Cuba: el paso de la esperanza a la resistencia

Koldo Castillo

Cubanos

LA HABANA.— Tras dos años en que las mejoras en las condiciones de vida de la población cubana eran evidentes, ahora, un manto de pesimismo ha caído sobre este país y el espíritu de resistencia ante las presiones del actual presidente estadunidenses, Donald Trump, se han vuelto a enseñorear entre una población que no ha conocido, en 58 años de revolución, ni un solo día sin agresiones del imperio del norte.

Si la llegada de turistas estadunidenses se había generalizado, tras el relajamiento impuesto por el ex presidente Barack Obama y parecía que el turismo se iba a convertir en pocos años en la principal actividad del pueblo cubano ante la previsible avalancha de turistas del vecino país del norte, ahora con la llegada del nuevo y ultraconservador presidente, los planes se han venido abajo, ya que los visitantes del vecino país no pueden pisar la isla si no cuentan con un permiso especial del Departamento del Tesoro de Estados Unidos.

A los estadunidenses les ha sido prohibido que pueden hospedarse en hoteles, comprar productos y hasta visitar establecimientos propiedad de la empresa estatal cubana (GAESA), propiedad del Ejército de la isla, y para garantizar que no lo hacen, la censura del Departamento del Tesoro obliga a que puedan viajar a la isla y moverse en ella, en grupo y acompañados de un guía acompañante.

En este final de año, cuando las previsiones del Ministerio de Turismo Cubano eran de plena ocupación, la realidad es que la parte vieja de La Habana, y destinos como Varadero, Trinidad o Viñales han visto caer su ocupación, y solo se ven visitantes europeos, canadienses y latino americanos.

Más grave es la situación financiera de las cadenas hoteleras cubanas, ya que ante las previsiones de fuerte incremento del turismo habían realizado fuertes inversiones en rehabilitar hoteles, construir marinas y crear una infraestructura de campos de golf, los cuales han quedado abandonadas a medio construir, provocando al estado cubano un fuerte problema económico, ya que se habían destinado a estas inversiones fuertes cantidades de divisas, que ahora traen aparejado un desabasto generalizado entre la población, ya que este país no recibe créditos ni del Banco Mundial, ni del Fondo Monetario Internacional.

Paralelamente, la administración Trump, en su primer año de gobierno, ha retirado una buena parte de sus funcionarios en la recientemente abierta embajada estadunidense en La Habana y ha cerrado la concesión de las 20,000 visas migratorias de reunificación familiar, pactadas desde hace años.

Si las medidas impuestas por Donald Trump, ya están teniendo efectos negativos sobre la isla, más graves lo son a mediano plazo, ya que si en esta ocasión el régimen cubano se abrió en parte a actividades de libre mercado, el cambio radical de Estados Unidos en cuanto a restablecer las relaciones e impulsar esta apertura, pueden traer una negativa total a este proceso y devolver a los años de “resistencia numantina” ante los intentos de derrocar la revolución que siempre ha sido una constante entre las ultraderecha estadunidense.

En noviembre pasado, la Asamblea General de Naciones Unidas, por 192 votos contra 2, una vez más condenó el unilateral “embargo estadunidense” a Cuba, pero como siempre, el gobierno de Washington hizo “oídos sordos” a la demanda mundial y decidió agudizar todavía más este embargo, como una forma de acabar con la revolución nacida en 1959.

Escasez de productos

La crónica escasez de divisas que vive Cuba desde hace años, se ha visto agudizada a lo largo de este y sus efectos se dejan notar en la desaparición de cualquier producto importado. Las tiendas de autoservicio están prácticamente vacías. Desde papel higiénico, a productos cárnicos, pasando por lácteos y conservas ya no llegan a la isla, debido a la imposibilidad del gobierno cubano de poner al día las deudas con los proveedores.

En infraestructura, la empresa brasileña Embraer se ha retirado de la isla, concretamente de la construcción del puerto del Mariel por impagos. La venezolana PEDVSA, socia de la cubana CUPED en la refinería de Cienfuegos, ha cedido sus acciones a la parte cubana por su imposibilidad de cumplir sus compromisos de suministro de crudo, lo que hace prever que serán empresas rusas las que ocupen su lugar como suministrador del combustible a la isla, ya que en la actualidad ya han llegado envíos de diesel para paliar este déficit.

También, empresas rusas se están haciendo cargo de la reparación y modernización de las centrales eléctricas cubanas, lo que aunado a la llegada de locomotoras para restablecer el servicio ferroviario isleño, hacen posible que a mediano plazo la presencia de Rusia va a volver a ocupar parte del antiguo peso que mantuvo hasta la caída del bloque socialista en la década de 1990.

A días de un resolutivo de la Asamblea del Poder Popular (parlamento), Cuba se prepara para resistir la ofensiva del país del norte y buscar su modelo social y económico, ya que en febrero del próximo año, el presidente Raúl Castro Ruz se retirará del cargo y previsiblemente un civil, Miguel Díaz Canet, ocupara su lugar, haciendo previsible cambios en la estructura económica de la isla.

Comentarios: koldocastillo@hotmail.com

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