HOSTIGAR/CONVENCER

Por Konaté Hernández

Mientras que hostigar a una persona es acosarla, molestarla para obtener de ella algún fin, convencer es persuadir, conseguir que una persona crea o se decida a hacer algo, es estar seguro de convencer con argumentos sólidos.

Lo anterior es porque los candidatos que aspiran a un cargo por elección popular o la dirigencia de un partido político en específico, al no lograr convencer a las militancias de sus respectivas instituciones, llámese Partido de la Revolución Democrática (PRD), Partido Acción Nacional (PAN) o Partido Revolucionario Institucional (PRI), se dedican principalmente al hostigamiento de la persona, hasta más ya no poder, al grado que muchos de sus miembros quedan hartos ante tal insistencia.

Es lamentable que quienes aspiren a un cargo a la interna o a la externa, carezcan de una plataforma política para convencer a la gente a votar por ellos como la mejor opción, por lo que resulta más fácil el hostigamiento de la persona que milita en un partido político, situación que hace alejarse de las instituciones a sus propios miembros, obligándolos a la participación en las actividades que realizan dichas instituciones.

Y es que aunado los aspirantes al carecer de liderazgo para convencer con propuestas convincentes, utilizan a otros para que hagan el trabajo denominado “operación política”, una labor por demás sucia, ya que para estas labores los llamados operadores, hostigan a tal grado a la gente, con argumentos carentes de sentido y de valor, como –no te preocupes, que fulanito soltará suficientes recursos-, o –todo va a cambiar con zutano-, y para ello si la persona a la que se le hostiga necesita en ese momento de una atención médica o recursos monetarios, los hábiles operadores, llevan, traen, le dan dinero al militante, para ejercer cierto control sobre el mismo, como si fuera un orgullo “controlar a las personas”, cuando los albores del blanquiazul era mover las almas.

Por tal motivo lo que hace falta en las instituciones sean de la índole que sean, y de hecho es de vital importancia la formación de sus miembros, para tener calidad más que cantidad, preparar a la gente para conozca y cumpla con sus obligaciones y por ende para que también puedan reclamar sus derechos, a los que tienen derecho, pero como dicha formación le cuesta dinero a los partidos, haciéndoseles más fácil, controlar, hostigar, a la persona hasta hartarla, además de que es mejor mantener a la gente adormilada para que no conozcan cuáles son sus obligaciones y reclamar sus derechos.

Pero también es responsabilidad de los miembros de cada partido político exigir a sus líderes se les imparta la formación adecuada a sus necesidades, sin embargo es lamentable que ante tal ignorancia haya mucha apatía a exigir y tomar la formación necesaria para ser mejores ciudadanos, debido a que la gran mayoría prefiere todo sin el menor esfuerzo, en fin mientras no haya la voluntad de ambas para cambiar o mejorar la situación de sus miembros, todo seguirá igual.

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