OCHO POR RADIO

Por Carlos Calzado C.

Cadenas de complicidad
Escuche mientras lee: “anotherday” del ex beatle Paul Mc. Cartney. Lugar común de tantas y tantas historias… so sad. Me permito agregar una frase de cuño propio: ‘Sólo el ser humano tiene la capacidad de diseñar sus propios fantasmas y peor aun, de hacerlos realidad’.
Carlos Calzado C.

“So sad, so sad
Sometimes she feels so sad
Alone in her apartment she’d dwell
Till the man of her dreams come to break the spell
Ah, stay, don’t stand her up
And he comes and he stays but he leaves the next day
So sad
Sometimes she feels so sad”
Paul Mc. Cartney.
El estado de cosas actual –las condiciones generales-, apuntan a las formas que ya hemos descrito en este espacio: un sistema monárquico, unilateral y de egolatría que rebasa todo orden en lo local, y un sistema ‘chabacano’, de mal chiste en el ámbito nacional donde el poder se ejerce con decisiones que dan bandazos hacia todos lados y por lo tanto incomoda a unos y otros por igual.

La constante en uno y otro, no sólo afecta en términos superestructurales a los marginados (entendidos éstos como los más pobres), sino que margina aún a la ya casi inexistente clase media y hasta a los pequeñoburgueses quienes han registrado el cierre de sus negocios acosados por los grandes consorcios y las multinacionales (entiéndase el término como eufemismo de transnacionales).

Lo anterior tiene que ver con la persecución criminal del SAT hacia los moderados- grandes, medianos y pequeños empresarios, la obscena ambición de las administraciones estatales/municipales y el subrogado poder del mal llamado crimen organizado.

Este es el estado actual, pero aún queda un tema pendiente que para el ignorante, aún se refleja en cosas que ya le afectan cotidianamente y para quien lo entiende, representa una responsabilidad criminal: el estado de los mal llamados recursos naturales. Basta con dar una caminata por Playa del Carmen en estos días, la peste del sargazo en estado de descomposición es perceptible hasta la 30 avenida, imagínese usted lo que padece el turista que está hospedado a la orilla del mar.

Los cálculos de los expertos advierten que: 20 años, 7mil 300 días y contando, es el tiempo que le resta al hábitat local antes de colapsar y dejar a las hermosas playas, paradisíacos azules de las aguas, la exuberancia de la selva y la existencia del Gran Arrecife Mesoamericano convertidos en un paisaje gris, sin playas y totalmente contaminado. Quien detenta cinco milímetros de frente entiende que en un destino donde la generación de la riqueza únicamente depende de la prestación de servicios, ello significa el caos económico y por lo tanto, general.

Pregunto: ¿es que debemos conformarnos y dejar que eso suceda? Pregunto a los candidatos: ¿puede su conciencia con ello?; ¿vale la pena seguir en la felación al reyezuelo y segundones esbirros? En lo personal, me parece que es tiempo de desmarcarnos de la calamidad supurante desde Los Pinos y hacer algo por el destino.

Un destino que además representa diferencias sustanciales en relación al resto del país; somos la segunda ciudad más cosmopolita del planeta, a penas después de Nueva York, esta mezcla de informaciones genéticas, trascendencias históricas, tendencias constructivas, culturales y demás, nos genera un resultado único; la evolución en su máxima expresión y por lo tanto, habidos de nueva identidad, pero sobre todo, de nuevas reglas de convivencia.

En las manos de quienes pretenden “administrar” la inmensa riqueza está la posibilidad de considerar la posibilidad de mejorar las expectativas, de garantizar a la humanidad que un destino tan hermoso como el estado de Quintana Roo subsista a la estúpida carrera suicida de la humanidad, esa que arrasa a su paso con el resto de los seres vivos.

En sus manos está también la posibilidad de fincar responsabilidad a quien se han declarado enemigos de su entorno cegados por su mezquina ambición. Con instrumentos como la Ley Federal de Responsabilidad Ambiental, o, entre otros, el artículo 125 bis del Código Penal Federal en materia ambiental. Aquí una lista de complicidades administrativas de la más vulgar confección: Joaquín Hendricks Díaz, Francisco Rangel Castelazo; los ex presidentes municipales de Solidaridad Miguel Ramón Martín Azueta, José Gabriel MendicutiLoría, Filiberto Martínez Méndez; los ex gobernadores (además del de serio color), Félix González Canto y el actual, Roberto Borge Angulo.

Los motivos, la afectación a los humedales denominados Costa Turquesa, la tala indiscriminada de manglares de esa zona, la afectación inherente al Gran Arrecife Mesoamericano; la enajenación de los predios contenidos en el polígono denominado Chen-zulub (Colonia Luis Donaldo Colosio) en favor de la Desarrolladora de la Riviera Maya, una empresa cuyo presidencia sigue encabezada por Joaquín Hendricks Díaz y Francisco Rangel Castelazo y que suma a su esquema administrativo a cada uno de los presidentes municipales de Solidaridad durante sus administraciones. Una empresa que se dedica a exigir pagos a quienes originalmente invadieron por decreto del ex gobernador Mario Villanueva Madrid, hasta desalojarlos de lo que tendría que ser su patrimonio. De hecho, desde el punto de vista estrictamente jurídico, lo que estas ‘finísimas personas’ hacen (delinquir para despojar y robar), les coloca en la definición de Delincuentes Organizados.

Lo anterior, aún sin considerar el tema AGUAKAN, ese es otra cadena de complicidades que mañosamente eterniza a la estafadora empresa como la única autorizada a proporcionar el servicio de distribución de agua “potable” y habilitación y manejo del alcantarillado, que se impone por la fuerza en cada vez más municipios del estado y la cual no cumple con la más mínima norma respecto de la gestión de las aguas residuales, en un territorio donde el tema del agua es de lo más delicado. Estos son los datos fríos: 60 por ciento de las aguas residuales que se generan en el norte del estado son filtradas sin tratamiento alguno a los mantos freáticos, en Cancún, todas las aguas negras que se generan en el ejido Alfredo V. Bonfil son vertidas sin tratamiento alguno en el Complejo Lagunar Nichupté y resulta que además, ningún municipio de los tres que a través de corruptelas y tráfico de influencias se les ha impuesto a AGUAKAN como la operadora de los recursos hidráulicos puede tomar la decisión soberana de cancelar la concesión a la empresa de origen francés, porque en los documentos de concesión está asentado que ningún municipio puede cancelar la concesión de mutuo propio, que tendrían que ser las cuatro partes que participan en otorgarla, esto es: Isla Mujeres, Benito Juárez, Solidaridad y la Comisión estatal de Agua Potable y Saneamiento (CAPA), dicho de otra forma, si el reyezuelo no lo autoriza, la empresa está autorizada para seguir cobrando un servicio deficiente e incompleto a precio de oro y a dejar a cada vez más quintanarroenses sin el servicio, aun en contra de sus derechos humanos.

Can you?
Y como sentenciaran Roger Waters y David Gilmour: “One of these days, I’m going to cut you into little pieces”
Buonanote!

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