¿QUIÉN ES TU AMIGO?

Por El Borrego Peludo

La familia se hereda. Los amigos se seleccionan. Confundir conocidos o allegados con amigos es error frecuente.
A la familia tenemos que admitirla tal como es. Discrepar o estar totalmente en contra de lo que hace y dice un familiar, cercano o no, puede convertirse en un terrible error de traición a “la sangre” que es la causa de muchas familias disfuncionales.
Sin embargo a los amigos los podemos seleccionar e incluso someterlos a escrutinio antes de incluirlos en una lista que la vida ha demostrado es siempre reducida. Conocidos y allegados pueden llegar a integrar la selecta relación, pero siempre ajustándonos al principio de que los amigos nos deben aceptar tal como somos, con virtudes y defectos, así como nosotros los aceptamos a ellos.
Un verdadero amigo nos dirá siempre la verdad, no ocultará lo que nos pueda afectar pero se esforzará en ofrecernos siempre lo que mejor puede ser para nosotros. Nosotros haremos lo mismo y ese enramado de opiniones reforzará una amistad que puede ir más allá de los errores que podamos cometer.
El amigo no tiene que perdonar conductas equivocadas, pero debe entenderlas y ayudar a solventar las dificultades que puedan conllevar. Un amigo critica, pero no hiere; un amigo sugiere pero es capaz de aceptar que no tomemos en cuenta su opinión para nada.
Cuando alguien diga que tiene muchos, muchísimos amigos, puedes dar por seguro que realmente no tiene ninguno, y que los así autotituladados están a su alrededor con algún interés particular. Los amigos no crecen como la verdolaga, son escasos como finas flores capaces de mostrarse sólo en condiciones muy específicas.
A veces alguien en quien hemos depositado toda nuestra amistad nos traiciona o nos abandona cuando más le necesitábamos. Eso no es traición, es simplemente falsa amistad.
Si mentimos, un amigo nos censurará por mentiroso, pero encontrará la forma de ayudarnos a enmendar el error; si robamos un amigo nos podrá criticar por ladrón, pero luego nos llevará a la cárcel un buen libro, o la medalla de un milagroso santo que nos protegerá.
La amistad puede ser más duradera que los vínculos familiares, sus cimientos son más sólidos. Por un amigo estaremos dispuestos a sacrificar cualquier cosa, sabiendo que no nos lo permitirá puesto que es nuestro amigo.
La amistad es sana, desinteresada, abierta y franca, si no, no es amistad

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