Lo nuevo en La Habana

N. Mario Rizzo M.

(Corresponsal para el Caribe de UNQR)

LA HABANA.— El triunfo, el primer día de 1959, de la insurrección armada comenzada un par de años antes en las zonas montañosas, apoyada en constantes acciones desarrolladas en las principales ciudades, y dirigida a derrocar una sangrienta tiranía, cambió por completo a la sociedad cubana.

En breve plazo fue alfabetizada toda la población y se garantizó continuidad de estudios a todos los niños y a los adultos interesados en hacerlo, se redujeron los alquileres primero y luego se hizo una reforma urbana que permitió a todo inquilino adquirir la propiedad de su vivienda, a pesar de que el 50% de los médicos abandonaron el país se intensificó la formación de profesionales de la salud y se garantizó la asistencia médica gratuita a toda la población, los latifundios fueron expropiados y entregadas las tierras a los campesinos que la cultivaban; no fueron los únicos logros sociales, hubo otros muchos en la esfera de la cultura, en el deporte y la educación física, etc. Para muchos parecía el paraíso en la Tierra y hoy, más de medio siglo después, sigue siendo una utopía para muchas naciones.

Pero el acoso norteamericano, vigente también aun, y quizás la intención de perfeccionar la obra, llevaron al país a posiciones más radicales, así en 1968 se declaró una ofensiva contra toda forma de vinculación laboral no estatal, o visto de otra forma, se prohibió todo tipo de trabajo por cuenta propia. Se nacionalizaron bares y cantinas, tiendas y mercados, talleres de servicios, incluso hasta carretillas para la venta ambulante de alimentos ligeros, helados, y otros más.

El Estado trató de asumir toda esa actividad mediante la creación de empresas locales, reubicando a todos los anteriormente propietarios como trabajadores de las mismas. En reiteradas oportunidades las propias autoridades cubanas han reconocido que asumir tal cantidad de pequeñas tareas distraía al gobierno de sus principales tareas, al margen de que los servicios brindados pocas veces alcanzaron una calidad aceptable.

Luego del llamado Período Especial de finales del pasado siglo, habiendo quedado sin trabajo centenares de miles de personas, se autorizó la realización por cuenta propia de varias actividades; la lista se fue incrementando y ya cuando el país se enfrascó en un reordenamiento productivo se ha producido una amplia apertura, con la cual se pretende revitalizar sectores que van desde la gastronomía hasta servicios de contabilidad, por citar algunos ejemplos.

Muchos cubanos de más de 60 años piensan ahora que quizás la ofensiva de aquellos tiempos fue un error, otros se alegran de poder aprovecha nuevas oportunidades para mejorar sus ingresos, y por qué no, ser más útiles.

Es así como han florecido restaurantes ya reconocidos internacionalmente por haber sido visitados por famosos artistas, presidentes y otros políticos extranjeros, y presentar interesantes ofertas a la altura de cualquier similar en otro país; pero la inventiva del cubano, su iniciativa creadora, ha ido más allá.

Hubo dueños de viejos autos descapotables que comenzaron a ofrecer recorridos por la ciudad a canadienses, alemanes, norteamericanos, o personas de cualquier otra nacionalidad, y tal fue la demanda que de pronto La Habana se ha convertido en la ciudad donde más autos antiguos descapotables se pueden ver. Surgieron talleres donde viejos sedanes son recortados, habilitados con techos corredizos, embellecidos al extremo, dotados de gran comodidad para los pasajeros que, ataviados con grandes sombreros o pamelas y espejuelos oscuros, gozan de un paseo inolvidable.

Una pequeña cooperativa en una ciudad cercana a la capital ha desarrollado una línea de muebles, accesorios infantiles y juguetes, de sorprendente calidad. Sus integrantes no consiguen cumplir con las demandas de los clientes por lo que aspiran a asociarse con alguna entidad estatal o privada que facilite su expansión.

Otra cooperativa se ocupa del diseño industrial. De forma artesanal producen para sus clientes productos diseñados por ellos mismos que van desde envases hasta artículos de propaganda. Entre sus clientes los hay estatales y privados, pero ya también han agotado sus capacidades y aspiran a expandirse.

Cooperativas de la construcción asumen contratos con los gobiernos locales y remodelan, a veces reconstruyen, oficinas, heladerías, cafeterías, e incluso lugares públicos como parques o calles peatonales.

Ya existe un taller especializado en la reparación y mantenimiento de los viejos escarabajos VW, llamados bochos en México de donde provinieron la mayoría. Hay consultores en contabilidad, gimnasios donde los chicos van a fortalecer su musculatura y las chicas a afinar la figura, hay de todo lo que la ley permite y el estado puede controlar a través de un sistema tributario, que por demás resultó ser muy novedoso para los cubanos,

La Habana, y toda Cuba, tienen cosas nuevas, tal vez no tan nuevas para los turistas, pero sí para los nacionales. Que algunas son verdaderamente llamativas, pues claro que sí, si no pregunte a los miles y miles de visitantes que han comprado flores y se han retratado con las muy hermosas y ataviadas vendedoras de flores, se han tirado las cartas en plena calle, o simplemente han paseado en un descapotable que alguna vez fue un gran Cadillac al servicio de alguna rica familia en los años 50 del siglo XX.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s