NUESTRAS DECISIONES

Por Isabel Rodríguez

Actualmente nuestro país se encuentra en una crisis terrible, tal vez por vivir hasta la punta sur-sureste (península yucateca) no nos llegan los ramalazos tan pesados como deben estar en el centro y occidente del país, pero no por ello quiere decir que no estén sucediendo.

Me siento en lo particular muy atribulada ya que llegan a mi mente diferentes pensamientos que me hacen cuestionarme miles de cosas y aunque no llego al punto de sentirme atormentada si me llegan a  afligir y a veces indignar ¿por qué?

1.- Siempre escuche de mi madre: “Estudia una profesión (carrera técnica u oficio), nunca te faltara tu denario y podrás tener solvencia” una frase que taladro mis oídos y que me hizo esforzarme por lograrlo pese a las tribulaciones que durante esa época de mi vida teníamos. Después escuche otras frases de diversas personas que llegaban a lo mismo: “Cada quien sobresale por su propia voluntad”, dos factores que combinados pueden funcionar pero que requieren de mucha perseverancia y que tristemente he comprobado que muchas personas no los tienen y por ello consideran que el sistema tiene la culpa de todo en absoluto. Un gran amigo mío siempre mostro tenacidad desde joven y pese a haber vivido grandes carencias lucho por un ideal y hoy cosecha los frutos de ese esfuerzo. ¿Será imposible para todos desde sus propias carencias?

2.- ¿Por qué el sistema tendría absolutamente la culpa? Es muy fácil llenar un costal de acusaciones sin asumir nuestra propia responsabilidad, cada decisión que tomamos nos afecta, es en esencia el “efecto mariposa”;  una tía siempre mencionaba: “Cada quién tiene lo que se merece” frase muy agresiva para quien la escuche estando en una crisis económica o emocional o de cualquier tipo pero en el fondo es, cierta.  Hoy en nuestro amado México se viven problemáticas que se vienen arrastrando desde tiempos inmemoriales ¿Quiénes han tenido la culpa? Los que han gobernado, el pueblo, la sociedad en general. Hoy me parece muy bien qué hayan manifestaciones y protestas y que ambas partes, sociedad y gobierno puedan entender que son necesarios los cambios; el gobierno a lo largo de años y años pensó que su política aplicada en las masas (poca educación mas embrutecimiento intelectual), le traería buenos resultados pero nunca previno los posibles resultados. Imagínense por un momento en todas las cosas que pueden pasar por la gente que esta gran cantidad del tiempo ociosa en sus propios empleos, ¿En cuáles? ¿Se han fijado en las actividades de un guardia de seguridad durante su jornada o de los guías de turistas o tour conductor o los jardineros? Es estar ahí observando, viendo pasar la vida frente a sus ojos y que por momentos seguramente se  plantean: ¿Por qué no puedo tener un coche así, una casa? ¿Por qué no tengo un trabajo que me de más ganancias? ¿Por qué no puedo viajar? ¿Por qué mi casa no se puede asemejar a esta o aquélla? En muchos trabajos las personas sólo observan y no de manera inerte, en el fondo se cuestionan; llegan diariamente a un hogar en donde inconscientemente  comparan y entonces han acumulando primero una envidia luego coraje y finalmente agresión. Tenía mucha razón el doctor Hannibal Lecter cuando en la primera película (El silencio de los inocentes), le dice a la investigadora: “¿Qué provoca en las personas el ver diariamente algo que siempre desea? Envidia.

3.- Así que nuestra población tiene un 50% de culpabilidad y el gobierno el otro en esta crisis, es como una pareja, siempre se van a mitades, hoy esos observadores pasivos ya han acumulado mucho coraje, enojo e ira.

4.- Siempre será difícil poder encontrar una solución pero nunca difícil, yo en lo particular soy una convencida de que todo depende de la tenacidad, esfuerzo y perseverancia de cada individuo y que lograr los cambios en la sociedad requiere de entes pensantes, que exijan derechos pero que también estén dispuestos a cumplir con sus obligaciones correspondientes. Estoy convencida que sólo la educación logrará crear sociedades nuevas, sociedades que piensen y hablen con sabiduría, que conozcan sus limitantes y sean capaces de poder transformar su medio. ¿A quién le toca esta tarea? A todos, absolutamente a todos.

5.- Me sorprenden las actividades de los estudiantes del IPN, me parece muy loable de su parte el poder llevar a una mesa de discusión y debate la problemática pero lo que más me atrae es que por un lado, los que son servidores públicos son hombres ya viejos, hombres que tienen ideas fijas en lo que ellos suponen debe ser – no dudo que hay quienes son idealistas de transformar a nuestra sociedad-,  pero lo que si me hace pensar es que los viejos no están dispuestos a dejar su “hueso” sin darse cuenta que hay una masa joven que empuja y que viene con deseos de estar, hacer e innovar bajo nuevas lineamientos y lo peor es que esta masa de viejos no son capaces de incorporar a las mentes creadoras y si lo hacen, buscan mentes que se dejen manipular, “couchear” que no piensen ni busquen cambios que ellos no desean. Me siento avergonzada de nuestro presidente pues la educación en él nunca hizo mella, nunca le permitió generar estructuras de pensamiento que dieran frutos a favor de su pueblo, no culpo a sus maestros ni a sus progenitores me parece que es una cuestión personal por lo cual no será capaz de revirar una problemática que hoy le quema y le arde en la piel y que por mala fortuna quienes le rodean tampoco son capaces de hacerlo.

6.- Finalmente, las transformaciones llegaran a nuestra Patria, ¿En qué condiciones? ¿A quiénes afectarán más? Los desvalidos poco tienen que perder pues ya lo tienen perdido todo, los protestatarios, clase medieros, los pensantes, los estudiantes seguirán en pie pues son el motor de esto con su nivel de conciencia depositado en lograr volcar la realidad, los indígenas seguirán al lado de la Madre Tierra esperanzados de encontrar la armonía ya hace mucho siglos perdida, a través de sus marchas por la paz como aquélla famosa “Marcha No estás solo” de 1994 para exigir sus derechos; la juventud es y será siempre la que inyecte la vitalidad, la que haga finalmente los cambios en este mundo donde ellos crecerán; los viejos, ya se van, sólo les queda dejar sus mejores enseñanzas para que sus semillas sean cosechadas en el futuro. ¿Y los políticos? Cambiar parece imposible para ellos que aún tienen la sartén por el mango pero que nunca olviden que hasta los reyes más poderosos han caído por su pueblo.

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