Un suceso histórico: Barack Obama visitará oficialmente la República de Cuba

Por N. Mario Rizzo M.
(Corresponsal de UNQR para el Caribe)

No por esperado el anuncio de la visita de Barack H. Obama a Cuba ha dejado de concitar la atención de todo el orbe. Se trata, sin duda alguna, de un extraordinario hecho histórico tomando en cuenta que la relación entre ambos países ha estado marcada, desde siempre, por más desencuentros que aproximaciones.

Desde el nacimiento de la República de Cuba el 20 de mayo de 1902 sólo un presidente norteamericano en ejercicio ha visitado oficialmente la isla; fue hace 88 años, en 1928, cuando un mandatario de la nación norteña decidió participar por primera vez en una Conferencia Panamericana, la VI, que tuvo lugar en La Habana. Fue así como el dictador Gerardo Machado, cuyo gobierno había entrado en crisis hasta ser derrotado por el pueblo pocos años después, ha sido el único presidente cubano en recibir oficialmente a un mandatario de los EEUU, el Sr. Calvin Coolidge quien ocupó tal cargo de 1923 a 1929.

El Sr. Coolidge arribó a La Habana a bordo de un buque de guerra, lo cual constituyó todo un aviso de que los EEUU, a pesar de haber “devuelto” a Cuba la Isla de Pinos y reconocido el derecho de los cubanos a utilizar la entrada de la Bahía de Guantánamo, seguían siendo de facto la potencia dominante.

Los acuerdos de París de 1898 entre EEUU y España que habían puesto fin a la Guerra entre ambas naciones por el control de la isla habían permitido que de inmediato la independencia cubana fuese cercenada, primeramente por una intervención militar norteamericana hasta 1902 y luego por la imposición de una enmienda a una ley de ese país como apéndice a la Constitución de Cuba, transformada luego como un conjunto de tratados.

Cuba entregaba una porción de su territorio para instalar una base naval pero además reconocía el derecho de los EEUU de intervenir militarmente en cualquier momento y debía abstenerse de celebrar acuerdos o tratados con cualquier otra potencia. De hecho ya la economía local estaba controlada por los vecinos norteños y la dependencia era total.
Siendo la isla casi una propiedad de los norteamericanos, donde no había que hacer campaña política, era innecesario incluirla en los recorridos de sus mandatarios, lo cual explica la única visita de 1928, por causas fortuitas. Con el triunfo de la Revolución en 1959 fueron ya otras las razones que lo impidieron.

Cierto es que otros dos Presidentes estuvieron en la isla, pero sólo en la Base Naval de Guantánamo, e incluso Franklin Delano Roosevelt lo hizo dos veces.
Obviamente los Presidentes electos en Cuba incluían como una de sus primeras actividades una visita a Washington donde negociaban créditos, ofrecían facilidades a los inversionistas, y de vez en cuando alcanzaban algún acuerdo beneficioso para Cuba.

Por tanto la visita de Obama viene a resultar como la primera y única hasta ahora que un presidente de ese país realiza a Cuba de forma oficial, no para participar en un evento global y sí para conversar a fondo sobre los temas que a ambas partes competen e interesan, y según el propio mandatario dirigida a hacer irreversibles los avances hasta ahora alcanzados.

Cuba ha declarado que Obama será recibido con la habitual hospitalidad del pueblo y el gobierno cubano para con sus invitados, y ha dejado claro que la oportunidad servirá para reiterar los reclamos ya expuestos, tales como la devolución incondicional de la porción de territorio ocupado por la Base Naval de Guantánamo, el fin definitivo y total del bloqueo económico y financiero, el cese de las transmisiones radiales y televisivas dirigidas hacia Cuba, la indemnización por los daños ocasionados por el bloqueo.

Entre la población el anuncio ha sido recibido con optimismo pues muchas personas ven en la apertura del turismo y el intercambio comercial normal una posibilidad de mejorar una economía que, a pesar de los ajustes realizados, no acaba de transformar la vida diaria de gran parte de la población. Por otra parte muchos esperan que finalmente se creen las condiciones para que todo cubano pueda acceder a internet con costos aceptables y la entrega de visas se haga más flexible.

Pero ¿qué espera Obama de este encuentro?

El Secretario de Prensa de la Casa Blanca anunció que “El presidente trabajará para afianzar el progreso que hemos realizado…avanzando los lazos comerciales y personales que puedan mejorar el bienestar del pueblo cubano y expresar nuestro apoyo a los derechos humanos” además “se reunirá con integrantes de la sociedad civil, empresarios y cubanos de todos los ámbitos de la sociedad”

Por su parte Ben Rhodes, asesor de Seguridad del Presidente y activo participante en las conversaciones secretas realizadas antes del 17 de diciembre de 2014, luego de confirmar los objetivos del viaje declaró: “En última instancia creemos que el Congreso debe levantar un embargo que no favorece avances el bienestar individual y los derechos humanos del pueblo cubano, y eliminar las onerosas restricciones dirigidas a dictar a los estadounidenses a donde pueden y no pueden viajar”.

Coincidentemente poco antes del anuncio oficial una delegación de alto nivel de Cuba visitaba los EEUU donde se reunían con la Secretaria de Comercio y el Secretario de Estado. Presidida por el Ministro de Comercio Exterior e Inversión Extranjera, trataba con sus contrapartes qué hacer para liberar el comercio y las inversiones entre ambas naciones.

Mientras, en La Habana, un grupo de siete Congresistas, dos de ellos Republicanos, afirmaban en conferencia de prensa que “ya no se discute si es necesario levantar el embargo, sino cuando”.

La respuesta de los grupos republicanos opuestos a cualquier acercamiento a la isla no se hizo esperar alegando que la visita otorgará un reconocimiento inmerecido a Cuba sin lograr nada a cambio.

La emigración recalcitrante y sus representantes se han lanzado con furia contra Obama quien no parece estar preocupado por el control sobre los votantes de Florida de estos grupos. No hay que olvidar que los cubanos sólo representan el 3,5% del voto latino y que de los 1,2 millones de ciudadanos cubanos radicados en USA no todos apoyan por estos tiempos a los conservadores, puesto que incluso el 20% de ellos viven actualmente por debajo de la línea de pobreza.

Hasta Carlos Gutiérrez, actual presidente del Consejo de Negocios Estados Unidos-Cuba, quien fuera Secretario de Comercio durante el Gobierno de George W. Bush, tiene ahora un discurso totalmente diferente al de hace unos pocos años.

Obama ha seguido colocando Tuits relacionados con su viaje y finalmente ha dedicado todo su último mensaje semanal al tema. Sus asociados han reconocido que no ha quedado sin municiones su arsenal de atribuciones ejecutivas que permitan ir despojando de su esencia al bloqueo y hasta han avanzado que durante la visita informará sobre nuevas acciones, dando por seguro que devolverá a sus conciudadanos el derecho de viajar libremente a Cuba.

En el mensaje afirma: “mi visita avanzará las metas que nos guían: promover los intereses y valores estadounidenses” y alcanzar “un mejor futuro para el pueblo cubano, un futuro de más libertad y más oportunidad”.

Fracasada la política del garrote los EEUU apuestan a obtener por otras vías el mismo objetivo. El Gobierno cubano ha aceptado el reto y aspira a desarrollar relaciones normales dentro de las diferencias inevitables.

De lo que sí no hay duda es de que la visita de Obama es realmente histórica y marcará un antes y un después, un momento de cambio y reencuentro entre dos naciones históricamente desencontradas pero cercanas y ansiosas ambas de una relación normal, civilizada y fructífera.

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