los consumidores de las fronteras, y el llamado sur-sureste.

Se suponía y en eso mucho insistió Luis Videgaray, que la homologación del Impuesto al Valor Agregado del once al diez y seis por ciento en las fronteras no acarrearía ningún tipo de complicación o afectación en esas zonas.

Siendo así no se explica desde esa perspectiva que se destinen tres mil millones de pesos al primero y quinientos al segundo, sobre todo cuando la expectativa recaudatoria con el aumento del impuesto es de cinco mil millones.

Porque eso significa aun suponiendo que las condiciones previstas en el escritorio se cumplieran, que el gobierno solo obtendría mil quinientos millones de pesos, a cambio de una medida no solo impopular, sino que además plantea un grave daño a la economía de las regiones fronterizas.

Por último puntualizar que la principal condición de los partidos rivales al régimen, es la aprobación de la reforma político-electoral, que supone una transformación radical de la dinámica de los procesos electorales.

En esta propuesta sobresale el apartado que se ha dado en llamar “chequera única” mediante la cual la contratación de anuncios y la compra de utilitarios para usarse en campaña, incluyendo la renta de aviones particulares, serian pagados por el propio Instituto Federal Electoral.

Naturalmente la intención conlleva una medida de equilibrio, de vigilancia, porque si un candidato rebasa el tope autorizado el IFE ya no pagaría los servicios, además de que con ello se combatiría de manera trascendental la corrupción.

Como apuntábamos al principio, estas reflexiones son solo un muy breve resumen, sin embargo a través de ellas, se pretende dejar de manifiesto, que independientemente de otros factores determinantes del acontecer gubernamental, el punto de inflexión fue la negociación política.

Se entiende que eso corresponde a un espacio en el tiempo y que por necesidad del año próximo tendrá que ser diferente, pero no más sencillo, porque si bien el régimen aparentemente consigue el tránsito de sus reformas, estas en principio no garantizan los resultados ofrecidos.

Comentarios: twitter@vazquezhandall

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