LA VIOLENCIA

Por El Borrego Peludo

La violencia acompaña al ser humano desde sus orígenes. Sin embargo los científicos sostienen que desde esos primeros tiempos hemos ido perfeccionando el cerebro de forma tal que, para el ser humano contemporáneo, es posible inhibir los comportamientos violentos o antisociales siempre y cuando no confrontemos alguna dificultad con el órgano rector.

Pero a veces cuesta trabajo creer que efectivamente nos estemos alejando del punto en el cual teníamos más de bestias salvajes que de homo sapiens.

Hay países compuestos por varias etnias. Labor humana sería que cooperaran entre sí para hacer más próspera su nación, pero constantemente nos enteramos que en cualquiera de ellos ha habido un estallido de violencia de tal envergadura que los muertos, a bala o machete, suman decenas de cientos de miles.

En otros estados los grupos criminales organizados parecen controlar la vida nacional. Secuestran, extorsionan, matan, trafican con drogas, y llegan a obtener tal poder que se convierten en elementos asociados a quienes detentan los poderes constitucionales.

Ni los países más ricos, prósperos o desarrollados escapan a la espiral de la violencia. Adquieren matices discriminatorios y entonces el blanco son aquellos que el color de la piel los hace diferentes al resto.
La violencia de género, tan en la mira de las sociedades modernas, se niega a desaparecer. La mujer sigue siendo maltratada de una u otra forma; golpeada por el esposo, explotada por un proxeneta, mal pagada por un empleador, desprovista de derechos civiles, en fin, una presa fácil en casi cualquier lugar del planeta.

De quienes pretenden disfrutar de una sexualidad abierta, ni hablemos, contra ellos y ellas se declaran enemigos a muerte hasta algunos gobiernos que autorizan el empleo de la fuerza bruta legalmente.

El deporte no queda fuera, es quizás el caso más preocupante por el incremento sostenido y la masividad que alcanza. Hay países de la culta Europa donde los partidos de futbol se clasifican de acuerdo a su peligrosidad, la escala sirve para determinar cuantos miles de policías se movilizarán para tratar de impedir que el número de muertos supere el de los goles. En América algo parecido ocurre, y entonces puede suceder que hasta se produzca un partido SIN PUBLICO, algo así como ir a la mesa con el plato vacío.

Parece llegada la hora de que los científicos descubran cómo reforzar esa parte del cerebro que debiera funcionar mejor.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s