Cuba, en espera de la sucesión

Koldo Castillo

LA HABANA.— Tras los vientos de cambio y de apertura económica que se vivieron en los dos años anteriores, consecuencia de la reanudación de relaciones con la administración estadounidense de Barak Obama, en este 2017 Cuba ha paralizado y puesto en revisión todos sus planes de desarrollo, a la espera de que en febrero del próximo año, el presidente cubano, Raúl Castro, deje su puesto en manos de un posible sucesor civil.

De la llamada “generación histórica” de la Revolución Cubana que acompañando a Fidel Castro alcanzó el poder en 1959 tras una guerra de guerrillas que derrocó al dictador Fulgencio Batista, apenas sobreviven Raúl Castro y los comandantes Ramiro Valdés y Guillermo García, todos ellos octogenarios, lo que presenta el dilema de quién será el próximo dirigente que se haga cargo del futuro de la “revolución” y asuma las reformas imprescindibles para sacar al país de la difícil situación económica en que se encuentra sumida y que ha provocado una fuerte caída en la calidad de vida de los cerca de 11 millones de habitantes que viven en la isla.

En el 2016, según el propio gobierno, el PIB tuvo una caída del 0,9%, aunque en el presente ejercicio, según el Ministro de Economía de la isla, Ricardo Cabrisa, se espera un crecimiento próximo al 2%, insuficiente, a todas luces, para recuperar la raquítica economía cubana.

La realidad es que la isla necesita adquirir productos del exterior por no menos de 15000 millones de dólares al año y sus exportaciones por bienes y servicios apenas llegan a los 10000 millones, lo que aunado a la inestabilidad económica de su principal socio comercial, Venezuela, han provocado una fuerte reducción en las importaciones y esto se nota en el desabasto de productos básicos en las tiendas en divisas y hasta en el suministro de medicinas en las farmacias.

El único sector económico que crece es el turístico. En el primer semestre de este año llegaron a la isla más de dos millones 700 mil visitantes, un 9% más que en el pasado y las previsiones son alcanzar 4,7 millones en el ejercicio, destacando la visita de ciudadanos estadounidenses con un crecimiento del 150%.

El principal problema al que se enfrenta el auge turístico es la falta de habitaciones hoteleras, por lo que a los 70 mil cuartos con que cuenta en su conjunto la isla se suman miles de habitaciones aportadas por rentistas privados que rentando cuartos de sus propias viviendas, han encontrado en esta actividad una forma de mejorar en parte sus escuálidas economías.

Estancadas las reformas económicas

El resto de la economía cubana está prácticamente “estancada”. Las inversiones extranjeras en el sector industrial y de servicios no han cumplido con los objetivos previstos por el Gobierno hace ya cuatro años. La Zona Económica Especial del Mariel, eje del futuro industrial, no termina de despegar y aunque una docena de empresas extranjeras se han asentado en el área, las discrepancias entre inversionistas con el sistema laboral cubano, donde el pago es en divisas a un organismo del gobierno y este entrega una mínima parte del mismo a los trabajadores, aunado al sistema impositivo a las empresas, han provocado una retención de muchas inversiones.

La falta de combustible para el envejecido parque vehicular cubano es también evidente. La refinería de Cienfuegos, ubicada en el sur de la isla y propiedad de la venezolana PEDEVESA, apenas está refinando a un 40% de su capacidad, debido a la fuerte reducción en el suministro de crudo que le manda Venezuela como consecuencia de su propia crisis, lo que ha obligado a las autoridades de la isla a buscar el apoyo de Rusia, su antiguo socio comercial, que ya ha comenzado a enviar los primeros barcos con diesel, vital para que el campo y el transporte cubano siga activo.

Por su parte, el Gobierno ha puesto en marcha una fuerte ofensiva para ahorrar combustible, reducir las fugas del mismo y evitar, de paso, los cortes de electricidad a la población, aunado a una campaña para reducir los niveles de corrupción en el sector comercio, transporte y abasto, sumado al endurecimiento en la inspección fiscal en el recientemente creado sector privado de pequeños cuentapropistas.

De todas formas, el margen de maniobra para revertir las cifras negativas en la balanza de pagos por parte del Gobierno cubano es muy reducido y corresponderá al sucesor de Raúl Castro dar los pasos para revitalizar la agónica economía de la isla.

La sucesión presidencial parece que está muy atada, y que será Miguel Díaz Canel, vicepresidente primero del Gobierno y un civil emanado del Partido Comunista, el que sea el sucesor al frente del Gobierno de Raul Castro, en febrero del próximo año, aunque el hermano menor de Fidel Castro seguirá todavía al frente de las Fuerzas Armadas y del Partido Comunista de Cuba.

Comentarios: koldocastillo@hotmail.com

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