Arribistas y “adelantados” se apoderan de Morena

Andrés Manuel López Obrador

CANCÚN.— Las viejas prácticas del sistema político mexicano que tanto han criticado comienzan a manifestarse entre quienes se han sumado a Morena en busca de una candidatura, sin tener arraigo entre la militancia y sin un trabajo interno de por medio; en su mayoría son rechazados y repudiados por su oportunismo político, como Hernán Villatoro, Eduardo Ovando y Antonio el “Pelón” Cervera.

Estos vividores, parte de la llamada “chiquillada”, pretenden obtener un puesto de elección popular para continuar gozando de prerrogativas sin hacer prácticamente nada; carentes de fuerza política, con el pretexto de unificar a la izquierda en el proyecto de Andrés Manuel López Obrador, por convenir así a sus intereses personales.

El pasado domingo, lo que parecía ser un evento de gran magnitud y trascendencia política no fue más que una muestra evidente de la falta de organización y liderazgo que prevalece entre los militantes y la dirigencia estatal de Morena.

Días antes de la llegada de Andrés Manuel López Obrador a Cancún, el delegado estatal del organismo político, José Luis Pech Várguez, declaró que se esperaba la asistencia de alrededor de ocho mil personas al Parque de las Palapas, situación que no se cumplió, a pesar de que llegaron autobuses de varias partes de la geografía estatal, destacando los participantes de Solidaridad, quienes arribaron en aproximadamente doce autobuses, así como un contingente de Bacalar con tres o cuatro autobuses.

También se pudo apreciar la tradicional entrega de playeras a la hora de la llegada de los contingentes. De esas, las que más destacaron fueron las que entregaba el equipo de la senadora Luz María Beristain y las famosas redes de Ovando, sin embargo, los que llamaron la atención fueron los uniformados con camisetas rosadas con enorme letrero con las siglas D 1 al frente y los datos de contacto (correo electrónico y teléfono celular) del coordinador del distrito electoral federal 01, Omar Sánchez Cutis.

En lo que pareciera a simple vista un gran festejo, en realidad fue una merienda de negros, pues las acciones de varios de los participantes fueron más que evidentes para dejar en claro que Morena en Quintana Roo atraviesa por una crisis muy severa y que la falta de oficio político de sus dirigentes estatales ha provocado una severa ruptura al interior de la institución política que más ha crecido a nivel nacional.

La participación de José Luis Pech en el escenario demostró su total falta de liderazgo, su gran inseguridad y sus miedos quedaron al descubierto, al grado de que hubo un momento en que la secretaria general del Comité Ejecutivo Nacional, Yeidckol Polevnski lo jaló del brazo para que dejara de estorbar al presidente nacional de Morena, Andrés Manuel López Obrador.

Una más de las evidencias de la falta de organización y liderazgo que caracterizan a Pech Varguez fueron los abucheos permanentes para él mismo, así como para sus invitados más destacados, como su ex jefe, Eduardo Ovando Martínez, la senadora Luz María Beristain Navarrete, el representante del Partido del Trabajo, Hernán Villatoro Barrios, el ex presidente municipal interino, Jaime Hernández Zaragoza, el ex regidor de Movimiento Ciudadano y Antonio “el Pelón” Cervera.

Algo que llamó poderosamente la atención de muchos de los asistentes al evento, fue el hecho de que no estuvieron, para la firma del Acuerdo de Unidad, empresarios de alto poder económico en el estado, así como la ausencia de los 12 regidores de Morena, quienes estuvieron entre el tumulto de gente que logró colarse entre las vallas que se instalaron para supuestamente evitar el amontonamiento al frente del estrado, gente que se coló para increpar a su líder nacional por la aceptación de personajes políticos que para ellos representan desprecio, como el caso de los mencionados y del mismo dirigente estatal, caso particular, un hombre delgado, con camiseta rosada (de las mencionadas con las siglas D 1) y pelada con cola alta, quien no dejó de gritar consignas hasta que el propio López Obrador le pidió que se tranquilizara.

Lo que pudo haber sido una fiesta en la que Morena demostrara la gran fuerza y empuje que tuvo en el pasado proceso electoral 2016, por el cual lograron colocar a doce regidores en nueve de los once municipios del estado, y dos diputaciones plurinominales en el Congreso, a pesar de que éstos últimos fueron expulsados por Pech Várguez y Sánchez Cutis, se convirtió en un evento de poca monta, donde Andrés Manuel López Obrador y Yeidckol Polevnski demostraron su alto nivel al tener que contener su enojo por la serie de errores, omisiones y quien sabe que más cosas que sucedieron al interior de la desorganización política en el estado, situación que pone en alto riesgo el avance del Proyecto Alternativo de Nación en Quintana Roo, para el 2018.

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