Nuestra madre

 

madre

José Eduardo Cauich Cauich

 

Maravilloso fue escuchar tu voz

cuando en tu vientre estaba

con qué amor de mí te expresabas

y  con todo el cuidado que pudiste

día a día me dedicabas.

Cuando nací todo era algarabía era

motivo de una gran alegría

También para mí fue algo supremo, sentir tus manos y la vida que me dabas de tus senos y sentí tus lágrimas y escuché tu oración de agradecimiento por la bendición de tenerme, era sublime dormirme en tu regazo o sentirme en tu cálido abrazo, si sentía hambre o frío o de plano calor tú perfectamente sabías lo que quería así de extraordinaria eres MAMACITA, que si el cólico me hacía llorar rápido tú te dabas cuenta y con mucho apapacho muchas veces me quitaste el empacho, como fui creciendo y a caminar junto con mi padre me enseñaste y siempre mamá estabas allí para levantarme, si por algo sufría tú estabas junto conmigo día a día y cuando a la escuela ingrese viste mis ojos llenarse de lágrimas, de angustia y tú mamacita con toda calma me miraste y con voz pausada me pediste que me tranquilizara que volvías por mí, así inicié con otros una gran relación y empecé mi formación, mamá todo el tiempo me acicalaba y en todo momento me acariciaba , decía con orgullo. Esta precioso mi niño y mi vida era todo un hermoso cuento, bueno también fue que de repente otra vez escuché que mi MADRE tenía a mi hermanito en su vientre y por Jesucristo que era sublime saber que uno es amado desde que ella sabe que nos está esperando, Si desde su vientre nos hemos sentido amados, que somos seres muy bendecidos que Dios nos dió un ángel que nos cuida en cada instante.

Hoy ya he crecido y como ley de la vida mi hogar he formado lejos de la casa de mis padres, el tiempo ha pasado y mi madrecita con paso cansado con ayuda de un bastón se va desplazando pero todo lo hace con AMOR ahora junto con mi viejito ambos se están cuidando, cuando llego de imprevisto parece que alumbra el cielo y mi madre se llena de júbilo como mi padre de contento y yo me siento niño de nuevo al sentir sus arrugadas manos que me acarician es una delicia que me hacen soñar y como competimos cuando mi hermana y yo coincidimos con mamá y yo le digo por molestarla, ¡a mí me ama más que a ella! pero mi MAMACITA siempre atenta con mucha paciencia !los amo igual! ambos son mis hijos, ambos están en mi corazón y papá la apoya diciendo al mismo tiempo DIOS BENDIJO nuestro hogar con mis dos hijos. Era verdad todo es así MAMÁ siempre nos amó, tanto a ti como a mí. Hoy mi padre al cielo partió junto al creador y por eso mi llanto es de dolor y desconsuelo, ya estamos en el cementerio y ahora me toca a mí, darle mi mano para sostener a mi MADRE, me toca cuidarle con devoción, como ella lo hizo en todo momento, aquí junto a ella, siempre a su lado, junto a este ser amado que es mi MADRE, el ángel que Dios me dio y que ahora cuido y mitigo su dolor, con todo el amor que debe dar un hijo.

Hoy 10 de Mayo no es un día más es algo muy especial es la oportunidad de darle A NUESTRA MADRE todo el agradecimiento por LA VIDA que nos dio. MUCHOS ABRAZOS PARA LAS MADRES QUE ESTÁN SOBRE LA TIERRA, PARA LAS QUE ESTÁN CON DIOS NUESTROS RECUERDOS Y UNA ORACIÓN QUE SALGA DEL CORAZÓN.

Comentarios: edukados@hotmail.com

Ejido Alfredo V. Bonfil

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