CONFESIONES

Por Guillermo Vázquez Handall

La redefinición del quintanarroismo
En política quienes gobiernan con visión de estado, comprenden que sus expresiones determinan, marcan rumbos a seguir, líneas de acción que se entrelazan con el aspecto ideológico, para instituir reglas.

Normas que deben ser los parámetros para el desarrollo de la sociedad, pautas que se constituyan como preceptos, que rijan presente y futuro y protejan nuestra esencia y soberanía.

Sin embargo pocas veces una autoridad en desempeño de sus funciones, es tan precisa, tajante como lo fue el Gobernador del Estado Roberto Borge el pasado martes, su discurso de ese día por consiguiente causo un efecto rotundo, contundente.

El escenario de la gran definición fue el informe del Diputado Federal y Presidente del PRI estatal Raymundo King de la Rosa, en Chetumal la capital del estado.

El mensaje transcendental más allá del recuento de la importante y destacada gestión legislativa de King de la Rosa, lo dio el Gobernador de la entidad Roberto Borge Angulo “Quintana Roo para los quintanarroenses”

“Nunca más bajo la sombra de nuestros vecinos de Yucatán, Quintana Roo tiene identidad propia, libre y soberana y ha sido gobernado bien por quintanarroenses y debe seguir siendo gobernado por quintanarroenses” sin lugar a dudas, la por demás oportuna afirmación del Gobernador resalta como una gran tesis de profunda convicción política, una expresión genuina propia de un liderazgo comprometido y fuerte.

Un mensaje que trasciende por el momento de efervescencia que genera la próxima selección del candidato del Revolucionario Institucional a la gubernatura del estado, cuya pertinencia implica resolución incuestionable.

Una definición mediante la cual, el mandatario asume la responsabilidad que le confiere su investidura, como el gran elector de su propio proceso sucesorio, como quintanarroense comprometido y orgulloso.

No será Roberto Borge el gobernador que pase a la historia por designar en uso de sus facultades, a un heredero que no sea quintanarroense, será el primer y más fiel garante de la salvaguarda de nuestra identidad.

Porque más allá de sus responsabilidades políticas, personalmente Roberto Borge es hijo de esta tierra, siente y comprende bajo esa enseñanza recibida desde la cuna, la doctrina del quintanarroismo.

Un quintanarroismo que es el reflejo de una forma de ser y creer, en el que se combinan el antecedente de nuestra historia y una visión de futuro, factores que van de la mano en un mismo sentido.

Un quintanarroismo generoso, que cobija a todos aquellos que por decisión propia, escogieron este lugar maravilloso para hacerlo su hogar, el espacio para la construcción de proyectos de vida y familia.

Nunca para aquellos que en la apertura que es característica de esta sociedad, pretenden cumplir sus ambiciones de poder y fortuna, el quintanarroismo es una solida barrera en contra del oportunismo.

Nuestra constitución señala claramente, quienes pueden ser elegibles para gobernar, pero la condición personal de quintanarroense es un concepto mucho mas profundo, que no puede ser catalogado por ninguna ley.

Porque de por medio, se infiere una condición obligatoria de arraigo y pertenencia, que solo se obtiene independientemente de los años de residencia, con la aportación y la integración plena a la cultura local.
El gobernador es el conductor del proceso de convivencia política, del impulso de los contextos para el desarrollo de las oportunidades de participación.

Por tanto, le atañe la vigilancia y el cuidado de las condiciones y los escenarios de esa participación, la orientación de la misma en plena responsabilidad de que ello sea en beneficio del estado y su sociedad.
Es por ello que Roberto Borge, enarbola la bandera de un quintanarroismo que se redefine acorde a las circunstancias del tiempo y el momento, incluyente y convocante.

Pero que es al mismo tiempo, un formato de convivencia que debe contener con la fuerza de la convicción de una sociedad, que se ve y se entiende así misma, unida bajo preceptos fundamentales, cualquier intento de intrusión perversa, ajena a nuestros intereses comunes y superiores.

Por ello resulta inexplicable que unos cuantos que se dicen quintanarroenses, nacidos o no, por ambición se embarquen en aventuras que representan una ingratitud a todo aquello que nos representa.

Pretendiendo impulsar proyectos políticos, que independientemente de su debilidad e inviabilidad, son completamente impropios, ajenos a nuestra identidad, lo que sin duda es una traición a su origen.

Como analogía, es como si se repitiera lo que sucedió en época de la conquista, cuando los pueblos tlaxcaltecas se unieron a los soldados invasores españoles comandados por Hernán Cortes, para combatir a los aztecas.

Afortunadamente hoy, la sociedad quintanarroense, la genuina, la que se asume como tal y es fiel a su destino y la responsabilidad que a todos nos compete en su defensa, esta revestida del coraje para el resguardo de nuestra soberanía.

Cuenta además en Roberto Borge, con un líder convencido y comprometido para proteger con toda la fuerza de su investidura y el respaldo amplio, mayoritario de los verdaderos quintanarroenses, ante cualquiera amenaza.

Twitter: @vazquezhandall
vazquezhandall@gmail.com

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