UNA REALIDAD, ¿AJENA?

Por Isabel Rodríguez

Difícil me resulta ver las noticias donde en imágenes se esgrime una maldita realidad de la cual me es imposible poder cambiar, agradecer diariamente lo que tengo me resulta reconfortante pero al mismo tiempo mi corazón se siente compungido. Sé que a pocos les puede interesar, con el diario vivir y el ajetreo normal de nuestra ciudad ni tiempo tenemos de poder volver la cara a la crisis de los desplazados inmigrantes y cuando decidimos hacerlo es para consternarnos y expresar: ¡Pobres!

Pero me resulta incómodo escuchar que altos dirigentes de países diversos, sobre todo de Europa emanen argumentos tan crueles como el del diputado británico Bucklisch, que ante la muerte de la familia de Aylan Kurdi, expresara de manera concisa y fría que la muerte de los miembros de esa familia se debía a su codicia por emigrar a Europa y vivir una vida cómoda. ¿Codicia? ¿Vida cómoda?

O peor aún, ver que los presidentes o ministros de países europeos se tomen tan a la ligera el tiempo para poder acordar cuantos migrantes aceptaran mientras esos “pobres” viven el día a día con una angustia que a nadie se la desearía.

Te has puesto a pensar por un segundo, cómo sería tu vida si las fuerzas de, quien sabe quién, te amenazaran con matarte si no te conviertes a su religión o que no hagas lo que ellos quieren y que de la noche a la mañana invadan tu ciudad. ¿Huirías? ¿Te quedarías pese a todo? Jamás sabremos que decidiríamos hasta vivir tal situación, pero mientras, desde el otro lado del mundo nos toca ver los atropellos que cometen seres humanos que dicen tener valores, que dicen defender algo llevándose entre las patas el respeto, la tolerancia y la libertad y a pueblos enteros que huyen con sus pequeñas familias.

La migración y los desplazados no es nuevo, África grita desde mucho tiempo atrás tal situación, ahora se unen los Sirios para conformar la mayor migración de desplazados desde la Segunda Guerra Mundial ¿por qué?

Sencillo: hemos perdido nuestra condición de humanos, de humanidad ¡no existe! Creemos tener valores y seguir códigos de conducta que nos permitan una sana y tranquila convivencia, todas ellas bajo la lupa de los Derechos Humanos pero eso, eso no es verdad. Cada vez hay más expresiones de los des valores, de aquéllos que Nietzsche defendía, de esas ideas del Superhombre y la idea de la ley del más fuerte, ¿Acaso Nietzsche visualizaba en su locura de lo que el humano, un ser pensante, era capaz de alcanzar?

Seguramente sí, no podemos disfrazar con flores una realidad que ya nos rebasa, cientos de problemas afloran día a día, abusos, corrupción, manipulación, llámele como le llames va al mismo objetivo: destruir a los débiles y desprotegidos, a aquéllos que ya representan un lastre para los superhombres.

El padre de Aylan Kurdi había solicitado asilo político en Canadá hacía tiempo y le fue negado, ahora que no tiene a sus hijos y a su esposa se lo ofrecen, ¿Lavar su conciencia los canadienses?

Hace años, México recibió refugiados de los conflictos en España y después en Chile y siempre había mostrado una conducta humana y solidaria, hoy el señor que nos gobierna ni siquiera sabe dónde está Turquía o el continente africano y obviamente no tiene idea de que hay gente que necesita ayuda pero no sólo es él, sino todos los poderosos de la Tierra, su insensibilidad no existe pues nunca fueron sensibles ante ninguna situación que involucrara un sentimiento de piedad.

Trágico, terrible, inimaginable, tantas vidas detenidas en un tren, o caminando en las vías o en parajes sin comer; tantas vidas en barcos repletos hasta no poder y que ante un meneo se hunde con su cargamento de “pobres” y si, es verdad, en México ya tenemos nuestras propias crisis, recordemos a los 43 y anexas pero hay personas que la están pasando muy mal y que arrastran a sus pequeños y los gobiernos no hacen nada en todo el mundo.

Sé que esta situación tiene mil caras y que todas deben de analizarse, empezando por el propio presidente de Siria, el señor Bashar al-Asad, quien al parecer no hace nada por defender a su propio pueblo y los países del mundo al parecer no han dimensionado el conflicto que envuelve a todo el orbe y que si bien tiene sus orígenes en un odio religioso, es decir, de los musulmanes radicales hacia EU y occidente y todo lo que se llame cristiano, se ve incrementado por esta deshumanización que existe, donde cientos de personas dedicadas a la producción de armas obtienen jugosas ganancias a costa de lo que sea, se venden armas a diestra y siniestra, no importa su objetivo ni su ideología, lo que importa es vender.

La industria armamentista ha permitido que estos conflictos se radicalicen aún más, cada grupo está armado hasta los dientes, matar es cosa común en muchos países, diariamente se asesinan a cientos de seres humanos -¡y en nombre de una deidad¡-, si aún podemos denominarnos así, humanos, ya que si pensábamos que éramos seres racionales diferentes a cualquier especie, pues sí, lo somos, pero no para bien, aunque a veces nuestros sentidos nos engañen al hacernos creer que somos civilizaciones de progreso, tecnología, ciencia y conocimiento.

¿Cómo resolver un conflicto tan lejano de nosotros pero al mismo tiempo tan cerca de nosotros?

Cualquier comentario, opinión, favor de argumentarla y con el debido respeto: letrasenmovimiento@hotmail.com. Gracias.

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