La discriminación de género en el uso del idioma

N. Mario Rizzo

Desde finales del pasado siglo los elementos más progresistas en cuanto a la igualdad de géneros y posteriormente de la aceptación de la diversidad humana en todos sus aspectos, han iniciado una cruzada dirigida a eliminar toda forma de discriminación en el uso del idioma.

Si bien inicialmente pareció algo forzado e innecesario muchos han comprendido que so pena de quedar señalado como machista, discriminador o asociado a alguno de los fobos, no queda otra posibilidad que no sea la de sumarse al carro del igualitarismo idiomático. Es por eso que un “destacado” político que debía anunciar una convocatoria a elecciones en su convulso país, decidió redactar su discurso de la siguiente forma:

Señoras (siempre el femenino primero) y Señores

Se ha convocado la elección para elegir a la Presidenta o el Presidente. Grandes campañas de apoyo a candidatas y candidatos han sido lanzadas por obreras y obreros, campesinas y campesinos, las y los intelectuales (el sustantivo es de género único), empresarias y empresarios.

Las jóvenes y los jóvenes participan también, niñas y niños ayudan a sus madres y padres promoviendo entre las ciudadanas y ciudadanos a las mujeres y hombres más capaces.

Jueces y juezas, las policías y los policías, soldadas y soldados, garantizarán la transparencia del proceso y su integridad.

Cristianas y cristianos, musulmanas y musulmanes, judías y judíos, así como las y los creyentes en cualquier otra religión, seguramente participarán activamente.

Negras y negros, asiáticas y asiáticos, amerindias y amerindios, mestizas y mestizos, blancas y blancos (los blancos de últimos), se han propuesto romper records de asistencia.

Integrantes de la comunidad LGTB no quedarán fuera pues dada su enorme presencia social sus votos pueden ser definitorios.

Todas y todos a las urnas.

El político espera que de esta forma las mujeres se sientan complacidas y, según su verdadera opinión, a pesar de su pobre capacidad política voten por el candidato correcto. Es de esperar que los no católicos se sientan complacidos por haber sido mencionados y también que los grupos étnicos inferiores, que así los considera, no compliquen las cosas. El guiño a la comunidad integrante de la escoria social, él sabe a quienes se refiere, busca al menos no alentar sus emotivas protestas.

Indiscutiblemente, para los políticos de pacotilla, estos son tiempos difíciles, hasta en cuanto al uso del idioma.

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