Obama en su segundo día de visita en La Habana

Por N. Mario Rizzo Martínez
(Corresponsal de UNQR para el Caribe)

LA HABANA.— Luego de un exitoso primer día de estancia en Cuba, que lo llevara a un recorrido por La Habana Vieja, incluida visita a la Catedral donde se entrevistara con el Cardenal Ortega Alamino, el segundo día estuvo dedicado principalmente a las actividades oficiales.

A media mañana el presidente norteamericano rindió homenaje al Apóstol de Cuba, José Martí, colocando una ofrenda floral en la base del monumento ubicado en la Plaza de la Revolución. Tras ser interpretados los himnos nacionales de Cuba y EEUU guardó silencio ante la enorme estatua y desdobló las cintas que identificaban la ofrenda. De inmediato, acompañado por un alto funcionario cubano visitó la exposición martiana ubicada en la base del monumento.

Correspondió entonces dirigirse al Palacio de la Revolución, ubicado detrás del monumento, y tras subir las escalinatas de acceso se encontró con el Presidente Raúl Castro quien le acompañó hasta el salón de los vitrales donde recibiría los honores correspondientes a un jefe de estado visitante.

Luego de una sesión de fotos y conversaciones privadas ambas comitivas se dirigieron a un salón donde tuvieron lugar, por más de dos horas, las conversaciones oficiales, terminadas las cuales ambos presidentes se presentaron ante la prensa e hicieron declaraciones oficiales resumiendo los temas tratados anteriormente.

El Presidente Raúl Castro insistió en la necesidad de poner fin al bloqueo económico y financiero, reintegrar a Cuba los terrenos ocupados por la Base Naval de Guantánamo, así como dar fin a otros programas injerencistas. Reconoció los aportes personales de Obama en el proceso de normalización de relaciones que definió como largo y complejo así como la disposición de Cuba a discutir sobre cualquier tema incluyendo aquellos donde existen profundas discrepancias como derechos humanos, democracia, injerencia en asuntos de otros estados como ahora mismo ocurre con Venezuela, la paz en el mundo y otros.

El Presidente Obama, siempre en tono jovial y respetuoso, precisó que aún quedan barreras por derribar y puentes por levantar. Sostuvo que los EEUU siempre defenderán los valores propios de su sociedad pero que los cambios que pueden producirse en Cuba dependerán exclusivamente de los cubanos y que su gobierno no pretende imponer ninguno de ellos sino sólo mostrar su realidad mediante un intercambio que puede y debe ser beneficioso para ambas partes.

Se permitió a la prensa formular algunas preguntas y a una de ellas el Presidente cubano respondió que se habla de presos políticos en Cuba, pidiéndole al corresponsal que introdujo el tema le diera la lista de los supuestos encarcelados para de inmediato ponerlos en libertad.

Por su parte Obama reiteró sus objetivos de influir sobre la realidad cubana facilitando un mayor acceso de los cubanos a las redes y un mayor intercambio entre ciudadanos de ambas partes.

Al preguntarle a Castro cuál era su candidato preferido en las próximas elecciones norteamericanas este dijo que no tenía derecho al voto en ese país, y luego concluyó de inmediato la sesión alegando que el Presidente Obama debía continuar su programa y si dejaban a la prensa harían 500 preguntas.

Se dirigió entonces Obama hacia la cervecería del Puerto donde desde la mañana se celebraba un encuentro entre empresarios norteamericanos y cubanos, así como emprendedores, cooperativistas y cuentapropistas nacionales. Allí habló ante los asistentes y respondió varias preguntas, insistiendo siempre en que son los cubanos quienes deben determinar los cambios necesarios así como qué modelos tomar en cuenta para impulsar el desarrollo.

Para la noche está prevista una recepción oficial, aunque miembros de la delegación han desarrollado agendas paralelas como el Secretario de Estado Kerry quien temprano en la mañana había sostenido conversaciones con el Canciller Cubano.

Por su parte la familia del Presidente ha tenido su propio programa que no ha sido divulgado por la prensa local.

Para los cubanos la actitud y actuación del Presidente Obama ha resultado respetuosa, cordial, y la impresión que hasta ahora deja es favorable.

Como era de esperar no todos han centrado la atención en los temas políticos. Muchas cubanas observaron con atención a la Primera Dama y sus hijas, deteniéndose en su apariencia, pero todas coinciden en señalar que se han mostrado modestas pero elegantes dejando también una buena impresión.

Con mucho interés se espera mañana la presencia del mandatario en el Gran Teatro de La Habana “Alicia Alonso” donde hablará ante representantes de la sociedad civil, para después dirigirse a disfrutar de un juego de pelota entre el Tampa Bay y una selección cubana.

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