EL PORTAFOLIO DE EVIDENCIAS EN NUESTRAS VIDAS COMO ADULTOS

Por Isabel Rodríguez

 Existen dentro del área educativa muchas técnicas y metodologías así como corrientes ideológicas que permiten el desarrollo de los chicos en sus procesos de enseñanza-aprendizaje, pero dentro  del constructivismo se promueve que sean ellos mismos los que lo construyan, lo reconstruyan y lo vuelvan a construir de forma interminable dentro de las aulas y aún más allá. Pero ¿Cómo lograrlo? ¿Cómo hacer posible que el profesor lo visualice así?

Resulta ardua la tarea del docente sobre todo al tener grupos muy numerosos y agregarle que el tiempo vuela en cada sesión, pero jamás imposible sobre todo cuando se tiene una clara idea de lo que como docentes nos corresponde hacer y es ahí donde entra parte de la problemática. Al buscar en Internet asuntos relacionados al llamado portafolio de evidencias, encontré que la palabra portafolio hace referencia a una simple carpeta o cubierta para guardar papeles ¿Qué clase de papeles se deberán guardar en el proceso de enseñanza-aprendizaje dentro del portafolio? Por otro lado, la palabra evidencia se relaciona con demostración, manifestación clara de algo ¿Sabrán nuestros estudiantes a que se refieren con ello los maestros?

En primera, hay profesores que no tienen clara idea de que se trata el portafolio de evidencias y sólo se concretan a llenarlo de trabajos que los chicos hacen para que el papá vea lo que se hizo en el salón y entonces, justificar el tiempo que sus hijos pasa en clases.

Sin embargo son varios los propósitos y uno de ellos y me parece el más importante sería: “Promueve que el alumno participe en monitorear y evaluar así como asumir la responsabilidad de su propio aprendizaje” ¡Waw! ¿Se fijan lo que ello implica? ¿Pueden pensar en qué clase de sociedad podríamos ser si esto realmente pasara?

A lo largo de la vida el ser humano debe enfrentarse con su propia responsabilidad sobre los actos que haga sean positivos o negativos, pero muchas veces nos encontramos que la gran mayoría de los adultos carecemos en muchos momentos de poder pararnos a monitorear y evaluar nuestro aprendizaje como gente “madura” y llena de responsabilidades y entonces las consecuencias son claras y muchas: hijos abandonados, proyectos de vida sin concluir, emociones precipitadas que nos llevan a perder hasta nuestra dignidad y todo sin darnos cuenta de que otra pudo ser nuestra historia si hubiésemos aprendido a monitorearnos, evaluarnos y asumir responsabilidades a tiempo.

¿Cómo lograr esto desde el Colegio? Pareciera sencillo al escribirlo pero la magia está en que  los docentes entiendan la gracia del portafolio de evidencias ¿Y cómo es? De forma simple:

1.- Establecer ciertos trabajos destinados al portafolio donde ellos desarrollen de forma escrita un trabajo que les permita la expresión de lo que ellos entienden de un tema.

2.- Se les revisa, se les comenta en él –desde su tipo de letra, colores usados, redacción, ortografía, el contenido y la presentación – y se guarda.

3.- Se vuelve a hacer el mismo procedimiento en cada uno de los bloques de tal manera que al final se tengan cinco ejercicios donde el alumno haya tenido la oportunidad de explayarse plasmando sus ideas combinadas con lo visto en el aula.

4.-Al final del ciclo escolar se presentara entonces la oportunidad de que entonces monitoree, evalué y asuma su responsabilidad de lo aprendido ¿Cómo?  Al poder comparar sus cinco trabajos y encontrar por sí mismo en cuál de ellos realizó su mejor esfuerzo, plasmó sus mejores ideas, opiniones, comentarios y síntesis del tema y entonces escribir las causas que le permitieron llegar a eso y determinar qué fue lo que hizo que en los otros no lo lograra.

El trabajo del portafolio de evidencias no requiere muchos trabajos – como piensan muchos docentes-, solo deben estar los que se consideren claves por parte del maestro según su planeación  semanal y puedan determinar de forma clara la evaluación por parte del alumno sobre sus procesos de enseñanza-aprendizaje; con el tiempo, el docente puede generar ejercicios que permitan este monitoreo y evaluación por parte de cada alumno de manera más frecuente y sin necesidad de destinarlos al portafolio de evidencias, pero eso dependerá del objetivo que persiga el maestro, sobre todo cuando él mismo ya se ha podido aplicar su propio portafolio de evidencias y es capaz de rectificar y cambiar aquellas metodologías, técnicas y corrientes que no lleven al alumno a la construcción de su propio  conocimiento.

Todo adulto debería de practicar esta técnica y metodología del portafolio de evidencias, todo adulto debería de haber aprendido así y todo niño y joven que pronto se convertirá en un adulto debería de estar aprendiendo así, por mala ventura no todos los adultos entienden estos procesos de su propia enseñanza-aprendizaje en su vida diaria pues muchos piensan que ya saben todo o que lo que hacen es de lo mejor y entonces resulta mucho más difícil que los apliquen en sus propios alumnos.

Puede ser que existan otras técnicas y metodologías así como ideologías que al final le permitan al individuo alcanzar un monitoreo, evaluación y responsabilidad sobre sus procesos de enseñanza-aprendizaje a lo largo de su vida, pero este en especial, que corresponde al constructivismo permite libertad  en el pensamiento, evaluación de cada acto y finalmente que se tenga el cayado de la responsabilidad en cada suceso dentro de su vida y de nuestra sociedad.

¿Por qué no probar otras alternativas en los procesos de enseñanza-aprendizaje?

¿Por qué no empezar con esto en nuestras vidas?

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