LOS EXAMENES

Por Isabel Rodríguez

Corría mi trayecto de rutina y mis oídos escuchaban a un francés que mencionaba la implementación de un método que abarcara las inteligencias múltiples en escuelas de su país ¡interesante, pensé! Hacía varios años había leído acerca del tema e incluso en el Colegio donde en ese entonces me desempeñaba como docente se habían hecho pruebas al respecto sin poder llegar a aterrizar la manera de aplicarlo en las aulas; ante este pensamiento fue entonces que reflexione en los exámenes.

Normalmente mis compañeros(as) realizan evaluaciones donde los chicos tienen que contestar todo el contenido de los exámenes y además, pocas veces ponen diversidad de actividades ¿Por qué? Sencillamente es porque todos los profesores necesitan entender la razón de las inteligencias múltiples que en su momento Gardner estableció como: “capacidad mental de resolver problemas y/o elaborar productos que sean valiosos en una o más culturas” (Wikipedia, 2015) lo cual les llevaría a tener que entender los procesos de los chicos cada día en el aula, es decir, deben y necesitan comprender que todos somos diferentes, que cada quien tiene capacidades que a veces pueden coincidir entre algunos pero que en otros ni siquiera se hacen patentes, lo que conlleva a nunca clasificar jamás a un chico ni etiquetarle de forma alguna pues si alguien es hábil en matemática no por eso se le debe estigmatizar como el “tonto” de la clase, por lo cual, se tiene la exigencia rigurosa de elaborar pruebas que sean acordes con esas capacidades pero que no sólo deben de ser accesibles para las aulas sino para la vida diaria.

Cuando los chicos salen del Colegio buscan insertarse en el sector laboral que hoy por hoy exige que las capacidades de las personas se encuentren en el nivel de poder “saber hacer” “saber resolver problemáticas” y ser “pro activos” para un mundo que exige más por ello ¿Qué clase de pruebas realizar entonces?

Los exámenes no son más que parte de un proceso evaluativo que en el sistema de competencias nos permite asignar un valor que se sumara y se promediara para llegar a un total, si nos apegamos a la nueva corriente pedagógica, entonces las pruebas ya no pueden ni deben considerarse como vitales ni para maestros, directivos ni padres de familia, sin embargo, nuestra sociedad se encuentra aún tan condicionada a tal proceso que el aprobar o reprobar un examen es cosa de tomarse en consideración con matices de gravedad. Entonces ¿qué clase de exámenes se deben de elaborar? Las pruebas deberán de ser realizadas bajo los lineamientos de las inteligencias múltiples y, ¿qué significa esto? Significa que el contenido debe permitir que el chico seleccione lo que de acuerdo a sus capacidades se encuentra en posibilidades de hacer correctamente por ello deberá de abarcar una serie de ejercicios tales como la ubicación en mapas, la observación de imágenes para buscar relaciones, las preguntas de análisis, el desarrollo de temas, la capacidad de sistematización en mapas conceptuales o cuadros sinópticos, el ordenamiento jerárquico o cronológico y un sin fin de ejercicios que le permitan el desarrollo acertado de sus capacidades que mejor maneje, así permitimos además que él seleccione tres o cuatro ejercicios de una batería de cinco o seis ejercicios; no podemos exigir que respondan todos los ejercicios ni podemos exigir que todo sea perfecto ya que de hacerlo estaremos ignorando que somos diferentes y que las inteligencias son múltiples, por otro lado, debería de considerarse que el examen no es una cuestión de memorizar, sino de razonar, de forma tal que esa consideración la debe tener presente todo docente además de reconocer que cada chico tiene distintos niveles en sus procesos de enseñanza-aprendizaje y en su entendimiento acerca de la vida misma.

Un examen por lo tanto debe de estimarse como parte del proceso, no el fin último del proceso y en eso se tiene que trabajar entre padres y docentes así como directivos para poder entenderlo y aplicarlo de forma tal que no lleve connotaciones de derrota o dificultad.

Los exámenes los tenemos diariamente, en el colegio, en la casa, en el trabajo, en nuestras relaciones interpersonales y aprobarlos dependerá de nuestras capacidades, de nuestros tipos de inteligencias desarrolladas, de ahí la importancia de los mismos en nuestras etapas formativas.

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