Aventureros políticos, candidatos de oposición

CANCÚN.— Históricamente Quintana Roo ha estado fragmentado políticamente en dos zonas: el sur y el norte, con dos centros urbanos totalmente opuestos, Cancún y Chetumal, la primera concentra el poder económico por ser el primer polo turístico del estado y del país, y la segunda la capital del estado; ambas zonas han vivido pugnas por el control político; ahora la nueva polarización del poder provendrá del norte, pero ni de una ni de otra ciudad, sino de la pujante Playa del Carmen.

Norte-SurSi bien el control político desde los inicios de Quintana Roo como estado libre y soberano se ha alternado entre familias políticas de Chetumal y Cozumel, tras el despegue de Cancún como principal centro de desarrollo en el estado, en esta ciudad comenzaron a surgir inquietudes políticas en un intento por consolidar figuras políticas, aunque hasta ahora esto no se ha logrado, en buena parte porque la oposición ha sido incapaz de preparar cuadros capaces de enfrentar al PRI, que ha sido sin duda el partido en el que ha girado el poder político estatal.

La oposición ha naufragado en sus propias ambiciones personales, que han sido más fuertes que cualquier proyecto. El claro ejemplo de esto es el panorama actual, en el que ninguno de los partidos de oposición cuenta con un candidato propio surgido de sus filas, pues o son ex priistas o ex perredistas o ex panistas, situación lamentable que le resta credibilidad a partidos y políticos que sólo ven las candidaturas como posiciones para escalar a otras y subsistir de la generosidad de los recursos que se asignan a los partidos políticos.

El primer esbozo cancunense por obtener posicionamiento y gobernar su propia ciudad ocurrió en las elecciones de 1993, cuando una alianza, inusitada en esa época, entre PAN y PRD, lanzó a la candidatura al ya fallecido Eduardo Pacho a la presidencia municipal de Benito Juárez, sin embargo su renuncia a días de las elecciones frustró ese primer intento.

Si bien más adelante hubo presidentes municipales considerados cancunenses por ser gente que había residido desde los orígenes de Cancún, como Rafael Lara y Magaly Achach, la oposición seguía sin consolidar liderazgos capaces de dar el salto a las “grandes ligas” de la política estatal.

Ha sido tan marcada la división entre norte y sur, entre el opulento Cancún y la capital Chetumal, que en esta ciudad se asentaron principalmente universidades privadas y en la capital del estado universidades públicas, con el claro ejemplo que hasta la fecha la Universidad de Quintana Roo no cuenta con un módulo en este polo turístico.

Aunque si bien en las elecciones de 1999 Gastón Alegre como candidato del PRD logró para este partido un significativo número de votos, se trataba de un ex priista, y no fue hasta entrado el nuevo siglo que un político cancunense de oposición logró ganar unas elecciones municipales. Juan Ignacio García Zalvidea, ex panista, bajo la bandera del Partido Verde se convirtió en alcalde de Cancún en 2002. En 2005 fue acusado de peculado por 97 millones de pesos, detenido y liberado al año siguiente tras pagar una fianza.

Pero Cancún tuvo que esperar hasta 2008 para ver a otro político de oposición llegar a la presidencia municipal, Gregorio Sánchez Martínez, quien al frente de una coalición de izquierda se convirtió en presidente municipal entre 2008 y 2010, para pasar a ser candidato a gobernador. Sin embargo a un mes de las elecciones estatales, Sánchez Martínez fue detenido por la PGR por acusaciones de tráfico de indocumentados, lavado de dinero y crimen organizado y fue liberado un año después, en 2011.

Ahora Gregorio Sánchez vuelve a ser candidato a la presidencia municipal de Benito Juárez, pero por el Partido Encuentro Social (PES), tras haber militado en el PRD y PT, afirmando ser un político independiente.

A Greg le sucedió otro perredista en el cargo, Julián Ricalde Magaña, quien gobernó Cancún de 2011 a 2013, pero fue tal el escándalo de corrupción y saqueo de las arcas municipales que el PRD cayó estrepitosamente en 2013 y ha ido sucesivamente en picada, con desbandadas de militantes que se han refugiado principalmente en Morena.

Ahora Ricalde Magaña aspira de nuevo a gobernar Cancún encabezando una alianza entre PAN y PRD.

Pero es ahora, en estas elecciones locales, que un político auténticamente del norte ascendería a la gubernatura, pero no proveniente de la maltrecha oposición, sino del PRI, pues Mauricio Góngora, respaldado por un sólido equipo partidista, ha sido capaz de consolidar una férrea unidad interna. Ni Cancún ni Chetumal, sino será Playa del Carmen la ciudad que ascenderá como el nuevo epicentro político de Quintana Roo.

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