Custodios de las noticias

San Francisco de Sales

Felipe Monroy

@monroyfelipe

 

Cada 25 de enero, desde 1967, los pontífices de la Iglesia católica envían un mensaje para celebrar y reflexionar los fenómenos entorno a los cambios en las comunicaciones sociales. Desde Paulo VI hasta Francisco, los máximos jerarcas de la iglesia han aportado sus ideas respecto a la prensa, la publicidad, el cine, la radio y el internet; pero también han profundizado en fenómenos humanos intrínsecos de la comunicación como la reconciliación, la interpretación, la claridad de la palabra, el valor del silencio, la verdad y la mentira.

Este 24 de enero, día de San Francisco de Sales -patrono de los periodistas y escritores-, el papa Bergoglio publicó su quinto mensaje de reflexión sobre la comunicación. En su pontificado, Francisco ha meditado sobre lo que “debe” ser comunicado en el contexto contemporáneo: “la cultura del encuentro”, “la gratuidad del amor”, “la misericordia” y “la esperanza”. Pero en este 2018, el argentino alerta sobre un fenómeno que no ha dejado a nadie indiferente en el negocio de las noticias y el servicio de la información: las noticias falsas o “fake news”.

Francisco alerta que las “fake news” son un fenómeno complejo. Dice que básicamente se trata de desinformación difundida basada en datos inexistentes o distorsionados que tienen como fin engañar y manipular a las audiencias. Y su perversidad radica en parecerse a la realidad (‘se mimetizan’, dice Bergoglio). Son “falsas pero verosímiles” y parecen ser más verosímiles mientras más apelan a los sentimientos gremiales, populares, a los prejuicios sociales, a la frustración, las ansias o al desprecio.

 

Bergoglio no se toma con sutileza este fenómeno: si esa ‘divulgación de información’ sigue la “lógica de la serpiente” (es decir: es capaz de camuflarse, engañar, ser insidiosa y morder) entonces proviene de una sola persona: del ‘padre de la mentira’ que en el catolicismo no es sino el mismo diablo.

Para el papa Francisco, la mejor manera de combatir a las “noticias falsas” es por medio de periodistas que sean “verdaderos custodios de la noticia”, que los profesionales de la comunicación no se dejen vencer por los eslóganes ni por el ruido de las declaraciones altisonantes (esto creo que es muy pertinente para los periodistas que informamos procesos electorales); el pontífice le pide a los periodistas a ser verdaderamente hostiles a la falsedad y que, principalmente, no se pierdan ni desgasten “quemando las noticias” -escribir una tras otra las noticias que provienen de todos y ningún lado a la vez- sino que busquen sus causas reales, contemplen a la gente y su humanidad en ellas y favorezcan a esclarecer una ruta de solución, una potencial respuesta al conflicto.

Custodiar la veracidad y la integridad de las noticias es un mínimo social para el bien común que hacen los periodistas, que deberíamos hacer todos. Pensemos en la actual carrera por el poder en el proceso electoral el México: ¿Cuánto de lo que se divulga y se declara debemos creer que es verdad o mentira? ¿Cuántos intereses subyacen para que una información falsa sobre candidatos y partidos llegue hasta nuestros ojos y oídos? ¿Cuánto hacemos para mantenernos ecuánimes ante la información que nos presentan cuando evidentemente apelan a nuestros prejuicios, creencias, discriminaciones o egocentrismos? ¿Dónde podemos informarnos con moderada objetividad y quiénes son esos “custodios de noticias” en los que confiamos? ¿Quiénes, por el contrario, son mercenarios de la noticia, títeres de la manipulación mediática o víctimas del ‘padre de la mentira’?

El Papa concluye que “la verdad” es una especie de soporte: “La verdad es aquello sobre lo que uno se puede apoyar para no caer”. Y con esa metáfora me viene en mente ese proverbio del funambulista (esos acróbatas que cruzan el espacio vacío suspendidos en delgados cables atados a grandes alturas) que explica la diferencia entre ‘creer’ y ‘confiar’. Sabemos que el artista ha cruzado siempre con éxito un gran abismo y, para ‘creer’ que lo hará nuevamente, basta mirar desde abajo para comprobarlo; pero ‘confiar’ en que lo hará es porque vamos montados en sus hombros mientras intenta la proeza una vez más.

En conclusión: ¿Ya se preguntó en quién o quiénes confía usted, que son verdaderos soportes de la verdad en las noticias que consume todos los días en estas campañas electorales? Si no. Piénselo bien; muy, pero muy bien. (Fuente: elobservadorenlinea.com).

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