DE PARTIDOS Y ELECCIONES

Por el Borrego Peludo

 Hay partidos, políticos por supuesto, y hay elecciones en muchos países, aunque no en todos. Es tal la complejidad que pudiera crearse una carrera universitaria dirigida a conocer a fondo en cuanto a la organización y funcionamiento de los partidos y sobre los distintos sistemas electorales.

Hace tiempo alguien que conozco me dijo que en su opinión la organización perfecta se da en los EEUU, sólo dos partidos entre los cuales es muy escasa la diferencia ideológica y programática, y elecciones directas  muy publicitadas y transparentes. Quizás por eso otro conocido me comentó que no había nada más parecido a un demócrata que un republicano. En cuanto a la transparencia el estado de Florida la ha estado poniendo en duda y el llamado voto electoral las sigue haciendo parecer no tan directas.

En otros países pululan los partidos; se hace cada vez más difícil clasificarlos en izquierda, centro o derecha, pues según se mueva el electorado las bases ideológicas se mueven también. Si se hace necesario hasta en una convención se canta la Internacional mientras se respeta la monarquía.

Sobre las elecciones existen las que ponen en cadena mundial partes inmediatos con resultados parciales y cuentan con muchos millones de espectadores, hasta las que pasan desapercibidas como las recientemente llevadas a cabo en Mali, o las que enredan los partes hasta lograr que nadie sepa nunca lo que ocurrió en realidad.

Pequeños y pobres naciones, como Honduras, salen a la palestra pues no tiene segunda vuelta y se gana por mayoría simple, diferente a Chile donde sí se concurre nuevamente a las urnas para escoger entre los más votados. En el primer caso se hace trascendente pues aspiraba la esposa de un depuesto Presidente, y en el segundo al competir dos hijas de generales muy opuestos entre sí en tiempos de desgracia nacional. Lo que no se publica es que en ambos casos se deslindan campos entre una rancia aristocracia política y multitudes que claman por un espacio digno.

Cada vez hace falta más plata para las campañas. Si esos dineros se utilizaran en mejorar la educación pública seguramente fuese mejor que la privada en muchos lugares.

Puede que alguna vez existan partidos con principios ideológicos bien definidos y austeros sistemas electorales, entonces la democracia habrá ganado una batalla sobre la doble moral y las ambiciones desmedidas. Yo no pienso llegar a verlo, pero quizás usted pueda hacer mucho porque ese momento llegue.

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