¿Será Puerto Rico la estrella 51 de la bandera de Estados Unidos?

N. Mario Rizzo M.

(Corresponsal de UNQR para el Caribe)

LA HABANA.— Aceptar a Puerto Rico como el estado 51 de los EEUU crearía verdaderos problemas. Por ejemplo habría que modificar la bandera de las barras y las estrellas en cuyo rectángulo aparecen 5 líneas de 6 estrellas cada una y 4 líneas intercaladas de 5 estrellas que completan el total de 50 agrupadas armoniosamente; de agregarse otra estrella la cifra implicaría un verdadero reto para los posibles diseñadores, pues aunque 51 no es número primo sólo es divisible por 3 y 17 lo que quizás obligaría a regresar a la organización en círculos de tales representaciones astrales.

Pero claro está, agregar una estrella más, si resulta beneficioso para la gran nación, nunca sería un verdadero problema. Los problemas son otros y mucho más complejos.

Puerto Rico tiene una deuda de 70 000 millones de dólares y desde mayo pasado se ha declarado en bancarrota. Los niveles de pobreza alcanzan al 50% de la población con una tasa de desempleo del 11%

La nación boricua ha visto deteriorarse su economía básica año tras año. La agricultura, sin apoyo gubernamental, ha sucumbido ante las importaciones desde los propios EEUU o estados vecinos. La emigración de los más jóvenes y los mejor preparados sume a la isla en una inercia en cuanto al desarrollo de los recursos humanos que lastra su desarrollo.

Tal es la situación que el partido gobernante, el Nuevo Progresista, con su Gobernador Ricardo Roselló al frente, sostienen que Puerto Rico debe dejar de ser una colonia, y para ello lo mejor resultaría integrarse como un estado más a los EEUU. Él y su partido siempre han sido anexionistas pero ahora lo que se busca es utilizar al gobierno federal como garante ante los acreedores, o sea, la anexión como como interés social y político de un pueblo sino como solución a una crisis irreversible.

Los EEUU obtuvieron, como botines de guerra al concluir la guerra Hispano Cubana Norteamericana en 1898, el tutelaje sobre Cuba, y las Filipinas, Guam y Puerto Rico como colonias. El caso de la pequeña isla caribeña ha sido quizás el más complejo tanto como para inventar en 1952 la figura de Estado Libre Asociado, lo que se define como un territorio no incorporado a la Unión con estatus de autogobierno, pero sin soberanía, la cual radica en el Congreso norteamericano.

Los puertorriqueños son ciudadanos estadounidenses desde 1917, entonces pudieron tener también una Constitución, pero sólo para el manejo de asuntos internos pues la llamada Cláusula Territorial hace que cualquier decisión local pueda ser revocada desde la metrópoli.

Los boricuas residentes en la isla no pueden votar en las elecciones presidenciales, lo que sí pueden hacer los que tengan residencia en otro estado, eso sí, tienen un gobernador electo por ellos que desde 1946 puede ser un puertorriqueño y no un designado por el Presidente norteamericano.

El 30 de octubre de 1950 tuvo lugar la Insurrección Nacionalista, en respuesta al proyecto del «Estado Libre Asociado». Blanca Canales proclamó la República de Puerto Rico en el Grito de Jayuya y se dieron combates en diferentes puntos del País. El pueblo de Jayuya fue bombardeado desde el aire, hubo matanzas en Utuado y La Fortaleza, residencia del Gobernador, fue atacada a tiros. En 1954, para dejar claro que la insurrección independentista no era un problema interno de los puertorriqueños, como decía el gobierno estadounidense, los nacionalistas Lolita Lebrón, Rafael Cancel Miranda, Irving Flores y Andrés Figueroa Cordero protestaron en el Congreso estadounidense, Lolita dando tiros al aire a la Casa Blair. Todos los atacantes fueron arrestados, incluyendo a Pedro Albizu Campos y cumplieron largas condenas en cárceles federales por no disculparse por haber realizado dicho acto.

Los independentistas boricuas nunca han cejado en su lucha, los métodos han variado, muestra de ello fue el llamado a la abstención en el reciente plebiscito convocado por Roselló el pasado 11 de junio para que 3,5 millones de electores escogieran entre continuar con el actual estatus, ser anexados, u obtener la independencia.

La consulta no es vinculante, no tiene valor real, pero sólo concurrieron a las urnas algo más de medio millón de personas los que casi todos dieron el sí a la anexión. En resumen, no fue un triunfo ni siquiera para los supuestos ganadores pues anteriores consultas habían logrado un mayor respaldo que fue desde 788 296 votos en 1993 hasta 834 191 en 2012

Ahora Roselló irá al Congreso. Clamará porque se respete el deseo de los isleños, el de la minoría que votó y aprobó solicitar la anexión, para encontrar apoyo federal en su batalla por sacar a Puerto Rico de su gran crisis. Si lo escuchen o no es asunto por ver, máxime con un Poder Ejecutivo que no ve con muy buenos ojos a los latinos, y eso son los boricuas, así como un Congreso republicano que tal vez resulte sordo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s