EL CHAQUISTE

Luis Castillo

A los joaquinistas les salió todo mal. De tanto intentar ser maquiavélicos en el proceso electoral del pasado 1 de julio, les fue como en feria.

Si en el plano nacional la aplastante victoria de MORENA y del nacionalismo mexicano provocó el desastre del PRI, para Pedro Joaquín, el hermano mayor del clan y que se desempeña como secretario de Energía, la revisión con lupa anunciada por López Obrador de los contratos de privatización de PEMEX y de la CFE lo ponen en grave riesgo, ya que sobre él puede recaer cualquier acto de corrupción detectado por el gobierno entrante, por lo que el futuro del ex gobernador de Quintana Roo pende de un hilo.

En el ámbito local, Carlos Joaquín, el hermano menor y actual gobernador, le jugó sucio a José Luis Toledo (Chanito) con un engaño descomunal, dejándolo fuera de la justa política al evitar que contendiera a la presidencia municipal de Benito Juárez con el fin de quitarse de en medio a un posible adversario para las pretensiones del clan joaquinista de imponer  como sucesor  a la gubernatura en el siguiente  proceso a otro Joaquín, el hijo de Pedro.

En Cancún, con el enemigo fuera de juego, todo el apoyo fue para Mara Lezama, que competía por MORENA, claro está, todo condicionado a que la nueva alcaldesa sea obediente y permita incrustar en su administración a los hombres del gobernador.

Pero, cosas de la vida, a Mara, tras la victoria, le están imponiendo disciplina con su partido  desde México, de forma que su nuevo equipo de trabajo no esté condicionado a los cacicazgos locales.

En el municipio de Solidaridad el camino parecía despejado para la protegida de Carlos Joaquín, ya que el apoyo económico encubierto desde palacio de gobierno estatal nunca faltó, a pesar de que el gobernador siempre fingió neutralidad en el proceso electoral. Pero la sorpresa se presentó en los últimos días de la campaña y Laura Beristain, de MORENA, logró el triunfo en parte gracias a la participación de Marciano Toledo, que le devolvió al gobernador el golpe que éste la infringió en Cancún no dejando que su hijo pudiera contender.

La rabieta fue fenomenal. Cristina Torres peleó los resultados mientras funcionarios del IEQROO, claramente orientados desde palacio de gobierno estatal, intentaron aplicar las viejas tácticas de alquimia electoral.

Los de MORENA defendieron su triunfo con todo y la operación en contra de la voluntad popular fracasó, provocando que el municipio más peleado del estado se le fuera de las manos al gobernador.

Para el gobernador y sus asesores la situación política en el estado se les complicó. Tras dos años de luna de miel en que pudieron hacer y deshacer en Quinta a Roo, culpando de todos los males del estado a la administración anterior, ahora han perdido el control político y económico sobre los tres municipios más importantes del estado, ya que a las victorias de MORENA en Cancún y Solidaridad, se suma también la de Hernán Pastrana en la capital del estado, Chetumal. Este último político, quien fue unos de los constituyentes de la nueva entidad y posteriormente alcalde de Chetumal, fue finalmente relegado de la vida política por Pedro Joaquín cuando ejerció de gobernador.

Motivos de preocupación sí debe haberlos y graves en la primera familia del estado.

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