Las Makarenkas, un documental de remembranzas y afectos no olvidados

Por N. Mario Rizzo Martínez

(Corresponsal para el Caribe de UNQR)

LA HABANA.— Pendiente de ser exhibido por la televisión cubana el documental Las Makarenkas ha sido visto por sus propias protagonistas, familiares, amigos y otros invitados, en varias premieres a teatro lleno. En estas presentaciones su directora Niurka Pérez, acompañada por su equipo de trabajo, ha conversado con los asistentes en forma, más que de artista de élite, de un ser atrapado en una historia prácticamente oculta medio siglo después de ocurrida.

El excelente producto artístico destaca tanto por su factura depurada donde filmación, luces, música, sonido y edición, demuestran profesionalidad y una estrecha vinculación con un guión capaz de hacerse imagen sin efectismos ni malabares técnicos.

El primer éxito radica en haber madurado una idea original con tal identificación que logra hacer aparecer en pantalla a decenas de makarenkas y sus esposos de forma totalmente natural y espontánea. No actúan, simplemente se muestran como son y nos narran cómo eran cincuenta años atrás.

Trata el documental de la creación en Cuba a inicios del actual proceso político de un programa destinado a formar aceleradamente un grupo de maestras capaces a su vez de educar a otras muchas mujeres que debían superarse para poder aspirar a un papel distinto en aquella sociedad. Sus futuras alumnas serían campesinas traídas de los más recónditos rincones, antiguas empleadas domésticas y hasta prostitutas convencidas ya en aquel momento de que su vida podía y debía cambiar.

Para aquel empeño las candidatas a maestras fueron seleccionadas entre las miles de brigadistas que habían participado en 1961 de la Campaña Nacional de Alfabetización y cuyo principal logro fue eliminar prácticamente el analfabetismo en unos pocos meses. Eran estudiantes que recién habían concluido la enseñanza secundaria básica, pero curtidas por la experiencia de haber alfabetizado a campesinos, obreros agrícolas, y familiares de estos, en sus propios lugares de residencia por alejados o inhóspitos que resultaran.

Quien cumpliendo órdenes del líder de aquella Revolución se ocuparía de la tarea fue una vieja dirigente sindical, carente de preparación pedagógica pero asesorada por valiosos maestros de la época. Elena Gil era de carácter fuerte, probada integridad moral y política, y trasladó a su obra ideas y principios que no permitía fuesen cuestionados.

Las makarenkas fueron sometidas a un rígido reglamento y comprometidas a estudiar y trabajar más allá de lo que supuestamente una joven casi adolescente podía cumplir.

Aquellas muchachas dieron todo de sí. Se formaron como maestras y ejercieron su oficio, fueron la base de todo un proyecto mucho más ambicioso que vendría después.

Hoy en día “las muchachitas” se acercan a los setenta años de edad y aún se llaman entre ellas de esa forma. Muchas cursaron después estudios superiores, alcanzaron importantes cargos públicos, se hicieron pedagogas destacadas. El documental muestra hoy a esas “muchachitas” rememorando aquella etapa y felices de haber podido vencer aquel rigor casi monacal y adentrarse en la vida dispuestas a convertir un país de millones de recién letrados en una nación culta y educada.

Los relatos, las risas y hasta alguna cierta nostalgia, transcurren durante casi 42 minutos que vuelan ante el espectador, sorprendido por una historia casi oculta medio siglo después.

Es que para Niurka Pérez rescatar historias y valores resulta algo tan natural que mucha de su obra transita por esa vía, pero si bien los laureles los tiene bien merecidos, en acto de justicia y modestia real confiesa que sin su valioso equipo todo habría sido imposible, y sinceramente el resultado así lo avala.

Niurka, Licenciada en Arte y especializada en Cuba y España en Producción y Dirección de Documentales, tiene una amplia obra a su favor con numerosos premios recibidos. Su quehacer le ha llevado a otros países donde también ha filmado, pero la esencia de su trabajo denota una radiante cubanía.

Disfrutar de esta obra no es privilegio sólo de sus participantes. La historia tiene garra suficiente como para ser apreciada por todo público, que además podrá gozar de música compuesta especialmente para este fin, y las restantes virtudes de una obra bien concebida y realizada.

UNQR ha obtenido una entrevista con esta destacada realizadora que aparecerá en nuestro periódico en breve, pero también realiza gestiones con el objetivo de que una muestra de su amplio trabajo pueda ser disfrutada por nuestros lectores.

El arte, el buen arte, no tiene fronteras ni etiquetas, ello garantiza su disfrute allí donde vio la luz o en cualquier otro lugar donde la sensibilidad no haya sido sesgada.

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