Julián y Alicia, desesperados por encontrar “hueso”

CANCÚN.— Los hermanos Julián y Alicia Ricalde pensaban regresar a la política por la “puerta grande” y que serían recibidos con los brazos abiertos por los habitantes de sus respectivos municipios, apelando a la “amnesia” de los ciudadanos, creyendo que la mala administración a su paso por sus respectivos gobiernos no sería recordada, sin embargo la elección del 5 de junio los hizo volver a la realidad y ahora su desesperación es lograr colocarse a como dé lugar en la próxima administración estatal.

AliciayJulianEste fracaso en las urnas los ha llevado a trazar una nueva estrategia con la cual buscan promoverse para ver si son tomados en cuenta. Ambos se erigen ahora como defensores de la democracia y del voto, por ello han impugnado las elecciones que perdieron. En el caso de Alicia pudiera sonar razonable, pues el margen de diferencia entre ella y el candidato ganador, Juan Carrillo Soberanis, es de tan solo 355 votos, pero lo que raya en la desproporción y fuera de toda lógica es que Julián Ricalde impugne unos resultados en los que la diferencia entre él y el candidato ganador son más de 30 mil votos.

Pese a que Julián argumenta como razones la compra e inducción al voto, el ex alcalde de Cancún busca la atención de los reflectores como un defensor de la democracia para ver si es tomado por la próxima administración estatal, al igual que su hermana Alicia.

La realidad es que a ambos personajes los ciudadanos de sus respectivos municipios les recordaron su pésimo paso en Benito Juárez e Isla Mujeres. Alicia actuó como cacique, dando órdenes, quitando y poniendo personas a su antojo durante el gobierno de su sucesor, el también panista Hugo Sánchez Montalvo, queriendo demostrar que quien mandaba era ella.

Pero a “Licha”, como es conocida, no le bastó haber perdido la elección municipal en 2013 ante Agapito Magaña y se atrevió a buscar de nuevo convertirse en alcaldesa, pese a que los fuertes señalamientos de haber saqueado las arcas municipales, por haberse hecho de concesiones, terrenos y desviar recursos, tanto a su paso por la administración municipal como cuando fue delegada del Registro Agrario Nacional (RAN).

Por su parte Julián, quien fuera un joven impetuoso cuando se trasladó a Cancún a estudiar la universidad y conducía un modesto auto compacto, ahora es un acaudalado millonario, propietario de yates, como el célebre “Big Mama”, amante de caballos de raza fina, de relojes de lujo y propietario de residencias en la zona de más alta plusvalía en Cancún, donde posee camionetas blindadas.

Ahora, viendo pasar sus mejores días, los hermanos Ricalde Magaña tratan por todos los medios de volver a los primeros planos de la política y para ello se hacen notar mediante declaraciones e impugnaciones, pues no quieren perder la oportunidad de buscar un “hueso” en la próxima administración estatal, de la cual fueron candidatos en sus municipios, pero recibieron el rechazo de quienes alguna vez los encumbraron, luego de la amarga experiencia que ya no quisieron repetir los ciudadanos de Benito Juárez e Isla Mujeres.

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