CONFESIONES

Por Guillermo Vázquez Handall

Roberto Borge, el gran elector de la sucesión

Parece que la efervescencia que causa, sobre todo en la clase política, la definición por la candidatura del PRI a la gubernatura está en su nivel más álgido, sin embargo, todavía falta mucho tiempo para ello.

Da la impresión de que algunos de los precandidatos o en todo caso sus seguidores están muy acelerados, pero el apresuramiento sólo genera desgaste, con esa estrategia no se obtienen precisamente ventajas, al contrario.

Esta no es una carrera de velocidad, ni un concurso de popularidad, en el formato priísta sólo el gobernador propone y el presidente decide, eso será en los tiempos establecidos, no antes.

El gobernador Roberto Borge es el único conductor y arbitro del proceso, el gran elector, que en este momento está en la etapa de la auscultación, de la observación y el análisis.

El mandatario en uso de las facultades políticas investidas en su cargo, ya determinó quiénes son los aspirantes que forman parte de dicho proceso, les ha autorizado incluso realizar algunas actividades propagandísticas.

Sin embargo, el gobernador Borge ha impuesto las mismas condiciones y oportunidades para todos ellos, no hay preferencias, el piso está parejo, quien asuma lo contrario, evidentemente tiene una motivación particular que no corresponde al diseño institucional de la estrategia.

Esto como parte de un método en el cual se cumplen dos objetivos, el primero y más importante, es un examen que el gobernador realiza a los precandidatos, en el cual se vigila su desempeño y actitudes.

Tanto las propias como las de sus simpatizantes, porque una condición obligatoria, es la capacidad que tienen que demostrar para organizar y controlar a los suyos, no sólo por una cuestión de liderazgo, sino de respeto al formato.

En un segundo plano, para efectos de que los aspirantes tengan la oportunidad de mostrarse ante la sociedad y los grupos de influencia económica y política de la entidad.

Sin embargo, los precandidatos tienen por compromiso que ser los más interesados en cuidar la unidad del partido, quienes en el transcurso de su actividad proselitista privilegien el interés colectivo del régimen, por encima de sus aspiraciones personales.

En los últimos días, hemos visto que algunos grupos políticos y sociales e incluso columnistas, han querido afanosamente favorecer a un bando, dar por concluida con antelación la determinación, señalando ya a un vencedor de una contienda que no existe.

En el caso de algunos se podría entender que pudieran estar confundidos, que no estén interpretando correctamente y como es el escenario, pero en los niveles superiores no se puede entender como un acto de ingenuidad, más bien lo es de simulación, con un objetivo determinado para intentar influir, lo que resulta inútil.

Esto no es una competencia, es un escrutinio, la decisión no está a votación, al único que hay que convencer para obtener la candidatura es al gobernador, los pactos y llamados amarres, de nada sirven en esta etapa, simplemente no influyen.

Poco muy poco le ayudan a los suspirantes, sus asesores y amigos que pretenden adelantar los tiempos, más en su beneficio propio que a favor de su candidato, porque eso no va a pasar, flaco favor les hacen con impulsar expresiones que se tipifican como madruguetes.

Porque esto además de restarle puntos al interesado, deja ver una incapacidad manifiesta de poder contener las ansias de sus seguidores, generando un clima de confusión.

El único que califica es el gobernador, su encuesta personal es la única que vale, esa es su prerrogativa y suya la responsabilidad de proponer al presidente Peña Nieto, la mejor opción en el terreno electoral, tanto como para encabezar la administración.

En ese mismo sentido, estamos en condición de poder afirmar, que el presidente le ha otorgado a Roberto Borge facultades adicionales en este tipo de casos, no solo para proponer y vetar como es lo usual.

El presidente le ha conferido al gobernador, gracias a la magnífica relación que priva entre ellos, como por sus extraordinarios resultados electorales, materialmente todo el peso de la decisión, de tal suerte que, el suyo es el único criterio que se impondrá.

En lo que resta para que se cumplan los tiempos del partido, los aspirantes a la candidatura tendrán la oportunidad de hacer propaganda, buscar la aceptación popular, fortalecer sus respectivos liderazgos.

Serán esos los conceptos principales, entre otros, que el gobernador tomará en cuenta para filtrar y perfilar la gran decisión, en contrario los errores serán argumentos de descalificación.

No hay quien lleve ventaja sobre nadie, no hay quien independientemente de su estrategia personal, esté en posición de declarar superioridad.

Evidentemente no se puede omitir que existen de por medio poderosos intereses para favorecer corrientes, sólo que en este momento eso juega en su propia contra, porque pueden convertirse en factores que atenten contra la institucionalidad, actos de indisciplina.

El gobernador mantiene un control absoluto de la estructura gubernamental y de su partido, tiene todo el apoyo de la dirigencia de su partido, pero más importante aún, el respaldo incondicional de Los Pinos.
Twitter: @vazquezhandall
vazquezhandall@gmail.com

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s