ICONOCLASTA

Por Moisés Valadez Luna

Hoy me toca escribir sobre las reacciones.

El político normalmente se aventura a saludar a todo ciudadano que se le cruce en su camino, no sabe sí es su correligionario o sus preferencias son hacia otro candidato.

El ciudadano al menos de oídas conoce a algunos de los candidatos y durante la jornada electoral podrá saludar a diez, 20, 30 o a cualquier número de aspirantes que se le crucen.

Hay de aquel candidato que trate de hacerle cambiar su idea a un ciudadano o que le critique el recibir una cantidad en moneda o en especie, ya que al momento en que aquel se retire del lugar de menos se comentará que está loco sí cree que va a dejar de percibir la dadiva por su voto y la mentada de madre es segura.

El manejo de la esperanza lo hacen todos, todos prometen, pero no hay nada más efectivo que el ver para creer, así que los ciudadanos que reciben, ven o se enteran que alguien ya recibió algo, entonces la esperanza crece.

La “banda” es así, la reacción es tan parecida a la que se produce cuando se encuentran con los evangelizadores, se les escucha pero la mayoría de las veces no produce un cambio en el que pretenden convertir.

El voto duro está calculado, el condicionado a recibir algo a cambio identificado está, así que es una inocentada el tratar por medio de discursos “concientizadores” cambiar la mentalidad de los ciudadanos.

Los ciudadanos siempre esperan algo, los que no venden el voto pretenden un empleo, mejor salario, que bajen los impuestos, una casa, un carro, en fin una larga lista que es imposible de enumerar sobre las expectativas.

El político espera verse favorecido por el voto.

El ciudadano concibe que quieren ganar solo para robar y mire que no están del todo equivocados, la mayoría de los candidatos tienen como objetivo obtener un beneficio económico y eso no los hace diferentes al ciudadano que también quiere un beneficio así, aunque unos lo quieren inmediatamente, me refiero a los 500 pesos o a las despensas.

En Cancún sobre todo hablamos de despensas ya que otros programas del gobierno federal no aplican, así en el norte del país no se compra el voto como aquí, ellos ya tienen una dependencia electoral en espera de la llegada de los apoyos sociales, por poner un ejemplo PROCAMPO.

En la ciudad de México tampoco se práctica la dádiva ya que ahí si no funciona y prefieren enfocar sus esfuerzos en el interior del país para que el impacto del votante de la capital del país y su área metropolitana pueda atenuarse.

En fin las reacciones al igual que las percepciones están separadas por la brecha de los oídos sordos de los políticos y la falta de voces que le expresen en vivo a los candidatos su verdadero sentir.

Hasta mañana.

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