Trump y la prensa

N. Mario Rizzo M.

(Corresponsal de UNQR para el Caribe)

Si algo no admite dudas es que Donald Trump es un hombre de los medios, sabe buscarse titulares aunque al final se gane la incredulidad o la antipatía. Como su antiguo “campañero” Stone seguramente piensa que si muchos lo odian es porque está haciendo bien su trabajo. Esto ocurre mientras de hecho la sociedad norteamericana sufre de desinformación objetiva y demuestra su enajenación al opinar sobre diferentes hechos.

Recientes artículos así lo demuestran, y no reseño, reproduzco:

Primero

The New York Times afirmó este jueves que Donald Trump emplea, a manera ya de rutina, la frase “noticias falsas” para desacreditar a los medios tradicionales de Estados Unidos que examinan su comportamiento.

El artículo redactado por el periodista Steven Erlanger aseguró que no sólo Trump utiliza dicha frase, sino que otros dirigentes en el mundo están en línea con ésta.

Apenas a un año de su mandato, Trump ha demostrado con creces su desprecio por el resto de la soberanía de los países del mundo, al martillar su idea de “Estados Unidos primero”.

El análisis precisa su desdén por el comercio mundial y los tratados multilaterales.

Marietje Schaake, integrante neerlandesa del Parlamento Europeo, especialista en derechos humanos dijo que “Trump no solo habla sobre noticias falsas, sino que ataca a los medios y eso constituye otra agresión a la libertad de prensa” y añadió “como dirigente de un país que supuestamente defiende los derechos humanos, eso es muy grave y tiene un impacto importante en todo el mundo”.

Schakke agregó: “Con Trump en el poder, nadie habla sobre los derechos humanos, solo sobre las noticias falsas y eso es maravilloso para Rodrigo Duterte, presidente de Filipinas”. “Ambos, se consideran populistas y creen que son víctimas de las noticias falsas”.

Sin embargo, es distinto cuando el presidente de Estados Unidos es la fuente, dijo Schaake. “Hay un daño significativo a la credibilidad de Estados Unidos como defensor de tales derechos y los principios democráticos, ya que uno de los pilares de ambos es la libertad de prensa”, puntualizó.

La situación llega a tal extremo que en el Reino Unido, la BBC está iniciando un proyecto para ayudar a los alumnos de secundaria para tratar de identificar las noticias reales de la información no fidedigna.

O sea, emprender la muy difícil tarea de remendar el mundo informativo capitalista en la actualidad.

Segundo

El periodista Daniel Morcate escribió un artículo este jueves en el Nuevo Herald sobre el retroceso sufrido por una gran parte de la sociedad estadounidense en lo que atañe al embrutecimiento de sus ideas.

El autor del análisis se basa en la diseminación de interpretaciones alucinantes y falsas de la realidad a través de internet que, en los recientes siete años, allí aceleró «la locura y la estupidez».

Según estudios académicos que cita el autor, entre 1890 y 2010 este resultó un fenómeno de minorías.

Recientes investigaciones indican que el 40 por ciento de los estadounidenses cree o considera que la mafia y la CIA asesinaron al presidente Kennedy, y helicópteros negros sobrevuelan el cielo en ensayos para declarar la ley marcial, al tiempo que los Clinton han asesinado a 50 de sus asociados y la Coca-Cola creó una nueva fórmula inferior adrede para aumentar la demanda y usar productos más baratos.

Añade que las opiniones más peligrosas que se unen con el disparate son las que niegan la realidad de las masacres con armas de fuego.

El periódico británico The Guardian narró la historia de Mike Cronk, quien sobrevivió la masacre de Las Vegas recientemente, y a quien una cámara filmó tratando de extraerle una bala del pecho a un amigo que al final murió.

Además, en internet se niega estas terribles matanzas y se amenaza a sobrevivientes y familiares de las víctimas que las han denunciado.

Y Morcate añadió: «El ciclo de acoso a las víctimas ya es tan previsible como los tiroteos en masa».

The Guardian también publicó el caso de Alison Parker, la reportera asesinada a balazos por un excompañero de trabajo mientras ella transmitía en vivo.

