NUESTRA REALIDAD

Por Isabel Rodríguez

 La intranquilidad un día llegó, los pensamientos encontrados estaban sin hallar el bloqueo perfecto para recobrar la integridad emocional.

Personas a mi alrededor inconscientes aparecían en un vaivén de expresiones, impulsadas por la inercia, autómatas del comercio entre pasillos y pasillos ignorando las noticias de jóvenes estudiantes desaparecidos, de un estado lejano que sólo llegaba a sus mentes en las promociones de vacaciones a Acapulco. ¿Por qué tanta indiferencia ante asuntos tan terribles?

Por un momento entonces pensé que todo era producto de un juego mordaz, un concurso sarcástico donde los jueces permanecen de espaldas para no ser influenciados por un morbo sentimental, entonces ahí estaba esta humanidad, llena de todos los antivalores intentando maquillarlos de benignidad, encanto, autenticidad, pero nadie, nadie nos quería.

Susurros se escuchaban, inentendibles, semblantes acongojados, desesperanzados, el tiempo transcurría, otras especies se iban pero la humana jamás.

Finalmente alguien accedió, optimismo vislumbró ¡Venid a probar de lo que son capaces, encuéntrense en el verdadero valor, este espacio tendrán! Como bárbaros se apiñaron, correr a vivir su vida, su experiencia.

Ideas pululando, en el espacio colisionando, reventando, enredándose, espetando sortilegios fatuos, somnolientos, indulgentes: ” Soy mejor que tu” ” Yo, las puedo todas” ” Yo no estoy loco” ” Soy bello” ” Mi color es superior” “Mi apellido de alcurnia es” “Nací en primer mundo”, “¡Vive el hoy!” “Que importa mañana” “¿Qué es la vida?” “¡No soy nada!” “Nada cambiara”, “¡Que importa!” “Dale chance” “Quien no tranza no avanza” “Así es la vida” ” No somos nadie para juzgar”, bla bla, bla.

Mi cabeza explotaba, la sangre se agolpaba, voltear a un lado a otro, sentir asco de mi esencia, de mi naturaleza. Semblantes expresándose, movimientos del cuerpo manifestados mudamente, esparciendo el lenguaje  ambivalente: “Soy lo mejor y casi intachable, apártense de mi vía seres deplorables”.

Increpar quería, el sollozo interno me carcomía, huir, huir ¿A dónde? El espacio se reducía, soy parte de esto ¡soy igual!  Artificiosa de misericordia con halos de humildad, aureolas de dureza untadas en desconfianza, todos tapiados estamos hilvanados con lisonjas.

Ni el fatalismo de Schopenhauer entendería las estructuras desestructuradas de esta naturaleza humana, presente, empapadas de un individualismo recrudecido, frío, depredador.

¿A dónde huir? Solo evocar la idea “cuando el destino nos alcance” que aprisa llega en un mundo hecho polvorín, ¡aquí, allá, a mi lado! Todo imperceptiblemente se derruye, la conciencia adormecida en un deseo del progreso civilizatorio. ¡Oh Fritz Lang en tu Metrópolis de los grandiosos veintes!  Más que visionario, un futurista declarado. Hoy, Yo Robot, creyéndonos controladores del entorno, sometedores de la Madre Naturaleza, aniquiladores del ozono ¡de nuestra especie!; ni la Erin Brockovich tratando de hacer justicia mediática ni las ideas de conciencia con premio Nobel  a cuestas o sin él de Wangari Maathai, Mandela, Gandhi, Menchu, Teresa de Calcuta, Lao-Tsé, etc., lograrán mantener un progreso equilibrado de un futuro desalentador pues ni vestiduras desgarradas ni actos de piedad hacen cambios trascendentales.

En cada patria, en Mi Patria, yace hoy un Guerrero hecho trizas que ni aspavientos levanta en mi sociedad languidecida, sólo unos cuantos reaccionan ante el juego mediático que envuelven instituciones mundiales pendientes de los actos reprobables de autoridades sin pudor, que simplemente mascullan con aparente indignación: “Hasta las últimas consecuencias llegaremos”. Entender a Guerrero sólo queda, cuna de luchadores desde tiempos remotos, donde se intenta alzar la voz de una patria vapuleada y recuerdos sólo quedan: Vicente Guerrero, Juan Álvarez, Nicolás Bravo, Lucio Cabañas, Genaro Vázquez, y hoy, estudiantes desaparecidos que en la lucha de sus derechos se mostraron sin entender que sus vidas marcadas estaban ya.

Con estas palabras expreso sencillamente que no puedo dejar pasar la oportunidad de hacerles participes de lo mal que me hacen sentir las cosas que diariamente todos construimos en pos de nuestro propio malestar y destrucción dentro de la sociedad y que a veces no percibimos y que ahí están.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s