Paul Carrillo, en la mira de la PGR; se habría refugiado en algún paraíso fiscal

 

Paúl Carrillo de CáceresCANCÚN.— Tras el aseguramiento de las 25 cajas de Paúl Michelle Carrillo de Cáceres y las evidencias descubiertas en ellas, que confirman su relación con el ex gobernador de Quintana Roo, Roberto Borge Angulo, la Procuraduría General de la República enfoca sus baterías hacia el ex alcalde de Cancún, de quien se dice que abandonó el país y se refugió en alguno de los paraísos fiscales, presumiblemente Aruba, donde invirtió la mayor parte de su fortuna.

Su trayectoria dentro de la política comenzó a la edad de los 24 años, en 1996, al desempeñarse como director de Eventos de la Secretaría Estatal de Turismo. Un año después, en 1997, asumió el cargo de secretario general del Frente Juvenil Revolucionario en Cancún y seis años después, fue secretario privado del presidente municipal de Cozumel, el priista Carlos Rafael Hernández.

Su discreción y el manejarse con bajo perfil, siempre dispuesto a obedecer las órdenes del jefe, aun cuando no fueran correctas, fueron determinantes para que su anterior jefe lo recomendara con Francisco Alor Quezada, ya estando como presidente municipal de Benito Juárez (Cancún), quien lo nombró como director general de Participación Ciudadana.

En el lapso que estuvo en ese cargo, Paúl Carrillo asimiló a la perfección las enseñanzas y la filosofía de quien sería uno de sus primeros maestros, Francisco Alor Quezada, cuyo lema hizo suyo y lo presumía en charlas de café con sus allegados y subordinados.

“Los políticos deben ser como los elefantes, con orejotas para escuchar bien, la nariz larga para olfatear mejor, ojotes para estar siempre alerta, piel gruesa, dura y resistente a los ataques, pies grandotes para aplastar a los enemigos, colmillos grandes y bien retorcidos, leales a toda prueba y, lo más importante, con una cola chiquitita para que nadie te la pueda pisar”.

Bajo esa premisa, aunada al principio de nunca figurar por encima del jefe, Paúl permaneció en el cargo y al dejarlo, se mantuvo en el anonimato por algún tiempo, hasta que en el 2011, la surte le sonrió o mejor dicho, las recomendaciones de Alor Quezada lo llevaron a ocupar un escaño en la XIII Legislatura del Congreso Estatal, en la que presidió la Comisión de Turismo, pero al mismo tiempo se las ingenió para ser líder del PRI municipal.

Ya para entonces, había llamado la atención de quien sería su hacedor, Roberto Borge Angulo, que ocupó la gubernatura del estado en abril de ese mismo año y de inmediato lo tomó bajo su protección, de tal manera que lo instruyó y preparó el terreno para que saltara a la candidatura por la presidencia municipal de Cancún.

Fue entonces que Paul Carrillo se vio envuelto en su primer polémica, pese a ser exonerado por el Tribunal Electoral de Quintana Roo, de haber realizado una campaña propagandística encubierta a través del diario Quequi, mediante anuncios espectaculares y camiones del transporte público. (Sol Quintana Roo).

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