Fanáticos de las armas acusan a sus familiares de una farsa, especialmente desde que su padre, Andy Parker, inició una campaña para frenar la locura armamentista.

A veces, realidades complejas publicadas en internet requieren un mínimo de razonamiento imposible para los desinformados.

El periodista puntualiza que «el mundo sería mejor si tantos fanáticos de la mentira y la intriga aprendieran a pensar por cuenta propia, se atuvieran a los hechos y actuaran en consecuencia».

Pero esa realidad se encuentra distante aún.

Tercero

Por su parte Néstor Núñez publicó un artículo que aparece en Cubahora con el título de El gran timo

Washington se autoproclama vencedor del Estado Islámico… Que el presidente norteamericano, Donald Trump, se haya felicitado públicamente en estos días por la pretendida victoria de su país en la lucha contra el Estado Islámico, EI, en Siria e Iraq, no aplica sino como un absoluto ejercicio de oportunismo y falacia.

Ese es el juicio predominante entre los analistas que siguen desde hace años los belicosos y destructivos procesos generados en Oriente Medio y Asia Central a partir de la pretendida guerra anti extremista de Washington, apoyada por sus socios occidentales, el Israel sionista y las satrapías árabes, con el concurso del fanatismo de corte islámico.

De manera que la potencia que creó a Al Qaeda, los Talibanes y el Estado Islámico, EI, resulta, por los malabarismos de su actual y controvertido presidente, la gran heroína que nos devuelve a todos seguridad, estabilidad y paz.

Desde luego que otra cosa no se puede esperar de un gobierno que identifica y asume de forma dogmática y absolutista las posiciones ególatras, autosuficientes y vanidosas que se han intentado inculcar por siglos a la ciudadanía norteamericana, y que no reparan en falsear la historia en concordancia con sus intereses y a través de su manipulador aparato mediático.

Así que no es de extrañar entonces que esos mismos Estados Unidos que pagaron, entrenaron, protegieron y todavía resguardan a entidades asesinas como los restos del Estado Islámico, ahora se nos presenten como triunfantes en los campos de batalla sirio e iraquí.

Es la misma fórmula que les hace proclamarse vencedores sobre sus “brutales” tribus indias, en la titulada Guerra Hispano-Cubana-Norteamericana de fines del siglo XIX, en la Segunda Guerra Mundial, o en la ulterior Guerra de Corea por solo citar cuatro ejemplos del brillante “desempeño militar” Made in USA.

Desde luego, no son pocos los analistas que hacen notar que no por gusto las “triunfales” declaraciones de Donald Trump tienen lugar a pocas horas de la visita a Siria del presidente ruso, Vladímir Putin, para, junto a su homólogo local, Bashar el Assad, proclamar las victoria de Damasco y sus aliados de Moscú, Irán y el Hizbolá Libanés sobre el Estado Islámico, en un conflicto que se ha prolongado por siete largos y azarosos años.

Una absoluta mascarada oficial norteamericana que sin dudas intenta colocar una absurda cortina sobre la derrota estratégica que representa para los planes hegemonistas la persistencia de las legítimas autoridades de Damasco al frente de los destinos sirios y el prestigio internacional que suman ahora junto a sus compañeros extranjeros de armas.

Ello, unido a la sin dudas mayor influencia que en una región de extraordinaria vigencia geoestratégica acaban de confirmar el Kremlin, Teherán y los combatientes antisionistas libaneses.

De manera que lo cierto que ha ocurrido en el caso sirio e iraquí con respecto a la lucha contra los terroristas, es de los más serios golpes propinados en los últimos tiempos a los pujos de omnipotencia global de los grupos de obcecados que manipulan la turbia política externa de la primera potencia capitalista del orbe.

Lo que resta, incluida, por supuesto, la diatriba patriotera de Trump, es pura maniobra engañosa…o lo que es lo mismo: el mentiroso cuento de siempre.

No como conclusión

Donald Trump inflama el patriotismo popular con méritos ajenos, desprecia y ataca a la prensa cuando esta disiente. Su actitud ayuda a mantener mal informada a la población para su propio beneficio.

Cree que hace bien su trabajo, y si le critican, no importa, parece que realmente lo toma como una buena evaluación.

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