ICONOCLASTA

Por Moisés Valadez Luna

La bronca de hoy en día es creer que los hombres siguen con el mismo paradigma.

La verdad es que comparten tiempos las distintas visiones del mundo que se han generado en diferentes años y que existe un convivio de al menos cuatro generaciones.

Los de edad avanzada, a la cual cada día tenemos más acceso, la resignación y la espera de la etapa final para vivirla lo mejor que se pueda, sumada a la experiencia toleran o hacen como que no ven, ya que se ha entendido que nada se puede hacer para cambiar o incidir en las generaciones anteriores.

Hoy pretenden “rifar” los treintañeros, mas ñeros que treintas, pero la verdad es que están dejando un país peor que el que nosotros les entregamos y desde luego que uno no pudo avanzar más de lo que dio la generación que perdió la vida en los genocidios del 68 y 71.

Vamos como los cangrejos de lado y para atrás.

Los programas sociales y un cierto desparpajo en la vida cotidiana influenciada por el movimiento existencialista tenía sus buenos lados, hoy vale madres el consumismo.

El vivir la vida bajo la teoría de Keynes, vivir del crédito, de estar tronándose los dedos para pagar todo lo que a uno se le puede antojar como una cuestión de honor, para que la vida tenga sentido en la competencia con los que nos rodean.

El ego es el Dios de la modernidad, no hay otro valor que importe en los veinteañeros, estos sí bañados del ñerismo a todo lo que da, cerveza y música son lo imprescindible y ya de perdis una loción tepiteña, ropa de marca pirata y tenis de 200 pesos que den el gatazo, para vivir el sueño de sentirse importantes.

La lectura, inteligencia, la competencia por la propuesta social hoy son tan criticadas que más vale ni referirse a ellas en las reuniones.

Las trivialidades, el chiste malo sobre las otras personas, el “barrerlas” con la mirada y sentirse superiores bajo los influjos del alcohol consumido el viernes de cada quincena es el mayor lujo que la generación del hoy asume como lo mejor.

Bajo una actuación de ocultar la tendencia la poligamia, se opta por relaciones cortas y para no poner los 2cuernos” se rompe y se aprestan a recibir al siguiente o la siguiente en turno.

Lo malo es que el destino nos alcanza y no tarda mucho en que nos pase como al perico: que nos quedemos dormidos a medio palo.

La llegada del SIDA fue el parto definitivo de la aceptación del condón, como fuente del seo seguro, los embarazos se dejaron para las clases más desprotegidas, esas que insisten en proporcionar mano de obra barata, más por falta de educación que pon conciencia.

Las diversas actividades están permeadas del fenómeno de los yuppies, que se creen profesionistas urbanos y que tienen que convivir con otros jóvenes que ganan más en otras actividades que no necesitaron de preparación y eso genera un trauma difícil de digerir.

El yuppismo alcanzó a la política y hoy estamos más revueltos que huevos en batidora y más echados a perder que la leche para el jocoque.
Hasta mañana.

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