Estados Unidos designa nuevo Jefe de su embajada en La Habana

N. Mario Rizzo M.

(Corresponsal para el Caribe de UNQR)

LA HABANA.— El pasado jueves 27 se anunció en Washington DC el nombramiento de Lawrence Gumbiner como nuevo Jefe de su embajada en Cuba. Diplomático de carrera sustituye a Scott Hamilton, quien hace unos días abandonó la isla, junto al grueso del personal diplomático aquí acreditado, cuando el Departamento de Estado así lo ordenó luego de extrañas y no comprobadas acusaciones que sostienen que diplomáticos y familiares norteamericanos fueron víctimas, hace muchos meses, de un supuesto ataque sónico, que expertos cubanos han calificado como “de novela de ciencia ficción”.

Gumbiner, abogado de profesión, ocupó diferentes cargos en Bogotá, Tel Aviv y San José de Costa Rica, fue además Representante Permanente Adjunto de la Misión de EEUU ante la OEA y más recientemente Jefe de Misión Adjunto en Lima. Este último cargo le había convertido en sustituto del embajador y segundo al mando de la embajada norteña en Perú.

Con su designación como Jefe de Misión en La Habana, donde no ha existido ni existe embajador designado, tendrá que hacerse cargo de una legación casi desierta, con todas sus funciones canceladas, a tal punto que el propio Departamento de Estado informó a los ciudadanos cubanos interesados en obtener visas para viajar a los EEUU que debían hacerlo en la embajada de ese país en Colombia, lo cual fue interpretado por muchos ciudadanos cubanos como una macabra burla.

Interesante resulta que en esa misma fecha, 2 891 documentos, relacionados de una forma u otra con el asesinato del Presidente John F. Kennedy, fueron desclasificados, mientras que otro par de centenares se mantuvieron secretos por interés de las agencias de seguridad norteamericanas.

Entre los documentos puestos a disposición del público destacan varios relacionados con intentos de asesinato a Fidel Castro, y también otros que demuestran la estrecha vinculación de la CIA y el FBI con terroristas de origen cubano en el exilio.

El periodista Glenn Garvin de El Nuevo Herald asegura que en los documentos hasta ahora desclasificados relacionados con la investigación de la muerte de JFK se menciona en 764 páginas a los emigrados cubanos que tomaron parte del escándalo del Watergate, otras 1 000 páginas mencionan a Manuel Artime, quien planeó y dirigió la invasión a Playa Girón, 172 páginas hablan sobre Ricardo Morales quien sirvió largos años a la CIA como oficial paramilitar, Tony Cuesta se nombra en 48 páginas.

Sobre los motivos de Lee Harvey Oswald para asesinar en solitario a JFK, o de que fue el instrumento empleado por fuerzas ocultas, o de que hubo un complot que incluyó a varios asesinos, no hubo nada nuevo. Según declaró a EFE el juez Tunheim “probablemente esas teorías se seguirán debatiendo durante un siglo”. Para algunos analistas cubanos conviene a los EEUU mantener el secreto sobre lo que desean no sea conocido, y de paso mantener las dudas sobre una posible participación cubana.

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