El Mortero

Mollinedo
Rafael Marín Mollinedo.

Motín a bordo

Lo que aparenta ser una rebelión de insurrectos al interior de Morena en Quintana Roo, no es más que la reacción lógica de gente comprometida con un proyecto político ciudadano, creado desde la base más sólida de la estructura social, el verdadero pueblo comprometido en la construcción de mejores condiciones de vida para la mayoría, ese pueblo que dio tiempo, dinero, trabajo, sin buscar más que un espacio verdadero de transformación social que le garantizara mejores niveles de vida para sus hijos y familia, cosa que resultó un fraude más de otro partido político, igual que los demás.

El compromiso, la emoción, el entusiasmo que derrocharon los militantes de Morena en la elección 2016, hoy es sólo un recuerdo de una gloria efímera de un partido en el que el pueblo creyó sería la esperanza real para cambiar las condiciones políticas, sociales y económicas para poder lograr vivir con dignidad, sin embargo, la contundente realidad aplastó todas esas emociones y compromisos de quienes, desde 2013, no se limitaron a aportar de su bolsillo, sino dieron tiempo y esfuerzo para que el proyecto al que se adhirieron lograra ser realidad, y hoy, la ambición de unos pocos, advenedizos en su mayoría, los dejó fuera de toda posibilidad de hacer realidad un proyecto que añoran muchos quintanarroenses y mexicanos.

Morena en Quintana Roo, como en la mayor parte de México, aglutinó a una inmensa masa social, comprometida con lograr la verdadera transformación social, situación que en 2016 rindió como fruto 12 regidurías y 2 diputaciones, todas por representación proporcional, de las cuales, hoy se puede asegurar no queda nada puesto que la dirigencia estatal, manipulada desde el ostracismo por Rafael Marín Mollinedo, se dio a la tarea de eliminar a cualquier representante de peso que pudiera representar riesgo para su dominio pleno del partido en el estado, situación que aprovecharon los directivos ambiciosos y ególatras para eliminar a todo aquel que Marín Mollinedo les indicara y que cumplieron como fieles perros rastreros, de tal forma que las candidaturas a puestos federales y municipales, pudieran ser negociadas con total libertad y beneficios particulares para la dirigencia estatal de Morena, por sobre quienes se rompieron el lomo dando forma y fuerza a un partido que les ha sido arrebatado por la ambición y corrupción descarada de seis nefastos personajes, quienes manipularon a unos pocos, quienes les dieron la información necesaria para identificar a los insurrectos y peligrosos luchadores sociales de verdadera izquierda, quienes han sido eliminados totalmente de las filas de Morena en Quintana Roo.

pechNo es desconocido de la población el escándalo que armaron José Luis Pech Várguez, hoy candidato a senador en segunda fórmula, y Omar Sánchez Cutis, repudiado dirigente del distrito electoral 1, contra los diputados plurinominales de Morena, quienes se rehusaron a seguir las instrucciones que Pech Várguez les envió con el propio José Antonio Hernández Calderón, para aprobar el blindaje para Roberto Borge Angulo, situación que provocó la edición de grabaciones por parte de Sánchez Cutis, las cuales sirvieron de “evidencia” para expulsar del partido a Juan Ortiz Vallejo y desconocer ilegalmente a Silvia de los Ángeles Vázquez Pech.

Una vez eliminados los primeros “rebeldes” de la lista, Marín Mollinedo y Pech Várguez, con la asistencia de Omar Sánchez Cutis, ambicioso desmedido coordinador del distrito 1; Yensuni Idalia Martínez Hernández, repudiada coordinadora del distrito 2; Juan Ríos Balderrama, autoritario y alcahuete coordinador del distrito 4; y Anahí González Hernández, coordinadora de nada en el distrito 3; se dieron a la tarea de ir eliminando de la lista de posibles candidatos para la elección 2018, a cada uno de los doce regidores que representaban a Morena en 9 de los 11 municipios del estado, quienes con recursos propios y compromiso personal con Andrés Manuel López Obrador lograron ocupar cargos públicos en Quintana Roo, como apoyo al crecimiento del partido y promoción al Proyecto Alternativo de Nación, lo cual de nada les sirvió, pues la dirigencia manipulada desde lo oscuro por Rafael Marín Mollinedo, el primo de Nicolás Mollinedo (chofer del Tsuru de AMLO), representante personal de los intereses de López Obrador en Quintana Roo, organizó la traición que cumplieron sus cómplices Pech Várguez, Sánchez Cutis, Martínez Hernández, González Hernández y Ríos Balderrama, la cual se detallará en las siguientes entregas.

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