ICONOCLASTA

Por Moisés Valadez Luna

Entre los comics y el inicio del hábito por la lectura hubo un intermedio.

En alguna ocasión “casualmente” encontré muy a la mano un pequeño libro, sobre el sexo, el título no lo recuerdo y daba algunos datos de tipo educación escolar sobre el tema.

En el más importante evento “didáctico” de aquel entonces fue la llegada de otro texto de unas cuantas hojas, envuelto en dos hojas de papel bond tan amarillas y maltratadas como el mismo libro, indicativo de las numerosas manos que lo habían tenido.

Me refiero a las “Memorias de una Pulga” atribuida a uno de los más productivos escritores de todos los tiempos a: Anónimo.

Ese chingado autor sí que da envidia tiene muchas obras y muy importantes, a ese sí me gustaría conocer.

Ya que le debo mi “despertar” al placer sexual.

Tal y como correspondió a toda una generación o varias, como se ha documentado: los hombres se inician con la masturbación.

No podía ser la excepción, fue a través de ese insecto, su voyerismo y su estilo de redactar que hicieron que por inventiva propia saliera a la parte trasera de una especie de bodega y empezara con la masturbación.

Un acto que me dejó profundamente más turbado en mis emociones.

No alcanzaba a comprender qué era aquel inmenso placer que había sentido y con la nula educación sexual que poseía, no hubo de otra que andar como zombi pensando en esa nueva experiencia.

No pasaron ni 24 horas cuando mi cerebro exigía la repetición de esa práctica y comprobar sí era verdad lo que había sentido.

Desde luego que bastaba con leer unas cuantas páginas más para que aquello estuviera de pie y a la orden.

A ver si no me expulsan de la logia por andar de mamón, escribiendo en estos términos.
En fin, poco a poco con la experiencia y la lectura supe que era natural empezar así, desde luego que también conllevaba el deseo de experimentar con una mujer.

Y como fue, también normal, acabé por “perder la virginidad” en la calle Libertad, por el barrio de la Lagunilla, en donde había prostitutas y lugar que a los mayores de mis amigos les encantaba llevar a los primerizos a aprender el “arte” del sexo.

Bueno ya saben que entrecomillé arte ya que no se puede tener una experiencia tan horrorosa como el tener que estar metiéndole al “limón” con una mujer que lo está apurando constantemente y mascando chicle.
Hasta mañana.

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