EL MORTERO

Konaté Hernández

Uno de los principales errores de los tres presidenciables más destacados, José Antonio Meade Kuribeña, Andrés Manuel López Obrador y Ricardo Anaya es no saber identificar sus pretensiones mesiánicas como líderes de sus respectivos partidos políticos o alianzas, lo que los lleva a no actuar con intensidad y a conducirlos a actuar completa y absolutamente desubicados.

Ante esta perspectiva el Evangelio de San Juan da las claves adecuadas para evitar caer en la osadía de creerse mesías ni tener el error de generarlos, por lo que es importante valorar sin falsa humildad, ni una autoestima equivocada y aceptar con gusto la función que cada quien tiene, ubicándonos en el ministerio o servicio que a cada quien corresponde, esto es porque los falsos mesías padecen de no estar bien ubicados y lo mínimo que se espera de una persona que aspira a gobernar un país o a representar a un sector de la población en el Congreso de la Unión es que sepan ubicarse y que no se atrevan a ocupar un lugar que no les corresponde, además de tener la capacidad de liderazgo deben de promover la madurez de sus simpatizantes o seguidores y evitar consciente e inconscientemente manipular a la ciudadanía a la que dicen representar en vez de guiarlos, que en vez de servir a las personas se aprovechen de sus seguidores, que en lugar de propiciar la fraternidad generen vasallaje.

Y es que la osadía de creernos mesías la padecemos todos los seres humanos en algún momento de nuestra propia existencia al tener pretensiones mesiánicas, es decir de presentarse una determinada persona como salvador absoluto de la sociedad, pidiendo incluso exigiendo adhesión total y confianza absoluta, trampa que se puede evitar si se tiene la capacidad de saberse ubicar adecuadamente y de presentarse cada quien con verdadera autenticidad tal cual es, sin adjudicarse pretensiones equivocadas ni creerse lo que no es, además de sostener con claridad lo que es y representa, debido a que muy probablemente en el fondo de cada uno de los presidenciables existe la pretensión mesiánica de una inadecuada falta de identidad.

Este error de generar mesías es debido a la necesidad de verdaderos líderes al interior de los partidos políticos, y es que el caldo de cultivo para que se dé esta actitud equivocada es sin lugar a dudas la desesperación, el desaliento y la desconfianza entre cierto sector de la sociedad o de cierto tipo de personas e instituciones, esta desesperación puede llegar a tal grado de desesperación que se actúe irreflexivamente a poner toda la confianza en un determinado falso líder, considerándolo el salvador inmediato y rescatador único de tal situación adversa, por la que atraviesa el país.

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