¿Última oleada de emigrantes cubanos hacia los EEUU?

Por N. Mario Rizzo M.

(Corresponsal de UNQR para el Caribe)

Ni la llegada de cientos de miles de inmigrantes del norte de África y el Medio Oriente a Europa, ni los atentados terroristas en el viejo continente, o los bombardeos de Rusia y el grupo de aliados occidentales a Siria e Irak, han podido impedir que la prensa de nuestro continente dedique espacios a la llamada crisis humanitaria creada en Centro América por la presencia de grupos de cubanos que se afanan por llegar a los EEUU.

La emigración de cubanos a partir de 1959, triunfo de la Revolución que derrotó al gobierno dictatorial del General Batista y que dejó un saldo de más de 20 000 muertos, se ha mantenido durante 55 años caracterizándose principalmente por el empleo de medios muchas veces inseguros y peligrosos.

La primera oleada de emigrantes fue al propio inicio del proceso revolucionario. Los EEUU recibieron a miles de funcionarios y militares que huían de la justicia en la isla encargada de enjuiciar a quienes mataron, torturaron o saquearon la hacienda pública. Con ellos iban sus familiares.

Meses después, al decretarse la Reforma Agraria, la Ley de Reforma Urbana, la nacionalización de propiedades norteamericanas, y otras medidas de beneficio popular, comenzaron a buscar refugio en la nación norteña personas adineradas o de clase media alta que pensaban esperar allí la caída de la Revolución para regresar a Cuba. Fueron recibidos con grandes facilidades y la mayoría se estableció en el sur de la Florida donde fundaron negocios de todo tipo y junto a los primeros emigrantes constituyeron el núcleo duro de los autodenominados “exiliados”.

Luego de la invasión por Playa Girón en 1961, apoyada por los norteamericanos, y la crisis de los misiles de octubre de 1962, se radicaliza el proceso cubano, se decreta el socialismo, crece la influencia de la Unión Soviética, y los EEUU optan por alentar las salidas ilegales desde Cuba y hacer más fuerte el embargo o bloqueo comercial, económico y financiero.
Ocurrió entonces en octubre de 1965 el que algunos llamaron Puente de la Libertad y salieron algo más de 30 000 personas desde Camarioca en Matanzas hasta la Florida en embarcaciones proporcionadas por los cubano-norteamericanos.

Hasta finales de los 70 continuaron las salidas ilegales y tras el agravamiento de la economía en Cuba, sometida aún al bloqueo, en abril de 1980 unas 10 000 personas toman la embajada de Perú y exigen recibir visa de dicho país. Tras numerosas gestiones de las partes involucradas una parte de ellos viajan a Sudamérica y al resto se les garantiza poder viajar a los EEUU desde un puerto cercano al Mariel, estableciéndose un puente marítimo por el cual salieron más de 125 000 personas; estos, los llamados “marielitos” incluyeron a personas de mala conducta social, con antecedentes criminales, y muchos que soñaban con encontrar lejos de su patria el confort y las comodidades imposibles de disfrutar en la isla.

Los siguientes años de la década de los 80 fueron de ciertas mejoras económicas, la tasa de salidas ilegales decreció hasta que luego de la caída del bloque socialista europeo Cuba entró en lo que fue llamado “período especial”. La pérdida de mercados para las exportaciones unido a la imposibilidad de adquirir casi todo lo necesario para la supervivencia, obligaron al país a introducir reformas, no obstante lo cual en 1994 se produce una masiva emigración fuera de todo control empleando cualquier artefacto que flotara, robando lanchas, e incluso barcos. Fue la Crisis de los Balseros cuya cifra total de emigrantes, así como la de los perecidos en el intento, resulta difícil de precisar.

Las reformas aplicadas, el triunfo de Chávez en Venezuela, la solidaridad con Cuba puesta de manifiesto en las votaciones contra el bloqueo en NNUU, y cambios en la geopolítica mundial, permitieron a Cuba superar la terrible crisis e iniciar cierta recuperación aún en desarrollo.

Durante más de un decenio las salidas ilegales fueron menores. Acuerdos con EEUU permitieron se realizaran negociaciones entre ambos países sobre temas migratorios y muchos cubanos pudieron emigrar con seguridad al recibir la visa correspondiente. Sin embargo las leyes que benefician a los cubanos que logren llegar a territorio norteamericano ilegalmente siguen vigentes.

Hoy en día se calcula que casi dos millones y medio de cubanos han emigrado, el 70% de los cuales residen en los EEUU, unos 1,9 millones. Esta situación crea aún mayor interés por emigrar pues pesa entonces la llamada reunificación familiar.

De esa forma se llega al proceso de normalización de relaciones entre ambos países y aunque aun tímidamente comienzan a caer regulaciones que van dirigidas a lograr la eliminación del bloqueo y supuestamente revisar la política de inmigración en cuanto a los cubanos. Muchos en la isla, deseosos de emigrar, pretenden entonces apresurarse para no quedar fuera de los beneficios que hasta ahora sólo sirven a los cubanos.

Sin dudas hay una nueva ola, sobre todo de jóvenes calificados, y emplean diversas vías para emigrar.

Unos viajan a Ecuador, país que no exige visa a los ciudadanos del grupo ALBA, al cual Cuba pertenece. Más de 20 000 se han quedado allí, pero otros emprenden la difícil travesía por tierra y mar para llegar al Río Bravo. Pasarán a través de Colombia, Panamá, Costa Rica, Nicaragua, Guatemala y México, muchas veces con poco dinero o apoyo de familiares en el exterior, algunos caen en las garras de traficantes de personas, otros pierden incluso la vida, pero los que llegan afirman que es duro, pero posible.

Otros obtienen visas de Panamá, Costa Rica, o México, y luego emprenden similar camino.

Los países involucrados por el tráfico ilegal de personas buscan alternativas. Algunos hacen consultas con el Gobierno Cubano y si los retenidos no están reclamados por la justicia les otorgan salvoconductos por unos pocos días para que puedan llegar a la siguiente frontera.

En estos días se ha hablado de 300 cubanos en huelga de hambre en México exigiendo recibir el hasta ahora habitual salvoconducto de tránsito, de 1600 cubanos retenidos en Costa Rica al negarles acceso los nicaragüenses, de muertos en la selva colombo-panameña, se han desmantelado redes de contrabando humano, mientras México informa que espera que el total anual de estos casos se acerque a 13000 personas.

Han concitado la solidaridad de organizaciones sociales, de iglesias, de los habitantes en sus caminos, de instituciones gubernamentales que tratan de ayudar y al mismo tiempo encontrar soluciones.

El Gobierno de Cuba fijó su posición en una declaración del MINREX: Todo cubano que haya salido legalmente de la isla puede regresar cuando lo desee sin riesgo alguno, pero dejando en claro que la situación creada es únicamente responsabilidad del gobierno de EEUU que aún estimula deserciones e inmigraciones ilegales.

De modificarse las leyes de USA al respecto ¿sería esta la última emigración ilegal de cubanos?

La respuesta no parece ser tan clara. Cuba, a pesar de los privilegios brindados a sus ciudadanos y las emigraciones masivas realizadas, tiene menos del 20% de su población fuera de sus fronteras. Países no socialistas y que no tienen esas ventajas como Guatemala, Honduras, El Salvador, y el propio México, tienen seguramente porcentajes superiores.
Las soluciones finales pueden ser complejas.

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