A poco de celebrar el bicentenario de Karl Marx

Mario Rizzo M.

(Corresponsal para el Caribe de UNQR)

 

Últimos años de un consagrado

Teniendo en cuenta los repetidos fracasos y frustraciones de las revoluciones y de los movimientos de obreros, Marx también intentó entender el capitalismo y pasó mucho tiempo en la sala del Museo Británico, estudiando y reflexionando sobre las obras de los economistas políticos y sobre datos económicos. En 1857 ya había acumulado más de 800 páginas de notas y ensayos cortos sobre el capital, la propiedad de la tierra, el trabajo asalariado, el Estado, el comercio exterior y el mercado mundial; este trabajo no aparecerá impreso hasta 1941, bajo el título de Grundrisse. En 1859, Marx publicó la Contribución a la crítica de la economía política, que sería su primera obra económica seria. En los años 1860 trabajó en la composición de tres grandes volúmenes, comenzando con las Teorías de la plusvalía, donde examinó a los teóricos de la economía política, especialmente a Adam Smith y David Ricardo. Este trabajo es visto a menudo como el cuarto libro de El Capital y constituye uno de los primeros tratados completos sobre la historia del pensamiento económico. En 1867, tras una estancia en casa de su amigo Kugelmann en Hannover en la que corrigió las primeras galeradas, se publicó el primer volumen de El Capital, una obra que analiza el proceso de producción capitalista. Aquí, Marx elaboró su teoría del valor-trabajo, su concepción de la plusvalía y de la explotación que según él en última instancia llevaría a una tasa de ganancia decreciente y al colapso del capitalismo industrial. Los volúmenes II y III se mantuvieron como manuscritos en los que Marx siguió trabajando para el resto de su vida y fueron publicados póstumamente por Engels.

Durante la última década de su vida, la salud de Marx declinó y fue incapaz de prolongar el esfuerzo que había caracterizado su trabajo anterior. Logró comentar sustancialmente la política contemporánea, especialmente la de Alemania y Rusia. Su Crítica del programa de Gotha se opuso a la tendencia de sus seguidores como Wilhelm Liebknecht y August Bebel de comprometerse con el socialismo de Estado propugnado por Ferdinand Lassalle en los intereses de un partido socialista unido. Este trabajo también es notable por otra famosa cita de Marx: “¡De cada cual, según sus capacidades; a cada cual según sus necesidades!”

En una carta enviada a Vera Zasulich que data del 8 de marzo de 1881, Marx incluso contempló la posibilidad de que Rusia pasara por alto la etapa de desarrollo capitalista y que construyera el comunismo sobre la base de la propiedad común de la tierra.

Tras la muerte de su esposa Jenny en diciembre de 1881, Marx desarrolló una fuerte gripe que lo mantuvo con un mal estado de salud durante los últimos 15 meses de su vida. Con el tiempo, contrajo bronquitis y pleuresía que lo condujeron a su muerte el 14 de marzo de 1883 en Londres. Murió como una persona apátrida; sus familiares y amigos en Londres enterraron su cuerpo en el cementerio de Highgate de Londres, el 17 de marzo de 1883. Hubo entre nueve a once personas en su funeral. Varios de sus amigos más cercanos hablaron en su funeral, incluyendo Wilhelm Liebknecht y Friedrich Engels. El discurso de Engels incluyó el siguiente pasaje:

“El 14 de marzo, a las tres menos cuarto de la tarde, dejó de pensar el más grande pensador de nuestros días. Apenas le dejamos dos minutos solo, y cuando volvimos, le encontramos dormido suavemente en su sillón, pero para siempre.”

José Martí, quien no compartió las ideas de Marx, quizás porque nunca accedió directamente a ellas, lo calificó como el “alemán de alma sedosa y mano férrea”, honrándole cuando dijo “Karl Marx ha muerto. Como se puso del lado de los débiles merece honor”.

Su vasta e influyente obra, abarca diferentes campos del pensamiento en la filosofía, la historia, la ciencia política, la sociología y la economía; aunque no limitó su trabajo solamente a la investigación, pues además incursionó en la práctica del periodismo y la política, proponiendo siempre en su pensamiento una unión entre teoría y práctica

Un dato curioso es que Laura Marx, su hija menor, se casó con el dirigente socialista francés Paul Lafargue, quien nació en Santiago de Cuba; ambos desarrollaron una amplia lucha social y llegaron a relacionarse con V. I. Lenin, quien conoció aspectos de la lucha libertaria de Cuba y de la intervención norteamericana en la guerra de independencia de esa isla a través de ellos. Ambos se suicidaron por común y anunciado acuerdo en 1911.

La obra de Karl Marx dejó a los pensadores, sobre todo, un método de análisis y estudio, sustentado en leyes sociales y económicas y si bien ha sido criticado fuertemente por sus detractores no hay dudas de que todos, incluso ellos, han bebido en su fuente porque conocer su obra es clave para entender la sociedad y la política de ayer y de hoy cuando no sólo se estudia a Marx en los llamados países socialistas, sino incluso es famosas universidades de occidente.

 

NOTA DEL AUTOR:

El presente texto recoge numerosos fragmentos de artículos incluidos en la Wikipedia y la ECURED, así como citas tomadas de Pensamiento Martiano de Ramiro Valdés Galarraga

 

 

 

 

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