Padece desaceleración el comercio formal de Cancún

CANCÚN.— En los últimos años el comercio regulado en Cancún pierde a cientos de sus militantes a manos de la inseguridad, la corrupción, la competencia desleal del comercio ambulante y de las tiendas de autoservicio, la fuerte carga fiscal, la sobre regulación y etc.

El año pasado cerraron 300 negocios de los catalogados como pequeñas empresas. Eran negocios que pagaban impuestos, derechos, salarios y consumían servicios, combustibles y contribuían a robustecer la economía de la región.

En la Canaco su presidente Juan Carrillo Padilla, admite que igual cada año se abren nuevos comercios y más o menos en la misma proporción de los que cierran pero hace énfasis en que los indicadores de cierre son los que denotan un problema en la economía interna de la ciudad.

Más allá de las causas lo que preocupa a los comerciantes son las soluciones que no llegan para el comercio tradicional, que no alcanzan, que no funcionan, que no existen o que desconocen los propios emprendedores por motivos tan variados como las causas de sus problemas.

Los indicadores son claros, sin embargo y agregan la tecnología a sus conflictos. El año pasado apenas el 10 por ciento de las pequeñas y microempresas de Cancún han renovado su negocio digitalizándolo para seguir creciendo, admitió el vicepresidente de la Canaco, Rafael Ortega Ramírez.

En un mercado totalmente globalizado en donde la tecnología evoluciona constantemente y presenta nuevo retos, en la Canco llevan dos años estancados con el mismo porcentaje de asociados que invierten en tecnología para competir.

Se trata de negocios con más de 50 empleados que forzosamente requieren de por lo menos una computadora para operar; en el resto de los casos, en los negocios familiares los propietarios están tan ocupados por salvar el día a día que no se dan cuenta que están perdiendo grandes oportunidades, advirtió.

Para Ortega Ramírez la situación es tan grave que muchos de ellos corren el riesgo de desaparecer en el mediano plazo, al no poder responder a las necesidades de sus clientes, sobre todo a aquellos que usan la tecnología como su principal medio para comprar, vender y entretenerse.

Los resultados de esa desatención se notan en las cajas registradoras. Sobre todo en 2016, cuando se estima que sufrieron bajas en ventas de hasta 12 por ciento.

Habría que sumar, a decir del empresario, una disminución en competitividad al verse obligados a disminuir su inventario de 15 ó 20 días a solo una semana, lo que los saca del mercado.

El 2015 cerraron 324 pequeños comercios establecidos y en cambio abrieron apenas 150, lo que es un indicador que las cosas no van bien. Si bien para el 2016 las cosas pintaban peor, el número de cierres se quedó en los 300 de una proyección de 370.

Una política fiscal más estricta en 2017 no abona en positivo, sobre todo para los nuevos comerciantes ya que se enfrentan a herramientas fiscales con las que no necesariamente están familiarizados.

Canaco a grupa a 4, 800 comercios en la ciudad y los que están se han mantenido hasta ahora gracias a la inteligencia con que han llevado su negocio, de acuerdo a Ortega, pero no necesariamente a un crecimiento importante en las ventas.

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