CONFESIONES

Guillermo Vázquez Handall

 A pesar de que en las últimas semanas, por la magnitud de sus circunstancias  toda la atención política y social nacional, han estado concentradas en el desenlace de la tragedia de Ayotzinapan, los preparativos para el proceso electoral siguen su curso.

Sobre todo porque en este momento lo que se dirime en los partidos políticos, como el asunto preponderante es la nominación de sus candidaturas, aunque eso aparentemente, al menos mediáticamente, pareciera ha pasado a segundo término.

En la proximidad del proceso electoral, independientemente de la relevancia y efecto de otros temas, incluso considerando la influencia de éstos en el ánimo social, la prioridad de las fuerzas políticas, es la designación de candidatos.

Seguramente por la complejidad de los acontecimientos recientes, las listas de aspirantes han tenido que ser revisadas acuciosamente y desde una óptica diferente, porque la oferta electoral tendrá que ir en concordancia con la situación.

Claro que en ello se entiende que aún a pesar de estas coyunturas, los grupos de poder pueden acoplarse a una circunstancia, pero nunca abandonar sus intereses, de tal suerte que en todo caso lo que esto puede implicar es un reacomodo de piezas.

Para el Revolucionario Institucional evidentemente lo mas trascendente es mantener la mayoría en el Congreso, misma que con anticipación se ha definido en riesgo.

Más ahora que el priísmo y su gobierno, no sólo tendrán que enfrentar entre otros, los efectos negativos de la aplicación de la Reforma Hacendaria que tanto malestar ha generado en amplios sectores sociales.

Adicionalmente habrá que poner sobre la mesa las implicaciones contrarias del caso Ayotzinapan y los factores derivados del mismo, que aunque no son pasivos, exclusivos para su causa, sin duda influirán en el electorado.

En ello hay un elemento que tiene que considerarse de la mayor importancia, nos referimos a algunos integrantes del eventual listado de candidatos por la vía plurinominal priísta, que con todo y que no serán votados directamente, su presencia infiere costos políticos.

Esto porque ha trascendido que algunos personajes cuyo prestigio está en entredicho, a través de su cercanía afectiva al poder presidencial podrían ser considerados para formar parte de esa alineación.

Como es el caso del ex gobernador del Estado de México, Arturo Montiel, por ejemplo, que a pesar del enorme descrédito ganado por diversas acusaciones de corrupción, todo parece indicar que será designado para una candidatura plurinominal.

Si bien el de Montiel Rojas seguramente no será el único caso de este tipo, por su conocida entrañable relación con el presidente Peña Nieto, se deduce una imposición derivada del ámbito emocional.

Aunque esta concesión del poder, pareciera un asunto menor no lo es, porque la presencia de personajes de estas características, se puede convertir en un tema de agenda electoral, que puede salirle muy caro al priísmo y su régimen.

Más aún cuando estando el ánimo social como está, cualquier actitud que suponga una desatención de esta magnitud sin duda va a cobrar relevancia, para convertirse en un obstáculo insalvable.

Mientras tanto en Quintana Roo

En el mismo orden de ideas respecto de la reflexión anterior, el proceso electoral por venir, supondrá reacomodos necesarios en la estructura funcional del poder local.

En la evidencia y certeza de que José Luis Toledo será candidato a la diputación federal, se entiende que no sólo tendrá que solicitar licencia como diputado local,  además, por consecuencia, dejará vacante la presidencia de la gran comisión del congreso estatal.

Esto hace suponer que quien le relevaría en ese cargo sería sin duda Pedro Flota Alcocer, que además de ser coordinador de la bancada priísta en la Cámara de Diputados, es presidente del Comité Ejecutivo estatal del Revolucionario Institucional.

Situación inmejorable para que Flota Alcocer pueda dar amplio cauce a su aspiración, para ser el siguiente candidato a la presidencia municipal de la capital del estado.

Aunque no exista ningún impedimento legal para ocupar en simultáneo las dos posiciones, por lógica y por aprovechamiento de los espacios se deduce que para asumir el liderazgo camaral, Flota Alcocer renunciará a la presidencia del partido, lo que obligará a elegir una nueva dirigencia.

Esta circunstancia no sólo significa un simple reacomodo, porque quien sea el nuevo presidente del partido tendrá la responsabilidad de conducir la campaña en el proceso electoral, lo cual es por un lado un reto, pero también una gran oportunidad para quien sea designado a cumplir ese compromiso.

Para ello podemos deducir que en principio hay dos nombres para esa posibilidad, el del diputado federal Román Quian, quien pronto dejará de serlo y por tanto, se entiende que hay que reubicarlo, y el de Armando Álvarez González, quien actualmente tiene precisamente una importantísima responsabilidad en la operación política partidista.

Probablemente en el transcurso de los días se sumen más nombres para barajar, sin embargo, por situación, perfiles y posición, lo más probable es que la decisión se defina entre Román Quian y Armando Álvarez.

Comentarios: Twitter@vazquezhandall

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