CONFESIONES

Por Guillermo Vázquez Handall

 La exigencia del fundador, líder histórico y moral del Partido de la Revolución Democrática Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, para que la actual dirigencia nacional de ese partido renunciara y materialmente se reconstruyera esa fuerza política, vino a desnudar el cisma de una izquierda siniestra.

Situación que desencadeno en la propia renuncia del Ingeniero Cárdenas al perredismo, lo cual significa mas que una postura personal política, un contundente rechazo al desempeño de ese partido y los grupos que lo dirigen.

Porque Cárdenas está ya más allá del bien que del mal, su presencia y participación son ya históricas, su calidad moral y prestigio no están en discusión y su separación no implica el cauce de otro proyecto personal.

Su reclamo pues no puede enmarcarse en el interés individual, o en una aspiración determinada, simple y llanamente en la autocritica y la preocupación.

En consideración a estos elementos y su congruencia podríamos decir que la carrera política del Ingeniero Cárdenas podría haber terminado respecto de ocupar posiciones publicas, pero nunca en la defensa de sus ideas.

Y es que precisamente sus ideas fueron las que propiciaron el nacimiento del Partido de la Revolución Democrática y se constituyeron en base fundamental del cambio democrático del país.

Carlos Navarrete actual dirigente nacional del partido acotó como para hacer una especie de control de daños, que el tiempo de Cuauhtémoc Cárdenas en el PRD se había terminado, pero al irse Cárdenas del PRD no solo se va su líder moral, se va la moral.

Del Partido de la Revolución Democrática se han ido los caudillos, y se quedan en él y con él las pandillas, muestra clara de su descomposición e inviabilidad como fuerza política influyente.

Porque el asunto no se remite únicamente al potencial electoral, sino a lo que se oferta a la sociedad y esta es una izquierda que efectivamente perdió el rumbo, para volverse electorera solo en la búsqueda de los privilegios del poder.

Hay una realidad reflejada en estadísticas que son abrumadoras, el partido solo ha tenido desde su fundación dos candidatos presidenciales, el mismo Cárdenas tres veces y Andrés Manuel López Obrador dos, ambos han dejado el partido.

De la misma forma en el recuento podríamos decir que de sus diez presidentes, cinco han renunciado a su militancia, cifras que comprueban que la vida interna del partido esta fraccionada en una competencia de intereses entre grupos beligerantes, que mas que privilegiar un movimiento lo hacen en función de sus prebendas y ambiciones.

Pero no solo eso, sino que el trágico acontecimiento de Ayotzinapa. aunque hoy sea un argumento para defenestrar al gobierno federal, es responsabilidad política y administrativa perredista, que gobierna en Iguala y en Guerrero.

El mejor ejemplo para exponer su pragmatismo electorero, transformado evidentemente en un esquema que cobija la corrupción y la delincuencia, que por tanto descalifica la defensa de cualquier postura ideológica.

Evidentemente en el partido hay militantes y dirigentes destacados y rescatables, sin embargo en esta tendencia general se ven implicados en la misma dinámica, lo que hace que la reclamación de Cárdenas, no se omita por su renuncia.

En todo caso en efecto el perredismo requiere por necesidad e interés general reconstruirse, México necesita una izquierda fuerte para fortalecer el proceso democrático y mantener sus equilibrios, pero esta izquierda es siniestra.

En este momento es muy difícil predecir cuanto le va acostar al partido electoralmente la renuncia de Cárdenas, porque aunque su liderazgo efectivo últimamente estuvo alejado de la operación directa, su autoridad personal se mantenía.

Muchos militantes de ese partido se mantenían en él, precisamente por lealtad a Cárdenas lo cual podría suponer una gran pérdida de simpatías, sin omitir la división que se genera con la creación del partido propiedad de López Obrador.

De cualquier manera el panorama no les puede ser nada alentador y a como están las cosas en el país no se puede descartar una mayúscula migración al lopezobradorismo.

Sin embargo y aunque eso parezca muy pronto como para poder establecer una ruta definitiva, es la presencia del Jefe de Gobierno de la ciudad de México Miguel Ángel Mancera, el único activo vigente importante del perredismo.

Mancera en lo personal ha mantenido un perfil mucho mas ciudadano que partidista, se ha mantenido alejado de los conflictos internos y de la competencia entre las tribus.

Además ha sostenido una relación muy cordial en lo que cabe y de amplia colaboración con el gobierno federal, lo que lo hace ver como un político prudente, muy lejos del radicalismo tradicional perredista.

Por lo que lo que cabría esperar es que el partido tendría por necesidad y materialmente por descontando que unificarse en torno a la figura de Mancera, no solo para pensar en el como eventual candidato presidencial, sino porque es el único de sus personajes destacados con la presencia y las condiciones para echarse al hombro al partido, de otra forma parecería que este cisma podría ser el antecedente sino de su desaparición, si de un mayúsculo debilitamiento.

Comentarios: Twitter@vazquezhandall

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s