CONFESIONES

Por Guillermo Vázquez Handall

“Aventuras Chespirianas”

Hace más de tres meses, el periodista Carlos Loret de Mola inició y concluyó una investigación periodística, respecto de la propiedad de Barcos Caribe, la nueva empresa naviera privada que adicionalmente a las que ya existen, cubre actualmente el tramo entre la isla de Cozumel y Playa del Carmen. Esto porque uno de los propietarios de Barcos México, uno de los hermanos Molina Cázares, quien se vio directamente afectado por la competencia de Barcos Caribe, es compadre de Loret de Mola y le solicitó su apoyo para desprestigiar a la naciente empresa.

La intención era la de publicar a través de la columna de Loret de Mola, que el accionista mayoritario de la recién creada empresa naviera, es Roberto Borge Martín el padre del gobernador del estado, Roberto Borge Angulo; sin embargo, después de la labor de investigación periodística, el resultado fue que no se pudo probar que Roberto Borge Martín era socio y mucho menos accionista principal de Barcos Caribe, razón por la cual Carlos Loret de Mola, decidió no publicar nada al respecto, ya que no había ninguna prueba que pudiera vincular al mandatario estatal y su padre como parte del negocio.

De tal suerte que, aunque el periodista quería ayudar a su compadre Molina para desprestigiar a Barcos Caribe, su rival de negocios, no tenía elementos consistentes para establecer ninguna reproche.

Es por este antecedente, que llama poderosamente la atención que esta semana, tres meses después de los hechos que hemos relatado anteriormente, Carlos Loret finalmente haya publicado en su columna la presunción de que Roberto Borge Martin, si es socio de Barcos Caribe, también porque tenemos información y a diferencia de la de Carlos Loret, la nuestra si esta confirmada, de que la motivación para publicar el texto difamatorio, no obedecía precisamente a su deseo de ayudar a su compadre Molina Cázares, como era el plan original.

En esta oportunidad, la razón de peso fue más bien de pesos, es decir que cobró una importante cantidad de dinero para publicar información, que el mismo sabía que no podía probar.

Quien realizó el encargo fue nada más y nada menos que el subsecretario de Turismo federal, de origen yucateco Carlos Joaquín González, quien en su obsesión por ser tomado en cuenta para ser parte del grupo de aspirantes a la candidatura del Revolucionario Institucional por la gubernatura de Quintana Roo, sigue cometiendo cuanta perversidad le es posible.

Su intención es la de hacer parecer que hay un clima de inestabilidad política en Quintana Roo, porque según él, por esa razón el se convertiría en una opción viable para su partido.

La realidad es que Carlos Joaquín, como le hemos comentado anteriormente y lo reafirmamos categóricamente, no es ni será parte del proceso por la candidatura priísta a la gubernatura del estado; esa es una decisión que fue tomada en Los Pinos, por lo que todos sus intentos, esfuerzos y desgaste son inútiles, aunque él quiera seguir con la ilusión.

De hecho, el área de inteligencia del gobierno federal lo ha estado vigilando muy de cerca en recientes fechas, porque se anticipa que sus acciones pretendan lesionar la imagen institucional del partido y el gobierno de Quintana Roo.

En el mismo sentido, porque ha estado buscando acercarse a personajes del más alto nivel del ámbito de la política y los negocios, para solicitarles su ayuda mediante su influencia en los círculos cercanos al presidente Enrique Peña Nieto; pero lo ha estado haciendo con base en mentiras, en fantasías ideadas por su ambición, que carecen de sustento; sin embargo, Carlos Joaquín ha estado cometiendo el peor error posible, usar el nombre de presidente Peña Nieto sin autorización.

Es esa la razón por la cual se le está investigando, porque una cosa es tener aspiraciones, aún cuando como en su caso no tenga ninguna posibilidad, y otra muy diferente manipular información que involucra al presidente de la República. Es asi que, en el desarrollo de su estrategia perversa, Carlos Joaquin está llevando a cabo una agenda para intentar desprestigiar al gobierno priísta de Quintana Roo, una ruta para fomentar elementos que desestabilicen el clima político local, para favorecer los enfrentamientos de grupos y por ende la desunión, para que de esta forma el pueda aparecer como alternativa.

Esa es la razón que explica porque Carlos Loret de Mola publicó una calumnia, porque sin importar el fondo del asunto y la veracidad de la información, recibió un beneficio precisamente por hacerlo de esa manera. Como en su momento lo hizo también y en circunstancias muy similares, en contra de Alejandro “Alito“ Moreno gobernador electo de Campeche por encargo de sus rivales políticos; es evidente que ese es el ‘modus operandi’ de Carlos Loret de Mola.

Al final de cuentas el asunto no infiere un daño real político ni para el gobernador Roberto Borge y mucho menos para su padre, no sólo porque la publicación de Loret de Mola es mentira, sino porque en términos prácticos no genera nada.

Se trata de una calumnia y como tal pasará inadvertida, salvo por la intención de sus autores materiales e intelectuales, que de todas formas y a pesar de su animadversión, no logran su objetivo.

De aquí a la fecha de la definición formal de la candidatura priísta para el gobierno del estado, la efervescencia natural por la competencia va a propiciar situaciones como estas, pero tampoco van a influir en la determinación final, es un desperdicio.

Twitter: @vazquezhandall
vazquezhandall@gmail.com

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