MIS TIEMPOS, NUESTROS TIEMPOS

Por Isabel Rodríguez

Hay guerras, matanzas, genocidios, niños sufriendo, pobreza, hambruna, emigrantes forzados y voluntarios, desertificación, aumento de calor, elevación de las aguas, ecocidios masivos diariamente, intereses individuales que llamamos, afortunadamente de miles de maneras para reírnos un rato de la vida: “el interés tiene pies”, “la memoria es como el amigo, cuando más falta te hace, te falla”, “el mal no es lo que entra en la boca del hombre, sino lo que sale de ella”, “cuanto más conozco a los hombres más admiro a los perros” y así podríamos citar una retahíla de refranes ad hoc pero, ¿por qué iniciar con conceptos e ideas negativas?

Difícil poder entender que está pasando actualmente en la franja de Gaza o en Ucrania o en algún otro sitio del mundo donde a pesar de tener los medios de comunicación a nuestro alcance no podemos llegar a dimensionar los hechos en toda su magnitud, a veces por la barrera del lenguaje otras por qué no se tienen programas que les dediquen un análisis profundo y la mayoría de las veces porque son tan ajenos a las vidas que no entran en su  esquema diario de problemas por resolver. Tenemos que redefinir entonces la expresión: “las dos caras de la moneda” a una más accesible: “las tres partes de la moneda”:

En una tercera parte de la moneda encontraremos a los más necesitados que en muchos lugares del mundo se encuentran dispersos y que seguramente su preocupación es poder ir hasta el pozo que se halla a unos kilómetros para obtener el sagrado líquido vital del día o buscar el único alimento que se podrán llevar a la boca o algún medicamento que les ayude a minimizar el dolor; puede ser que otros tengan el ideal del estudio y busquen insertarse por todos los medios a un sistema escolarizado con  la idea futura de obtener una mejor calidad de vida.

En la siguiente tercera parte de la moneda encontraremos al grupo de los que han logrado una estabilidad que les permite hacer más allá que proveerse de lo mínimo necesario y que se van degradando desde magnates hasta clase medieros; personas que pueden acceder a lo que el mercado ofrece, a veces con cierta holgura y otras no, pero al existir los milagrosos plásticos se solucionan muchas cosas.

La tercera parte de la moneda son los que pertenecen a esa élite donde las decisiones mundiales son clasificación  top secret, donde los de las otras dos terceras partes ni se entrometen ni tienen idea de esas reglas internas del juego que los miembros de este sector promueven entre ellos, donde siempre hay un maquillaje adecuado para toda ocasión: “al parecer era un ajuste de cuentas” “ no sé tiene clara idea quien lanzó el misil pero se están haciendo las investigaciones necesarias”, “hay agua, lo que no hay es la infraestructura pero no se preocupen lo estamos solucionando” “ No se sabe quien disparó primero, al parecer eran los de la contra”, “al parecer estaba implicado en lavado de dinero, se llevaran a cabo las investigaciones hasta las últimas consecuencias” y muchas más que todos podemos recordar ¿y qué pasa en realidad? Nada, sencillamente nada.

Los miembros de esta élite llegan a acuerdos que ellos denominan: “problemas de estado” que son “delicados” que tienen muchos “intereses involucrados” por lo cual es imposible tomar decisiones así como así. Dentro de este sector siempre hay “business” que llevar a cabo donde se privilegia a quien “competitivamente” demuestre poder llevar a cabo el negocio, donde el tráfico de intereses es constante pues son ellos los que poseen los medios para lograr los avances y las inversiones.

Jamás entenderemos ni sabremos cuáles son sus intereses, jamás entenderemos porque no hacen algo inmediatamente ante un bombardeo donde viven civiles y mueren niños o ante la tala clandestina o el control de la desertificación o la emisión de gases tóxicos a la atmósfera, jamás entenderemos porque hay restricciones tan severas dentro de un continente en la defensa de una moneda llamada euro, jamás entenderemos la finalidad de los fondos buitres  y en esencia nada de lo que provenga de esta tercera parte de la moneda.

¿Habrá acuerdos entre los judíos y otros grupos de este sector de la moneda para finalmente desalojar a los palestinos de Gaza utilizando cualquier medio?

¿Estaba claro el objetivo contra los aviones Malaysia Airlines por acuerdos que ignoramos?

¿Será un pacto el mantener a ciertos sectores de África bajo el mando de guerrillas?

¿Por qué nunca se ha detenido la producción de armas en el mundo?

Me parece que es mejor pertenecer a cualquiera de los dos terceras partes de la moneda donde nuestras decisiones no lleven sangre de inocentes ni sufrimientos ajenos pero jamás olvidar que nosotros también debemos cuidar de nuestras decisiones pues tarde o temprano su efecto nos llegará.

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