Brota de palacio municipal más “basura” que dejó Julián

Por Luis Mis

 CANCUN.— Un verdadero cochinero ha resultado de la investigación-auditoría interna que lleva a cabo la Tesorería municipal, tras el serio problema de pasivos contra el Ayuntamiento de Benito Juárez  que siguen saliendo, escondidos en su momento por la administración del ex edil perredista Julián Ricalde Magaña, a un día de que el gobierno de Paul Carrillo de Cáceres emita un diagnóstico definitivo para conocer el monto total de la deuda pública.

Y es que el presidente municipal, Paul Carrillo, dijo que justamente por el asunto de la basura han resultado 80 millones de adeudos a proveedores y otros gastos que estaban ocultos, de los cuales ya se han pagado 23 millones, a la vez que aclaró que no se pretende adquirir un nuevo crédito como muchos pensaban, sino que buscarán sanear las finanzas con la recaudación, en estos momentos a través del impuesto predial.

Sin embargo, se prevé que a la par de la investigación financiera, también se estén considerando recursos legales para enjuiciar a los responsables de la deuda pública, como en el caso de Wilberth Esquivel Zonguera, promotor y responsable de la paramunicipal Siresol, en quien recae directamente la administración de este rubro de la recolección de residuos sólidos.

En este sentido cabe recordar que insólitamente Esquivel Zanoguera, aún se mantuvo en los primeros 30 días del nuevo gobierno al frente de esta paramunicipal, pero sin duda su responsabilidad va más allá de querer aparentar institucionalidad como servidor público, porque si bien hubieron malos manejos en Siresol, éstos fueron consecuencia de la corrupción y malversación de fondos adrede, que desde finales de la administración ricaldista salieron a flote y estuvieron a punto de ocasionar una verdadera contingencia ambiental.

El problema de la deuda que hoy agobia al gobierno de Paul Ricalde tiene sus bases en la empresa descentralizada Solución Integral de Residuos Sólidos (Siresol) Cancún, pues era de suponerse que como tal tenía que tener sus propios recursos para cumplir con su función, cuyos gastos de operatividad por cierto, rebasaban los 10 millones de pesos mensuales.

Sin embargo la autoridad tendrá que desenmascarar el por qué Wilberth Esquivel tuvo que dar de alta a empresas que hoy cobran al Ayuntamiento de Benito Juárez, porque todo apunta a que así fueron las cosas, aunque el negocio fue de manera indirecta a través de prestanombres y el hecho es que lejos de quitarle la carga financiera al municipio por el tema de la basura, le generaron más deudas que hoy salen a la luz pública.

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