Cuba: “Sin prisa pero sin pausa”

Por N. Mario Rizzo M.

(Corresponsal de UNQR para el Caribe)

HabanaAlgún tiempo ha pasado ya desde que el Congreso del PCC aprobara iniciar la “actualización del modelo económico cubano” mediante la aprobación de un conjunto de lineamientos económicos y sociales que fueron el punto de partida de la promulgación de leyes, decretos-leyes, resoluciones ministeriales, y otras medidas dirigidas a introducir reformas dentro de un modelo socialista que permitiesen principalmente elevar la eficiencia, tanto laboral como de las entidades públicas, sustituir importaciones, aumentar las exportaciones y sanear las finanzas.

Desde entonces ha crecido el número de “trabajadores por cuenta propia”, o sea,  privados, que pagan impuestos de acuerdo a las ganancias obtenidas; se han autorizado cooperativas fuera del sector agropecuario; se estimulan las inversiones extranjeras dando más beneficios a los inversores, e incluso creando una Zona Especial en el Mariel.

El Presidente cubano, Raúl Castro Ruz, ha insistido que todo esto debe realizarse “sin prisa pero sin pausa” garantizando sobre todo que cada nueva medida resulte aplicable, eficaz y oportuna. Muchos analistas, sobre todo en el extranjero, consideran que se avanza poco o que simplemente se trata de salvar el sistema sin introducir cambios realmente importantes.

Pero recientes acontecimientos parecen comprobar que internacionalmente se valora positivamente la apertura propuesta. Brasil ha invertido muy fuerte en la Zona Especial, Rusia firmó acuerdos importantes incluso en la delicada esfera de prospección y extracción de gas y petróleo, México inaugura una oficina para promover comercio e inversiones y lo hace con la presencia de casi 60 empresarios. Si a todo lo anterior se suma la reciente visita del Presidente de la Cámara de Comercio de los EEUU, se puede deducir que las cosas han comenzado a funcionar.

Mientras, se dictan nuevas medidas aduanales, se hace más flexible la obtención por extranjeros de residencias temporales en Cuba, aparecen mercados mayoristas de productos necesarios a los cooperativistas y trabajadores privados, se otorgan créditos a la población para la compra de materiales a emplear en la reparación o fabricación de viviendas, se autorizan nuevos trabajos “por cuenta propia” ampliando de esta forma un espectro que casi estuvo reducido a los servicios gastronómicos, y otras muchas que  hacen pensar en que por esa vía también marchan las cosas.

Sin embargo la producción lechera decrece, no se cumple el plan de producción de azúcar de caña, escasean productos en el mercado por incumplimientos en la adquisición de insumos extranjeros, todo ello mientras aumenta el flujo de turistas, crecen las remesas, y en las calles cubanas abundan las cafeterías y restaurantes con aceptables ofertas unas y exquisitos manjares otras.

El uso de dos monedas oficiales, el CUP (peso cubano) y el CUC (peso convertible que equivale a 25 de los otros), así como dólares, euros, y otras monedas fuertes que se cambian facilmente por las nacionales tanto a los bancos, a tasas móviles que incluyen intereses de cambio, como a personas naturales que suelen ofrecer mejores tasas, sigue complicando las finanzas globales. Se ha anunciado el paso gradual a una única moneda siempre aclarando que por sí misma esa medida no mejorará la situación de la parte de la población que no tiene acceso a las divisas extranjeras.

El Gobierno cubano continúa asegurando que en ningún caso “las conquistas del socialismo” serán puestas en juego: esto quiere decir que la educación obligatoria, gratuita y de calidad, hasta el nivel medio se mantendrán; que el acceso a la educación superior se garantizará sin costo alguno para todos los que posean las condiciones necesarias para ello; que la atención sanitaria universal se mantendrá, así como los bajos precios de los medicamentos; que el deporte y la cultura son derechos básicos y no se convertirán en mercancía.

Pero tanto el Gobierno de la isla como sus habitantes, los admiradores y enemigos en el extranjero, esperan mucho más. De lo que se trata es de lograr aplicar mecanismos materiales sin dañar los beneficios sociales.

Cuba no es alguno de los países de Europa tratando de mantener un estado de bienestar social logrado muchas veces a costa de obtener riquezas de los países pobres, sino un país de escasos recursos energéticos, subdesarrollado y bloqueado, tratando de llegar al nivel que hoy se tambalea en España o Portugal por ejemplo.

Avanzar sin pausa ni prisa puede ser el método adecuado, más eliminar todo lo que pueda hacer innecesariamente lento el proceso podría evitar inconformidades dañinas. El pueblo cubano merece disfrutar de lo que ya tiene, pero también de lo que le falta, coincidir en esto los de adentro y los de afuera, puede ser un acuerdo justo para impulsar, por encima de cualquier diferencia, un proceso que está en movimiento.

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