LA GEOPOLÍTICA ANDA CAMBIANDO

Por Alfredo P. Rodríguez Palacios

 Escuchar tan a menudo repetir de los medios noticiosos y diplomáticos; “Para América la geopolítica está cambiando”, tiene que preocupar a quienes un día impusieron a sus coterráneos del Sur una política, la “Doctrina Monroe”, de simple decir y comprender, América para los americanos (los americanos del norte). Fue la proyección de la vieja geopolítica.

Derrotada España en América, los Estados Unidos no dudaron en acondicionar una relación de subordinación económica y política a los países del Sur en un nuevo  contexto, la geopolítica estadounidense. Para imponerse a esos países, incrementaron el flujo del capital financiero, primero comprometiendo sus economías con la economía del naciente gigante del norte y luego endeudando a esos países para dominarlos económicamente. Paralelo, desarrollaron una poderosa Marina de Guerra con la que rápido ejercieron el dominio militar de los países del Sur y tiempos después una brillante idea para la manipulación de esos Estados, la Organización de Estados Americanos (OEA), genial idea para el contexto de aquella época.

La idea de América para los americanos, rápido tomó fuerza, se creó un flujo enorme de capital inversionista hacia el Sur y de vuelta un saqueo inescrupuloso de esas economías. Militarmente dotaron a esos países de auténticos cacharros de guerra, que conservan hasta los días de hoy, con los que nunca podrían levantar una mano a los del Norte, que ni siquiera en el contexto de una guerra contemporánea podrían evaluarse como Fuerzas Armadas de Autodefensa. Medios y técnicas de combate manipulados por militares muy bien pagados, formados e instruidos en sus academias militares para operar  buques de guerra y aviones militares que en países de otras latitudes se exhiben en museos como reliquias de guerra.

Pero la geopolítica que se visualiza hoy no es sólo Cuba diciéndole a los del Norte ¡NO! y los del Norte tratando de aplastar a esa nación durante más de 50 años. Es América Latina con un grupo de organizaciones regionales que narran una nueva integración, no de subordinación y humillación a la soberanía sino de colaboración. No es la economía norteamericana dictaminando en cada país hacia donde fluir los capitales. Son las nuevas asociaciones de naciones al estilo del MERCOSUR, el ALBA, la CELAC, UNASUR, CARICOM, los BRICS, PETROCARIBE, decidiendo sobre sus economías, comerciando e invirtiendo con nuevas potencias de otro hemisferio, como es el caso de Nicaragua con China en la construcción del nuevo canal interoceánico. Esta verdad no se puede ocultar, por eso  preocupa a quienes pensaron que su dominio sobre los países de América Latina iba a ser eterno y que su geopolítica no cambiaría.

Nuestra región vive un cambio de época. Ello ha hecho posible que cambie la correlación de fuerzas en favor de las posiciones de defensa de la independencia, la soberanía y rechazo a la injerencia extranjera, que han logrado la edificación de una densa arquitectura de unidad y concertación política regional. En junio del 2014, en la última Cumbre de las Américas celebrada en Colombia la mayoría de los gobiernos latinoamericanos advirtieron que no asistirían a la Cumbre de las Américas a celebrarse en Panamá  en el 2015, si se excluía a Cuba. A la vista,  Estados Unidos  se ha quedado aislado ante el cerrado consenso latinoamericano. El presidente estadounidense Barack Obama lo ha reconocido al confesar públicamente lo inútil y contraproducente de la política seguida por su país hacia Cuba.

Nueva “hostilidad imperial”

Hoy, el nuevo centro de atención militar norteamericano se ha desplazado hacia Venezuela y su Revolución Bolivariana que sigue siendo objeto de la hostilidad imperial, se acabaron las amenazas a Cuba y ahora el papel del Comando Sur de las Fuerzas Armadas Estadounidense apuntará en esa nueva dirección. Todo responde a la estructuración militar de la región, lo que representa el nuevo canal interoceánico desde la óptica económica pero también militar, Venezuela con la más grande reserva de petróleo del mundo poniéndola a disposición de los intereses de la integración latinoamericana, los acuerdos de paz en Colombia que a medida que avanzan, va haciendo más injustificada la presencia militar de los Estados Unidos en ese país, con la creación de un número de Bases Militares. Y el traslado hacia la región de México, de los carteles de la droga, que acelera en la frontera Sur de Estados Unidos la adopción de un número de medidas que esta llevando al fortalecimiento de la presencia militar del Ejército Estadounidense con la ubicación de un número de unidades de elites con capacidad de operar en territorio Mexicano.

Nuevamente Estados Unidos se está equivocando con Latinoamérica. Invadir militarmente a Venezuela será como resucitar un Vietnam en América del Sur. Podrán como hicieron en Kosovo, desde miles de kilómetros atacar las instalaciones militares y civiles con cohetes cruceros “tomahawks”, o contra Libia en 1987 cuando de forma sorpresiva en la noche atacaron con cohetes la casa del entonces presidente Kadafi y otros objetivos militares. De equivocarse y poner un pie en Venezuela, morirán muchos patriotas venezolanos, pero morirán muchos soldados y oficiales norteamericanos. Será otra guerra de tontos para el pueblo norteamericano, el ejemplo de resistencia y voluntad de lucha del pueblo cubano, aunque intenten ignorarlo, ha quedado gravado para la historia contemporánea en los pueblos de América, Cuba fue ejemplo,  foco de ideas, faro de resistencia, sobre todo cuando las dictaduras ahogaban en sangre a Latinoamérica. A pesar de las campañas mediáticas de los medios de prensa, la verdad llegará al pueblo estadounidense y en su momento reaccionará.

Al observar, los estrategas militares estadounidenses aprecian que sus tropas elites para la región centroamericana, avitualladas, armadas y entrenadas como tropas de respuesta y choque, las Fuerzas Armadas Colombianas y por qué no, las Guerrillas, ante los Acuerdos de Paz en Colombia, están a punto de perderlas. Será difícil disponer de una resolución del Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) apoyando una intervención militar contra la República de Venezuela, mucho menos  pensar de la Organización de Estados Americanos (OEA). Habrá que pensar cuales de las Fuerzas Armadas de los países latinoamericanos formarían coalición, quienes podrían a esta altura estar pensando en migajas. Entonces buscar a sus viejos socios del continente europeo a la voz de su nuevo patrón, tal como hicieron recientemente con Libia, bajo el nuevo contexto de subordinación militar (COALICIÓN)

La geopolítica Latinoamericana es noble, de unidad entre las naciones y sus pueblos, de integración economía y un NO a la guerra, ¿Por qué no hacerse parte de ella?

El ruido de las armas, el lenguaje amenazante, de la prepotencia en la escena internacional debe cesar. Basta ya de la ilusión que los problemas del mundo se pueden resolver con las armas. Las bombas podrán matar a los hambrientos, a los enfermos, a los ignorantes, pero no pueden matar el hambre, las enfermedades y la ignorancia. Habrá que admitir, que la geopolítica anda cambiado para  Latinoamérica.

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